¿Por qué un acuerdo entre Trump y Xi estaría destinado al 'fracaso'?
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¿Por qué un acuerdo entre Trump y Xi estaría destinado al 'fracaso'?

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¿Por qué un acuerdo entre Trump y Xi estaría destinado al 'fracaso'?

bulletLas crecientes tensiones militares dificultan la resolución de la disputa comercial entre EU y China.

Por Gideon Rachman
20/11/2018
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Financial Times| Ilustración de Ismael Angeles

¿Eres marxista, realista o un creyente en la ‘teoría accidental’ de la historia? Cada escuela de pensamiento sugiere una forma diferente de analizar la crisis en las relaciones entre EU y China.

Una guerra comercial está en curso entre las dos economías más grandes del mundo, y actualmente se habla de una nueva guerra fría tanto en Washington como en Beijing. Los dos países acaban de tener un encuentro frío e improductivo en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés). Pero, a fines de este mes, Donald Trump y Xi Jinping, los presidentes de EU y China, se reunirán en la cumbre G20 en Argentina para entablar conversaciones cruciales que podrían culminar en un nuevo acuerdo comercial, o en un aumento de las tensiones.

Un marxista pronosticaría que los intereses comerciales prevalecerán, y que, como resultado, pronto habrá una tregua en la guerra comercial entre EU y China. Un partidario de la teoría “realista” de las relaciones internacionales supondría que una potencia establecida como EU y una potencia en ascenso, como China, inevitablemente se enfrentarán, y que, por lo tanto, las tensiones económicas y estratégicas seguirán aumentando. Y alguien que cree que la historia está impulsada por accidentes diría que ninguna teoría puede explicar cómo se desarrollará la situación, ya que mucho depende de los impredecibles seres humanos.

Una señal de que varios resultados siguen siendo posibles es la lucha interna entre grupos rivales en la administración de Trump y las señales de tensión más opacas en Beijing, conforme el gobierno chino se apresura a encontrar una manera de apaciguar a Trump.

Hay un poderoso grupo de funcionarios de línea dura —conocidos como ‘halcones’ — en Washington que están presionando activamente para una confrontación a largo plazo con China. En el aspecto económico, se encuentran Peter Navarro, el asesor comercial de la Casa Blanca, y Robert Lighthizer, el representante comercial estadounidense. En el aspecto estratégico, están John Bolton, el asesor de seguridad nacional del presidente, y Mike Pence, el vicepresidente, quien recientemente dio un discurso de línea extremadamente dura sobre China.

En contra de ellos se encuentran los funcionarios de línea más blanda —conocidos como ‘palomas’— liderados por Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro, y Larry Kudlow, el principal asesor económico de la Casa Blanca.

Las palomas quieren que las tensiones comerciales actuales se resuelvan rápidamente, mientras que los halcones saben que Trump es tanto su mayor esperanza como su mayor debilidad potencial. Él ya ha ido más lejos que cualquier otro presidente estadounidense con respecto a enfrentar a China. Ha aplicado aranceles a casi la mitad de las exportaciones chinas a EU y ha aumentado las patrullas navales a través de las aguas en disputa en el Pacífico.

Pero Trump también es volátil y tiene una debilidad por hacer tratos con los autócratas. Algunos de sus asesores están preocupados al recordar la cumbre de junio en Singapur con el dictador norcoreano Kim Jong Un, cuando Trump repentinamente puso fin a un año de amenazas y se comprometió a dialogar. Desde entonces, el presidente de EU incluso ha tuiteado sobre su “amor” por Kim.

Otro factor preocupante para los halcones es que Trump ha enfatizado durante mucho tiempo que tiene el mayor respeto posible por Xi.

Las tensiones estratégicas han aumentado, junto con la rivalidad comercial. Los estrategas militares estadounidenses temen que el programa de China de construir bases militares en el Mar de China Meridional haya cambiado el equilibrio de poder en la región.

Es esta disputa geopolítica —no la económica— lo que me hace pensar que la evaluación “realista” de la rivalidad entre EU y China probablemente sea el enfoque más acertado. Así que aunque Trump decida posponer sus planes de aumentar los aranceles a China en la cumbre G20, una tregua comercial con China probablemente no dure mucho, dada la creciente rivalidad entre las potencias.