Food and Drink

El origen del vodka, la bebida que se popularizó en las guerras y en Chernóbil

El origen del vodka se debate entre Polonia y Rusia, los ejércitos soviéticos tenían garantizada una ración durante las guerras y también se le consideraba remedio contra la radiación de la explosión nuclear en Chernóbil.

Después de que hace unos días detonara el conflicto entre Rusia y Ucrania, en redes sociales comenzaron a circular imágenes de bartenders proclamándose al respecto desde la barra: en Estados Unidos Bob’s Bar (Michigan) anunció en Facebook que retiraba la antigua marca soviética Stolichnaya “¡Bob’s Bar ya no venderá vodka ruso!”; Magic Mountain, en Vermont, publicó el Twitter el video del momento en que tiran al drenaje el líquido de la misma etiqueta, mientras dicen “Lo siento, aquí no servimos productos rusos”.

Stolichnaya es un antiguo vodka que data de 1901, propiedad de un empresario de origen ruso llamado Yuri Shefler y actualmente se fabrica en Letonia, curiosamente, la empresa publicó en su página su postura ante el conflicto: “El Grupo Stoli defiende la paz en Europa y se solidariza con el pueblo ucraniano”.

No solo los bares están retirando marcas rusas, también el gobierno de Ontario, Canadá, ordenó a las licorerías deshacerse de los vodkas de este origen, la empresa Newfoundland and Labrador Liquor Corporation, que surte licores en todo Canadá, retiró el vodka Russian Standard y Russian Standard Platinum.

La alimentación es una de las muchas maneras en las que se manifiestan las identidades, el vodka es una de las bebidas que identifican a Rusia ante el mundo, aunque también Polonia se disputa su invención y se produce en cerca de 30 países.

En el Este europeo se comenzó a usar la palabra vodka hasta el siglo XVII y su nombre es una palabra rusa que a su vez proviene del diminutivo eslavo voda (agua), significaría “agüita”.

Según Larousse Cocina, esta bebida blanca resulta de la destilación de jugo fermentado a base de papa, centeno o cereales, es un proceso complejo que requiere tiempo, pues pasa por filtración y aromatización con plantas, hojas o bayas, contiene un alto porcentaje de alcohol, entre 32.5 y 49% Vol.

“El vodka, que hasta no hace mucho era la bebida tradicional de los polacos, que la bebían al natural antes, durante y después de la comida, se ha convertido en el aguardiente nacional ruso, pero también en una bebida internacional”, detalla.


El investigador Ernesto Ponce López menciona en un artículo académico que, dejando de lado la polémica de quién lo inventó, el objetivo de una concentración tan elevada de alcohol pudo deberse a que se buscaba lograr que la bebida no se congelara fácilmente, pues el alcohol congela a temperaturas inferiores que el agua.

Asimismo, el académico describe que no tiene sabor particular al natural y San Pedro Smirnoff masificó la idea de un aguardiente sin sabor, “se considera uno de los menos perjudiciales licores, porque se filtra con carbón de madera de abedul o manzano, que retiene impurezas. Este efecto se nota porque no produce dolores de cabeza ni malestares al día siguiente de la ingesta”.

El vodka, una bebida de guerras

Esta bebida tradicional polaca y rusa alcanzó popularidad internacional después de la Primera Guerra Mundial, según El pequeño Larousse Gastronomique, pues en Estados Unidos se volvió un “elemento privilegiado” de los cocteles, en especial en el famoso Bloody Mary, (jugo de jitomate con vodka).

También se popularizó en mezclas con diversos jugos como naranja, arándano, piña, uva y demás, o combinado con licor de café para hacer la bebida conocida como “Ruso negro”, un coctel que, se cree, nació en la década de los 50, en plena Guerra Fría.

Su sabor ha estado presente en diversos momentos históricos, el investigador Ernesto Ponce López menciona que las papas fueron uno de los principales ingredientes que sustentaron al Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), pues no solo se cocinaban, también se usaban para fabricar vodka:

“Este licor permitió luchar y permanecer en la intemperie a unidades completas, a veces a temperaturas de 40 °C bajo cero. Fue un aliciente para soldados que combatían bajo condiciones precarias y frente a enemigos aguerridos, como los soldados alemanes”, describe.

Además, según su investigación, era tal su importancia que había un suministro reglamentado para el ejército, se llevaba a lugares de difícil acceso como Stalingrado, se buscaba elevar el estado de ánimo de los combatientes y evitar el consumo de licores clandestinos:

“La tensión de la batalla era tan grande que los soldados buscaban licor en cualquier parte. Se bebía alcohol industrial e incluso el anticongelante, después de pasarlo por el filtro de carbón activado de una máscara antigás. El resultado podía ser peor que el agudo dolor de cabeza. Muchos se recobraron porque eran jóvenes y fuertes, no lo consumían con frecuencia, pero algunos se quedaron ciegos”.

La periodista bielorusa Svetlana Aleksiévich menciona a esta bebida en diversos libros documentales, como en Voces de Chernóbil, donde recolecta las historias de las personas que vivieron la explosión de la central nuclear de Chernóbil en 1986, en la antigua Unión Soviética.

En ese entonces el vodka era moneda de cambio, se le consideraba remedio, sabor cotidiano, ayuda psicológica, bebida de funerales, cotizado más que el oro, incluso se menciona un chiste popular de la época: “El mejor remedio contra el estroncio y el cesio es el vodka Stolichnaya”.

“Sabíamos que el vodka ayudaba. Era el mejor remedio para restablecer las defensas del organismo después de recibir una radiación. Y te quitaba el estrés. No era casualidad que durante la guerra te dieran la famosa ración oficial de 100 gramos. De manera que el cuadro normal era ver a un guardia borracho multando a un chofer tan borracho como él”, describe una persona entrevistada en su libro.

Asimismo, en Los muchachos del zinc, donde la autora habla sobre las tropas soviéticas enviadas a la guerra en Afganistán entre 1979 y 1989, los soldados hablan de las cajas de botellas de vodka que llegaban y otras tantas que llevaban: “Nos lo traíamos de casa… Según la normativa de aduanas, una persona puede transportar hasta dos botellas de vodka, cuatro de vino y cerveza ilimitada. Vaciábamos las botellas de cerveza y las llenábamos de vodka. Por fuera una etiqueta que pone ‘Agua mineral’, adentro: 40 grados”.