Inversionistas en Brasil se entusiasman con el credo: 'adiós, socialismo'
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Inversionistas en Brasil se entusiasman con el credo: 'adiós, socialismo'

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Inversionistas en Brasil se entusiasman con el credo: 'adiós, socialismo'

Las palabras del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, también impulsaron a los partidos liberales y libertarios emergentes del país.

Por Andrés Schipani
07/01/2019
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Los inversionistas se alegraron cuando Jair Bolsonaro declaró en su inauguración presidencial la semana pasada que Brasil se “liberaría del socialismo”, un sentimiento que rápidamente repitió su ministro de finanzas, Paulo Guedes, quien aseveró que el país necesita “más Brasil, menos Brasilia”.

El entusiasmo de los inversionistas ante este credo liberal fue tal que, incluso conforme cayeron los mercados globales, los activos brasileños se dispararon, comenzando el año como uno de los mercados bursátiles con mejor desempeño.

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Ilustración: Ismael Angeles

Esas palabras también impulsaron a los partidos liberales y libertarios emergentes del país. Considerados desde hace mucho tiempo en un Brasil socialdemócrata como movimientos marginales y excéntricos, han aprovechado el éxito electoral de Bolsonaro, un conservador más tradicional, para convertirse en una importante fuerza política.

“Estamos totalmente alineados con el plan económico liberal del gobierno”, dijo Romeu Zema, el nuevo gobernador electo del estado de Minas Gerais y miembro del Partido Nuevo, o NOVO.

Brasil se ha destacado por sus políticas socialmente liberales en las últimas décadas, una tendencia que Bolsonaro, conocido por sus comentarios homofóbicos y en ocasiones racistas y misóginos, ha dicho que quiere revertir. Pero Brasil se ha inclinado tradicionalmente hacia políticas económicas estatistas, especialmente durante los últimos 14 años del gobierno de izquierda del Partido de los Trabajadores (PT).

Por lo tanto, los partidos como NOVO — partidario de los mercados libres — son parte de un cambio tectónico que ha sacudido la política brasileña. NOVO “quiere reducir el Estado y brindar eficiencia a la maquinaria pública”, dijo Guilherme Fuertes, un estudiante de derecho de 22 años en una universidad privada.

Lanzado hace tres años por el banquero João Amoêdo, NOVO ha crecido de sólo tener cuatro miembros en concejos municipales a obtener ocho escaños en el Congreso. Amoêdo, quien se postuló para la presidencia, ganó 2.7 millones de votos, dos veces el conteo de la famosa ambientalista Marina Silva.

Los partidos con una inclinación liberal similar también obtuvieron buenos resultados en la elección de octubre, lo cual ha sido considerado como el giro más profundo hacia la derecha que se ha visto en Brasil desde la época de la dictadura militar. El partido Demócratas (DEM) de centroderecha tienen 27 escaños en el Congreso y seis senadores.

Con más de 30 partidos representados en el nuevo Congreso de Brasil, los partidos como NOVO y DEM serán importantes para el Sr. Bolsonaro, quien debe formar coaliciones para poder implementar sus reformas.

Pero prometen ser agrupaciones difíciles de manejar. Junto a los liberales clásicos se encuentran evangélicos que predican valores familiares, partidos de ‘hombres fuertes’, granjeros y conservadores aislacionistas.

El Sr. Bolsonaro ya ha elegido a miembros del partido DEM como su jefe de gabinete y ministro de agricultura. Ha nombrado a Salim Mattar, partidario del partido NOVO y fundador de la empresa de alquiler de automóviles Localiza como director de privatización, y a Ricardo Salles, un abogado pro negocios, como ministro del medio ambiente, aunque ha dicho que el cambio climático no es una prioridad.

El partido Social Liberal de Bolsonaro obtuvo 52 escaños en el Congreso, en comparación con sólo un escaño en el pasado; y cuatro senadores, la primera vez que el partido ha sido representado en el Senado.

La peor recesión de Brasil fue un factor importante en el ascenso de este partido poco conocido, además del disgusto popular ante los escándalos de corrupción del gobierno anterior y el posterior rechazo del sistema político establecido por parte del electorado. Eso allanó el camino para políticos marginales como el Sr. Bolsonaro.

Zema de Minas Gerais es uno de esos forasteros. Un hombre de negocios sin experiencia política, entró en la política después de que la brutal recesión de 2015-16 lo obligó a despedir a un tercio de sus empleados. “Entonces decidí ser parte de NOVO, que tiene ideas económicas liberales, ideas que le harán bien a Brasil”, dijo.

Los contrarrevolucionarios más radicales, como Kim Kataguiri, de 22 años, también desempeñaron un papel en el ascenso de Bolsonaro. Hace cuatro años cuando era un estudiante de derecho, Kataguiri -quien actualmente es un congresista de DEM- ayudó a iniciar un movimiento estilo “Tea Party” llamado Movimiento Brasil Libre (MBL).

A través de medios sociales y manifestaciones, hizo un llamamiento para la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff del PT y el encarcelamiento de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, por cargos de corrupción.

Aún no se sabe si estos partidos podrán reformar el abultado Estado de Brasil, o frenar los instintos más iliberales del Sr. Bolsonaro. Hay tantos nuevos rostros políticos de derecha que tal vez enfrenten dificultades para mantener “bajo control” a Bolsonaro, dijo Malu Gatto, profesor asistente de política latinoamericana en la UCL.

Kataguiri, quien concuerda con los planes económicos de Guedes, teme que el presidente tal vez tenga una innata visión estatista, como lo demuestra su historial de voto en el Congreso. “Bolsonaro es más proteccionista”, dijo.