Monterrey

Alicia Galindo: Empresas con propósito, empresas rentables a largo plazo

Muchos autores han descrito la era actual como “la crisis del capitalismo”.

En 1976 Milton Friedman recibió el Nobel Laureate en Economía por sus logros en el campo de la teoría económica. El economista y estadístico estableció: “Existe solo una única responsabilidad para los negocios…incrementar las utilidades”. Esta visión no ha dejado de ser cierta, sin embargo, diferentes choques económicos han demostrado que algo no está funcionando o que funciona solo para un grupo de personas y no para toda la sociedad. Me refiero a las crisis económicas, como la del 2007 que tuvo un impacto de 9 millones en la pérdida de empleos.

Aunque la recuperación económica después de las crisis es evidente, la clase media trabajadora es la que mayor impacto tiene. En el 2019, los hombres más ricos del mundo – de acuerdo con el Bloomberg Billionaires Index- tenían más riqueza acumulada que las mujeres en África. Con la pandemia esta inequidad se acrecentó. Otro ejemplo, son las empresas unicornio, especialmente en el sector tecnológico las cuales generan miles de millones de dólares a sus dueños, mientras que el índice de pobreza extrema crece cada vez más.

Bajo este mismo sentido, muchos autores han descrito la era actual como “la crisis del capitalismo”. Joe Biden hizo un comentario muy asertivo: “Desde 1978, la compensación de los CEOs ha incremento un 940%, mientras que el promedio de los americanos ha incrementado solo un 12%...es momento de que premiemos el trabajo, no solo la riqueza”. Una iniciativa que desde 1972 fue fundada pero que ahora retoma una mayor participación es la Mesa Redonda de Negocios. Esta es una asociación estadounidense cuyos miembros son CEO´s de empresas líderes en ese país.

Bajo la óptica de creación de valor, la Mesa estableció en sus estatutos el “propósito de las empresas”, que sigue así: “Compartimos un compromiso fundamental con todas nuestras partes relacionadas”. Nos comprometemos a entregar valor a nuestros clientes...invertir en nuestros empleados…un trato justo y ético con nuestros proveedores…y un compromiso con nuestras comunidades en las que trabajamos”.

Es por ello que,  las empresas dentro de su ADN deben de generar un propósito alineado con sus valores y un compromiso con el cumplimiento de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible según aplique. Sin esto, no es parte de su cultura organizacional difícilmente se puede cumplir. Cualquier mejora surge de la medición y control. Hablando de números una forma de medir este compromiso con sociedad, medio ambiente y accionistas es el reporte integrado que se compone de elementos financieros y no financieros.

Estos últimos están relacionados con el impacto financiero del cambio climático y la mitigación de sus efectos en las empresas. El tener activos retenidos por inundaciones, riesgo de cartera por clientes que sufren las consecuencias de ciclones y la falta de materia prima por plagas que antes no existían; son entre algunos de los riesgos físicos más comunes hoy en día que se deben de contabilizar para determinar el valor esperado de las pérdidas a consecuencia del deterioro ambiental principalmente.

El reporte integrado tiene siete elementos: 1) enfoque estratégico y la orientación al futuro, 2) conectividad de la información, 3) relación con las partes interesadas, 4) materialidad, 5) información concisa, 6) confianza y 7) consistencia y comparabilidad. Lo interesante es que también habla de los siete capitales de la empresa siendo el capital humano e intelectual y social principales pilares, así como el capital natural.

En México, solo el 62.16% de las empresas que cotizan en la BMV y en BIVA reportan métricas de sostenibilidad incluyendo reportes anuales y reportes integrados. Nuevo León representa la región en el país con mayor número de empresas que reportan bajo este esquema y que divulgan información sostenible en sus Estados Financieros. Esta normativa internacional IFRS comprende retos globales como el cambio climático, ciberseguridad, inclusión en los consejos y materialidad ambiental.

Todo esto, ¿Dónde está la rentabilidad? Está en el acceso a financiamiento relativamente barato, atracción de talento creativo que detone la innovación, comunidades que son satisfechas por la generación de empleo y crecimiento y consumidores que piden un mayor involucramiento de la empresa con el entorno. A la larga, todo lo anterior genera un beneficio en el largo plazo que potencializa nuevas formas de ingreso al innovar y contribuir con el bienestar de la comunidad en la que interactúan. Se trata de crear un círculo virtuoso en donde el mercado está dispuesto a pagar una prima por empresas consientes y resilientes ante cualquier crisis económica y ambiental.

Alicia Fernanda Galindo Manrique

Presidenta de la Comisión de Sostenibilidad del ICPNL

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