Monterrey

Jorge O. Moreno: El COVID-19 y la tragedia de la educación en México

Un segundo tipo de problema ha comenzado a analizarse desde la academia y con los limitados recursos informativos disponibles: la pérdida en aprendizaje

La crisis derivada por la pandemia COVID-19 ha ocasionado una de las mayores tragedias registradas en materia de deterioro y pérdida de capital humano a nivel mundial. Además de las pérdidas en vidas humanas y en personal médico especializado que representó nuestra primera linea de batalla (y eso no debemos olvidarlo), esta crisis trajo como consecuencia otro tipo de tragedia silenciosa pero latente: la pérdida en la cantidad y calidad calidad de la educación que reciben la población más joven del país.

Mientras el número oficial de infantes y adolescentes que quedaron fuera del sistema educativo duante y posterior a la pandemia está sujeto a nuevos cálculos actualizados, un segundo tipo de problema ha comenzado a analizarse desde la academia y con los limitados recursos informativos disponibles: la pérdida en aprendizaje.

El término pérdida de aprendizaje se usa comúnmente en el literatura especializada para describir las disminuciones en el conocimiento y las habilidades de los estudiantes. Fuera del aula, estas pérdidas puede traducirse en impactos mucho mayores a largo plazo para cualquier sociedad.

Harry Patrinos, reconocido investigador en el estudio de economía de la educación del Banco Mundial, ha comenzado junto a otros especialistas un esfuerzo para cuantificar la pérdida de aprendizaje a nivel mundial. En un estudio de reciente publicación (Patrinos y otros, 2021), el economista canadiense ha compilado información sobre las pérdidas en aprendizaje educativo en diferentes países, y el panorama para México dentro de ese estudio es realmente desalentador.

Para empezar, los cierres de escuelas relacionados con COVID-19 variaron en duración en todo el mundo. En algunos países, los sistemas escolares estuvieron completamente cerrados durante muchos meses o incluso años, mientras que en unos pocos países las escuelas estuvieron cerradas por períodos muy cortos de tiempo. Conforme la pandemia continuó, algunos sistemas escolares abrieron parcialmente algunas escuelas durante algunos meses. También la experiencia varió según el nivel de grado. Algunos países mantuvieron las escuelas primarias abiertas pero cerradas las escuelas secundarias. Algunos otros países tenían buena conectividad a Internet y los estudiantes tenían acceso a dispositivos; estos sistemas estaban bien posicionados para brindar educación a distancia en línea de calidad. Otros países, con conectividad a Internet y acceso a dispositivos limitados, transmitien lecciones y utilizan radio u otros medios de comunicación para brindar educación a distancia.

La base de datos final del estudio de Patrinos y sus coautores constó de 35 estudios e informes sólidos que documentan la pérdida de aprendizaje, representando datos de 20 países. La mayoría de los estudios (32) encuentran evidencia de aprendizaje perdido. De los 35 estudios que informaron pérdida de aprendizaje, 27 informaron hallazgos en un tamaño de efecto comparable en su formato.

¿Qué encontraron dichos estudios? Primordialmente, cuanto más tiempo permanecieron cerradas las escuelas, mayores fueron las pérdidas de aprendizaje estimadas. La mayoría de los estudios encontraron pérdidas de aprendizaje que oscilaban entre 0.25 y 0.12 desviaciones estándar. En cinco estudios, las pérdidas de aprendizaje fueron aún mayores. La pérdida de aprendizaje promedio en estos estudios es de 0.17 de una desviación estándar, lo que equivale a más de medio año escolar de pérdida de aprendizaje.

Sin embargo, de todos estos estudios, el resultado específico para México es realmente alarmante. Hevia y otros autores (2021) encontraron que las pérdidas de aprendizaje fueron alrrededor de 0.55 desviaciones estándar, el valor más alto reportado en el estudio de Patrinos; si a esto añadimos la alta disparidad en el aprendizaje del país, la caída en una de la más alta de los países en los trabajos analizados.

En otro artículo, Patrinos y otros autores (2022) calculan el valor presente económico de la pérdida de aprendizaje. Las estimaciones respaldan hallazgos previos (Azevedo y otros autores, 2020), y concluyen que los costos de los cierres de los sistemas educativos por COVID-19 son sustanciales. El valor presente estimado de la pérdida de ingresos a lo largo de la vida en el individuo es de US$2,862 en países de bajos ingresos, US$6.882 en países de medianos ingresos y US$21.372 en países de ingresos altos. A nivel mundial, la pérdida es en promedio de US$11,230 por persona.

En términos del PIB del año en curso, las pérdidas en los próximos 35 a 45 años oscilan del 29 al 62 por ciento en países de bajos ingresos, del 10 al 22 por ciento en países de medianos ingresos y del 4 al 9 por ciento en los países de altos ingresos. A nivel mundial, las pérdidas de ingresos a lo largo de la vida representan entre el 8 y el 18 por ciento del PIB mundial del año actual. En términos anualizados, equivalen a una reducción en el crecimiento del ingreso nacional del 0.8 por ciento anual.

La información anterior da cuenta de la importancia fundamental de voltear al sector educativo para dimensionar el tamaño colosal del daño recibido, invertir en él, reestructurarlo, y comenzar a diseñar planes que permitan aminorar el incremento en la atrición escolar, pero también en el fuerte impacto en la pérdida de aprendizaje de los estudiantes que permanecen en el sistema. El costo económico de no hacer nada en el sistema educativo, como pareciera ser el caso al día de hoy, lo estamos y habremos de pagar muy caro como sociedad, y no habrá tren o aeropuerto capaz de restituir al país las pérdidas económicas y sociales asociadas al enorme deterioro y destrucción de nuestro capital humano presente y futuro durante esta pandemia.

El autor es Doctor en Economía por la Universidad de Chicago. Autor de diversos libros y artículos académicos. Ha recibido múltiples reconocimientos nacionales e internacionales por su trabajo académico y de investigación. Actualmente es Profesor-Investigador de la Facultad de Economía UANL.Web: www.jorgeomoreno.org.

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