2018 pudo haber sido bueno para la construcción: CEESCO
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2018 pudo haber sido bueno para la construcción: CEESCO

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2018 pudo haber sido bueno para la construcción: CEESCO

La aplicación de aranceles a productos del acero complicó el desempeño.

Esther Herrera
08/01/2019
Panorama. Las imposiciones arancelarias distorsionaron y afectaron al sector.
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Pese al impacto que ocasionó la incertidumbre política en el sector de la construcción, el valor de la producción al cierre del año podría registrar una tasa de crecimiento superior a lo que lo hará a nivel nacional que será entre uno o dos por ciento, lo que se traduciría que el 2018 “no fue un mal año para la industria”.

José Antonio Hernández Balbuena, gerente del Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (CEESCO), señaló que Nuevo León siempre crece por arriba del nacional.

En general no fue tan malo, pero aseguró que si no se hubiera dado la coyuntura de aranceles aplicados a los productos del acero por parte de Estados Unidos, la actividad de la construcción presentaría un mejor desempeño.

“Este crecimiento de uno a dos por ciento que estimamos cerrará el 2018, si bien es muy raquítico fue mejor a la caída de uno por ciento que tuvo el sector en el 2017”, añadió el especialista.

Desde el inicio del 2018, la industria empezó a crecer gracias a la inversión privada que llegó a registrar una tasa del 3.5 por ciento en el primer semestre, pero la incertidumbre que causó primero la renegociación del TLCAN (hoy T-MEC), los inversionistas frenaron sus proyectos y en el segundo semestre de 2018, el alza en las tasas de interés se constituyó en un segundo factor que mermó el desempeño del sector.

“Justamente en este ínter de las negociaciones del TLCAN fue que se dio la implementación de aranceles al acero por parte de Estados Unidos lo que aceleró también un incremento en los insumos de la construcción en la segunda mitad del 2018”, indicó el directivo.

Las imposiciones arancelarias distorsionan e inciden negativamente en el sano desempeño de la actividad económica de la industria de la construcción en los tres países, ya que en el caso de México se emplea alrededor del 62 por ciento del total de acero que se consume en el país.

De ahí se derivó la distorsión y el freno hacia la actividad de la construcción, resaltó Hernández.

A todo lo anterior se sumó la incertidumbre generada por el cambio de gobierno federal, sobre todo en proyectos de infraestructura, así como el anuncio de la cancelación de la construcción del NACM.

De acuerdo con el reporte mensual al mes de noviembre del CEESCO, los precios de los materiales de construcción mantuvieron su tendencia alcista debido al aumento en los precios de productos derivados del acero, así como en los precios de las mezclas asfálticas.

El encarecimiento del asfalto deriva del alza que ha tenido el precio internacional del petróleo. Pero también se puede atribuir a la menor oferta de crudo en el país y a que las refinerías en México no están operando a plena capacidad por incosteabilidad.

En Monterrey, el aumento del costo en la construcción residencial se ubicó en noviembre pasado a una tasa de 7.6 por ciento, ligeramente por debajo del promedio nacional que fue de 7.8 por ciento.