Monterrey

Emilio Ávila: El cambio de paradigma en la fiscalización

En el pasado, la mayoría de los contribuyentes podían cumplir fácilmente con sus obligaciones fiscales.

Durante mucho tiempo, la fiscalización había sido vista como una tarea reactiva, destinada a encontrar y castigar a aquellos que habían violado las leyes tributarias. Sin embargo, en las últimas décadas ha habido un cambio de paradigma en la fiscalización, que ha llevado a una nueva comprensión de lo que implica esta tarea y cómo debe ser llevada a cabo.

En la iniciativa de reformas tributarias presentadas por el Ejecutivo Federal en septiembre del 2020, en la exposición de motivos se dieron a conocer los siguientes ejes sobre los que transitaría la política tributaria en los siguientes años: 1) simplificación administrativa y seguridad jurídica, 2) modernización, 3) gestión tributaria, 4) eficiencia recaudatoria, 5) combate a la corrupción y la impunidad y, 6) combate a la evasión y elusión fiscal.

En el eje de la gestión tributaria se señaló que se iba a privilegiar el ejercicio de las facultades de gestión (asistencia, control y vigilancia), sobre las facultades de comprobación (inspección, verificación, determinación y liquidación).

Por otra parte, en el eje de la eficiencia recaudatoria se planteó la eficiencia del ciclo tributario con una reingeniería de la función de asistencia al contribuyente, el impulso de la cultura contributiva, la obtención de información relevante de los contribuyentes, el empleo de la tecnología disponible, el fortalecimiento de las facultades de gestión para controlar y vigilar el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes.

Este cambio de paradigma se ha producido en gran parte debido a la creciente complejidad de las leyes tributarias. En el pasado, la mayoría de los contribuyentes podían cumplir fácilmente con sus obligaciones fiscales. Hoy en día, existen diversidad de regímenes y contribuyentes complicándose la labor de fiscalización. Esto ha llevado a la necesidad de una fiscalización más sofisticada y enfocada en la prevención y la educación.

Uno de los principales elementos de esta nueva forma de fiscalización es el uso de tecnología avanzada. La autoridad fiscal está utilizando cada vez más herramientas de análisis de datos para identificar patrones y tendencias en los comportamientos tributarios. Esto les permite identificar de manera más efectiva a los contribuyentes que pueden estar en riesgo de cometer errores tributarios, y tomar medidas para ayudarles a cumplir con sus obligaciones antes de que sea demasiado tarde.

Además de la tecnología, también se está prestando más atención a la educación y la asistencia. La autoridad fiscal están trabajando cada vez más con organizaciones empresariales y profesionales para ofrecer información y formación sobre las obligaciones tributarias. Esto ayuda a los contribuyentes a comprender mejor sus responsabilidades y a cumplir con ellas de manera más efectiva.

En el último informe tributario y de gestión del Servicio de Administración Tributaria, que correspondió al cuarto trimestre del 2022, se presentaron los resultados de la nueva visión de la fiscalización anunciada en el año 2020.

En este informe resalta el cuadro de la distribución del padrón y recaudación por régimen tributario, señalando que el 0.02% del padrón lo representaron los grandes contribuyentes, quienes aportaron el 46% de la recaudación total (3,812,520 mdp) de enero a diciembre de 2022; el 4% del padrón lo representaron las personas morales aportando el 24% de la recaudación; el 18% del padrón lo representaron la personas físicas aportando el 3% de la recaudación y; finalmente, el 78% del padrón lo representaron los asalariados aportando el 27% de la recaudación. Lo que podría indicarnos cómo está enfocada la fiscalización.

Por otra parte, se reportó que el costo de la recaudación en los últimos cinco años pasó de 0.43 a 0.32 pesos por cada 100 pesos recaudados, y que la rentabilidad promedio de la fiscalización pasó de 54.8 a 128.8 pesos recuperados por cada peso invertido.

En cuanto a eficiencia recaudatoria, se reportó que el cumplimiento de obligaciones en los últimos cinco años tuvo un incremento real del 26.8%, mientras que la recaudación por vigilancia profunda (herramienta de la gestión tributaria) tuvo un incremento real del 60.8%.

La fiscalización ha evolucionado de ser una actividad reactiva a una proactiva, antes se fiscalizaba después de haberse cometido los errores o fraudes, hoy en día, la autoridad se anticipa mediante la gestión tributaria como está sucediendo con el programa de vigilancia profunda lo cual en los últimos años ha reportado buenos resultados en la recaudación.

En este año, en la declaración anual de personas morales se requirió información financiera adicional comparativa del ejercicio 2022 con el 2021, esta situación suministrará mayor información a la autoridad con la cual podrá aumentar su eficiencia en la vigilancia profunda, con la ayuda de la inteligencia artificial, con lo que podría no solo detectar inconsistencias entre la información contenida en los comprobantes fiscales y las declaraciones presentadas, sino además, podría detectar las inconsistencias con la información financiera reportada en las declaraciones anuales.

O bien, como ya se contempla en Ley, podrá crear perfiles de riesgos con parámetros de referencia con respecto a la utilidad, conceptos deducibles o tasas efectivas de impuesto por la realización de sus actividades con base en el sector económico o industria a la que pertenecen.

El cambio de paradigma en la fiscalización representa una evolución importante enfocarse en la prevención y la educación, utilizando tecnología avanzada para identificar y abordar los riesgos fiscales, con lo que la autoridad está mejor equipada para cumplir con su misión de garantizar que los contribuyentes cumplan con sus obligaciones fiscales de manera voluntaria y efectiva.

El autor es Vicepresidente de la Comisión Fiscal Local del ICPNL.

Contacto: eavila@avilaycia.com

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