La lección que los accidentes del Boeing 737 MAX dejan a los coches autónomos
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La lección que los accidentes del Boeing 737 MAX dejan a los coches autónomos

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La lección que los accidentes del Boeing 737 MAX dejan a los coches autónomos

Los dos desastres sirven como advertencia para la industria de los coches sin conductor.

Financial Times / Brooke Masters
03/04/2019
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Ilustración: Ismael Angeles.

Normalmente no me pongo nervioso en los vuelos en avión. Pero las similitudes entre el reciente desastre de Ethiopian Airlines y el accidente en octubre de otro Boeing 737 Max 8 de Lion Air de Indonesia fueron suficientes como para hacerme celebrar la decisión de prohibir los vuelos de estos aviones mientras las autoridades averiguan qué fue lo que falló.

Boeing ha estado arreglando el software de control de vuelo del 737 Max desde que el accidente de octubre se le achacó en parte al fallo de un sistema de prevención de entrada en pérdida. El software, conocido como MCAS, parece haber forzado repetidamente la nariz del avión hacia abajo porque un sensor de “ángulo de ataque” malinterpretó el ángulo del avión respecto al suelo. El piloto intentó en repetidas ocasiones levantar la nariz del avión, pero el avión cayó en picada con resultados fatales.

Todavía estamos esperando un informe sobre la causa del accidente en Etiopía, en el que murieron 157 personas. Los informes iniciales sugieren que los datos del registrador de vuelo del accidente de Etiopía muestran semejanzas con la tragedia de Lion Air. Si los dos desastres resultan tener causas similares, eso debería servir como advertencia en otras áreas donde la tecnología está tomando el control de parte, aunque de no todas, de las tareas cruciales que previamente realizaban los expertos humanos.

La lucha desesperada de los pilotos de Lion Air con el software de aviso de entrada en pérdida contiene lecciones fundamentales para los fabricantes de automóviles que están experimentando con la tecnología de autoconducción. Se ha sabido que Boeing y la Administración Federal de Aviación de (FAA) habían acordado que el MCAS podía instalarse sin un entrenamiento exhaustivo de los pilotos que habían volado otros modelos de 737.

Ahora se están planteando preguntas sobre si eso les dificultó a los pilotos humanos tomar el control cuando el MCAS forzó equivocadamente la nariz del avión hacia abajo.

Han empezado a surgir problemas similares conforme los fabricantes de automóviles lanzan coches que a veces pueden operar sin intervención humana, pero que no son totalmente autónomos. El software de “piloto automático” de Tesla mantiene un coche en un carril, empareja su velocidad con el tráfico y sale de una autopista en la salida apropiada. Pero a los conductores se les dice que deben permanecer alertas, mantener las manos sobre el volante y tomar el control en situaciones difíciles. Eso no siempre ha sucedido, lo cual ha provocado accidentes fatales.

El director ejecutivo de Volvo Cars, Håkan Samuelsson, advirtió la semana pasada que la introducción de dicha semiautomatización puede ser “irresponsable” y provocar accidentes cuando la confianza injustificada conduce a una “excesiva dependencia “ por parte de los consumidores.

Lo que sabemos hasta ahora sobre los accidentes de Boeing nos da otra perspectiva sobre el mismo problema. Pedirle a un piloto altamente calificado que retomara el control de un sistema que conocía muy poco resultó profundamente problemático en el caso de Lion Air. Le sería mucho más difícil a un conductor de coches desprevenido y mal preparado tomar el control justo cuando surge un problema.

Sin embargo, el alcance de los coches semiautónomos se está extendiendo. La semana pasada, los funcionarios de la UE consideraron exigir que los coches nuevos estuvieran equipados con dispositivos que limitaran la velocidad de un vehículo al límite legal. Dichos sistemas, que pueden anularse presionando el acelerador con fuerza, podrían reducir las muertes en un 20 por ciento en general, pero también podrían empeorar los peligros para los conductores que no estén listos para acelerar. La UE finalmente rechazó la idea, y los autos nuevos sólo les advertirán a los conductores que están excediendo el límite de velocidad.

Pero no puedo dejar de preguntarme cuántas “tecnologías auxiliares” se están agregando a la vida diaria sin nuestro conocimiento o sin comprender plenamente su efecto. El presidente ejecutivo de Daimler, Dieter Zetsche, advirtió: “Sólo se necesita un incidente espectacular” para minar la confianza, incluso en sistemas que, en general, nos dan más seguridad.

Boeing acordó equipar todos sus aviones con alarmas para alertar a los pilotos que los sensores clave no concuerdan. Los fabricantes de automóviles deberían comenzar a pensar ahora en lo que tienen que hacer para evitar los accidentes que podrían ocurrirles a los conductores desprevenidos en el futuro.