Esto es lo que Trump sí entiende sobre la economía de Estados Unidos
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Esto es lo que Trump sí entiende sobre la economía de Estados Unidos

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Esto es lo que Trump sí entiende sobre la economía de Estados Unidos

El presidente entiende que la política monetaria ha hecho más por los mercados que por los negocios locales.

Financial Times I Rana Foroohar
15/04/2019
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Ilustración: Ismael Angeles.

Es sorprendente cuán hábil es Donald Trump para detectar algo importante en la “experiencia sentida” del público estadounidense y explotarlo para beneficio propio. Eso mismo ha sucedido con su sugerencia de que Herman Cain — hombre de negocios, exejecutivo de Godfather’s Pizza y exaspirante a la presidencia — debería estar en la junta directiva de la Reserva Federal. Justo cuando pensábamos que no podía haber algo peor que el experto Stephen Moore, Trump nos presenta al ‘Rey de la Pizza’.

Es fácil desestimar la sugerencia como el último ejemplo de la ignorancia económica del presidente, como lo han hecho cuatro senadores republicanos esta semana, lo cual hace muy poco probable que él asegure un puesto en la junta de la Reserva Federal.

Pero no debemos ser displicentes. Es cierto que Cain no tiene ni idea de cómo funcionan los mercados financieros. Es el hombre que, junto con Moore, también propuesto por Trump, quería que las tasas de interés subieran justo después de la crisis de 2008. Pero según la defensa de Cain por parte del presidente, no es que sea un experto en política, sino un creador de empleos quien entiende los negocios locales y empleados comunes. Trump sólo le importa llenar la Reserva Federal de lacayos políticos. Sin embargo, se ha topado con una verdad importante: la política monetaria en la última década ha hecho mucho más por los mercados que la economía real.

Tengamos en cuenta que, desde principios de 2010, los salarios por hora reales en EU han aumentado sólo un 6 por ciento, mientras que los precios reales de las viviendas han aumentado en más de un 20 por ciento y las valoraciones del mercado bursátil ajustadas a la inflación se han duplicado. Los ingresos de los hogares han crecido más rápidamente que los salarios, gracias al crecimiento del empleo. Aumentaron un 10 por ciento entre 2010 y 2017, aunque aún son inferiores al crecimiento de los precios de los activos. Mientras tanto, en el período de 2007 a 2016 se registró el mayor aumento de la desigualdad de la riqueza en la historia de EU.

Esto, sumado a niveles históricos de endeudamiento corporativo en relación con el producto interno bruto, fueron consecuencias involuntarias de los esfuerzos de la Reserva Federal. El banco central podría apuntalar los precios de los activos, pero no podría eliminar los principales lastres de la economía. Éstos no se derivan de la falta de dinero, sino de desafíos más profundos que la política monetaria no puede resolver: problemas que van desde el desajuste entre las competencias laborales y los empleos, pasando por una fuerza laboral envejecida, la disminución de la movilidad geográfica y la mayor concentración corporativa, hasta las perturbaciones en el mercado laboral impulsadas por la tecnología.

No se pueden arreglar esas cosas sólo con tasas de interés bajas y expansión cuantitativa. Se necesita una política fiscal determinada por los funcionarios electos, no por los tecnócratas. Pero los gobiernos polarizados no pueden lograr esto. Éste es un dilema no sólo para EU, sino también para Europa.

Me preocupa mucho esta excesiva dependencia de los bancos centrales. Me asombra que muchas de las mismas personas a quienes les preocupaba que el exceso de dinero fácil podría provocar hiperinflación después de la crisis (Moore y Cain entre otros) ahora aboguen por tasas más bajas, no porque les importen las personas comunes y corrientes, sino porque les conviene para sus fines políticos. Deberíamos llamar esto exactamente lo que es: ‘pasar la pelota’, lo que ha ocurrido tantas veces antes cuando los presidentes han querido tapar sus problemas con deuda barata.

La realidad es que estamos exactamente donde estábamos en 2008, con políticos que quieren que los bancos centrales hagan lo que ellos no pueden hacer. Trump quiere desestabilizar la Reserva Federal para beneficio propio. Pero la Reserva Federal ya se está desestabilizando. El banco central estadounidense se ha embarcado recientemente en un importante análisis de su marco de política monetaria, que incluye una gira para recabar opiniones en la que los gobernadores regionales hablarán con personas que se encuentran fuera de su torre de marfil: líderes empresariales, titulares de préstamos hipotecarios, pensionados, millennials, trabajadores y empresarios. La idea es considerar las formas en que la economía real ha cambiado durante las últimas décadas y analizar si la política monetaria debería evolucionar también. Quizás para cuando terminen el análisis tendremos una administración y un congreso listos para desempeñar su papel crucial.