Monterrey

Rogelio Segovia: Vacaciones

¿Por qué es importante tomarlas?

La transición de estudiante a profesionista no es fácil; es una verdadera conmoción la que se experimenta. Aún recuerdo vívidamente esa acidez en el estómago al momento que entendí, la primera vez que puse un pie en la oficina donde que fue mi primer trabajo, que ese sería mi destino, al menos, los siguientes cuarenta o 45 años.

Lo primero que hice fue buscar la salida de emergencia, lo segundo entender cómo funcionaba el concepto de vacaciones y revisar a partir de cuando podía echar mano de ello. Algunas de las conversaciones que aún recuerdo de aquellos primeros días de mi vida laboral, y que podría transcribir en versión estenográfica, es la referente a las vacaciones. Entre que yo buscaba la salida de emergencia de todo eso, y asimilaba mi nueva condición de subordinación laboral que duraría más años de los que hasta ese momento había vivido, escuchaba pláticas que mis colegas de finales de los años noventa sostenían referente a sus vacaciones.

“Yo tengo dos años sin tomar vacaciones” decía uno. “Yo en cuatro años he tomado apenas tres días de vacaciones” se regodeaba otro. Aquello parecía un reto sinsentido por ver quien se autoexplotaba con mayor satisfacción. En ese momento me hice una promesa que al día de hoy he cumplido con estoicismo, nunca acumular días de vacaciones y nunca dejar que prescriban.

Cuando en México se empezó a discutir la reforma de vacaciones dignas, que finalmente el 27 de diciembre de 2022 amplió de 6 a 12 los días de descanso obligatorio desde el primer año trabajando, fui de aquellas personas que lo celebró con entusiasmo.

¿Por qué es importante tomar vacaciones?

Todavía hoy pasamos por alto la importancia de las vacaciones desde una perspectiva física y psicológica. Las personas necesitamos espacios de recuperación laboral interna y externa. La recuperación interna sucede en el trabajo a través de descansos formales e informales durante la jornada laboral, lo que repercute en manifestaciones afectivas positivas después de estos descansos. Por su parte, la recuperación externa es la que se da después de la jornada laboral, los fines de semana y durante las vacaciones, y hace que los empleados cumplan sus responsabilidades laborales diarias con menos esfuerzo.

Los efectos negativos de no salir de vacaciones están documentados desde una perspectiva de satisfacción laboral, pero incluso de salud personal.

Un estudio de la Universidad Estatal de Nueva York concluyó qué si los empleados no toman al menos una semana de vacaciones al año, incrementan en un 30% la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiaca. Así mismo, este tipo de estrés puede incidir en anomalías como diabetes, obesidad o hipertensión; por otra parte, los altos niveles de estrés suelen ser un importante factor de insatisfacción y falta de compromiso laboral.

Si después de leer esto aún no te convences de la importancia de tomar vacaciones, te cuento que una investigación de Joanne Lipman, publicada en The Wall Street Journal, encontró qué tomar vacaciones no solo es bueno para el bienestar: es fabuloso para tu vida laboral y tus aspiraciones, ya que el tiempo libre aumenta el rendimiento laboral, en parte, porque actúa como combustible para cargar el pensamiento creativo. El mensaje de Lipman es claro, si quieres tener más éxito en el trabajo, lo mejor que puedes hacer es alejarte de el.

Epílogo.— Uno de mis rituales principales antes de salir de vacaciones, ya lo he comentado en múltiples ocasiones, es preparar los libros que leeré. Tengo una regla casi irrompible, en vacaciones solo leo novelas. Este verano, durante mis vacaciones, leeré la trilogía de novela negra escrita por Carmen Mola (seudónimo de los escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) que se compone de los libros La novia gitana, La red púrpura y La Nena.

El autor es Doctor en Filosofía, fundador de Human Leader, Socio-Director de Think Talent, y Profesor de Cátedra del ITESM.

Contacto: rogelio.segovia@thinktalent.mx

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