Monterrey

Jorge O. Moreno: La venta de Citibanamex - ¿institución financiera, museo de arte o patrimonio nacional?

Debemos estar seguros que nuestros ahorros están protegidos, y nuestras deudas no desaparecerán

Vender pizzas a domicilio no debe representar ningún tipo de dificultad entre oferente y demandante; vender la pizzeria completa a otro empresario probablemente será más complicado pues requiere para el adquiriente conocer la operación, costos, y el potencial de mercado antes de tomar cualquier decisión. De hecho, la teoría de las finanzas corporativas contemporánea nos señala que ante la incertidumbre del conocimiento completo de la empresa y el mercado, existen soluciones como las franquicias, adquisiciones, y fusiones entre comprador y vendedor para resolver el problema de asignación de los derechos de propiedad sobre la idea o empresa.

Extrapolemos ese negocio de pizzas a una enorme potencia, y es aproximadamente el tamaño de lo complejo que podría resultar la venta de Citibanamex.

El tema en la mesa de discusión financiera sobre la venta de esta institución financiera tomó un rumbo más complejo cuando fue aderezado con dos temas adicionales: primero, el valor de su patrimonio artístico e histórico, y en segundo lugar, el siempre latente nacionalismo que aparece en los momentos en que es necesario encontrar al “extraño enemigo” de nuestras desgracias, el tema se ha vuelto uno que pasó de ser financiero a uno contaminado por la política.

El aviso de la venta se dio en semanas pasadas, en el marco a sus resultados trimestrales. La directora global de la institución financiera, Jane Fraser, explicó que esta decisión marca el punto final sobre los países de los cuales el grupo ha decidido salir, para enfocar su estrategia en la banca patrimonial y privada.

Banamex fue un banco con mucha historia y tradición en el país, tanto así que Citi Group decidió preservar su nombre ante el valor de marca del mismo. El Banco Nacional de México fue el segundo banco fundado en México por los hermanos Longoria: las 5 eles de su escudo de estrella simboliza eso. En su momento fue el banco más grande en operaciones, fue innovador en muchos sentidos al introducir las tarjetas de crédito en los 70s, la banca digital en los 80s, y los multiproductos financieros (conocidos como Cuenta Maestra) en los 90s, al igual que la digitalización de servicios tanto internos como externos eficientando los servicios financieros en general. ¿Porqué lo sé? Porque ese banco fue una parte importante en mi vida: mi primer trabajo formal lo tuve en esa institución a mis 13 años como parte de un programa de verano, ya que mi padre trabajó allí por más de 30 años, al igual que mi madre lo hizo por 15, y algunos de mis tíos y tías lo hicieron a lo largo de sus vidas.

Volviendo al tema de la venta de Citibanamex, la lectura de las señales del mercado no son nada optimistas o alentadoras. En palabras de Citi Group, la venta obedece a cambios en las prioridades de la institución para con el país. Sin embargo, la venta no está libre de estar motivada, en parte, por el incremento en el ambiente de incertidumbre que se vive en el país, las erráticas políticas públicas implementadas por el actual gobierno, y todo lo anterior, en el contexto mundial de la cuarta y mas terrible ola de la pandemia por COVID-19.

Su venta internacional en plena pandemia podría representar un reto en materia legal pues requiere de la armonización de múltiples instituciones autónomas y gubernamentales para consolidar una operación de tal magnitud en el contexto actual de incertidumbre. Además de lo anterior, los potenciales compradores de esta institución deberán contar con la aprobación del presidente de la república, lo cual es un factor no legal, pero ciertamente importante.

Por otra parte, su venta a otra institución financiera nacional que tenga la capacidad de absorberlo tampoco es sencillo, simplemente por que por su tamaño afectaría la competitividad del sector financiero, creando potencialmente un jugador preoponderante que podría sacar provecho de su margen de operación para literalmente sacar del mercado a competidores menores.

¿Qué esperar entonces en los próximos meses? En primer lugar, como consumidor de servicios financieros de esta institución, debemos estar seguros que nuestros ahorros están protegidos, y nuestras deudas no desaparecerán, por una operación financiera de tal magnitud. El IPAB nos protege a los primeros, y la ley nos obliga a los segundos. Respiremos seguros de que nuestros ahorros están allí, y que el cobro de tarjetas y deudas llegará puntual, o con un recordatorio adelantado.

El autor es Doctor en Economía por la Universidad de Chicago. Autor de diversos libros y artículos académicos. Ha recibido múltiples reconocimientos nacionales e internacionales por su trabajo académico y de investigación. Actualmente es Profesor-Investigador de la Facultad de Economía UANL.Web: www.jorgeomoreno.org.

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