Cuando las pruebas de seguridad de los productos no toman en cuenta a las mujeres
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Cuando las pruebas de seguridad de los productos no toman en cuenta a las mujeres

bulletLas compañías tienen una larga y, a veces letal, historia de ignorar a la mitad de la población.

Por Andrew Hil
13/12/2019
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Minutos después de que Caroline Criado-Perez ganara el Premio al Libro de Negocios del Año del Financial Times y McKinsey la semana pasada por “La mujer invisible”, yo tuve que entrevistarla para un corto video.

Yo soy más alto que Criado-Perez. Para evitar que la diferencia fuera demasiado obvia, el productor sugirió encontrar algo en lo que la autora y activista pudiera pararse. Dado que su libro trata acerca de cómo las mujeres se ven obligadas a adaptarse a un ‘estándar predeterminado’ basado en las normas masculinas, humillar a nuestra ganadora del premio parecía una mala idea. Más bien, yo me paré con las piernas incómodamente separadas para reducir mi altura unos centímetros.

Ciertamente éste es un ejemplo, lejos de ser perfecto, del sesgo que Criado-Perez ha atacado tan exitosamente. Yo he entrevistado a numerosos hombres ganadores de premios más bajos que yo. También es trivial en comparación con algunos de sus ejemplos. “La mujer invisible” presenta, con interesantes detalles respaldados por datos, cómo fallecen más mujeres debido al uso predeterminado de maniquíes masculinos para prueba de choque en los automóviles o sucumben a los ataques cardíacos, porque las pruebas, la tecnología y la investigación en el pasado han sido dirigidas a los hombres.

No proporcionar un equipo de protección personal adecuadamente adaptado, desde chalecos contra armas blancas hasta trajes espaciales, también expone a las mujeres al riesgo. La sugerencia de que aquí existe una brecha en el mercado sirve de recordatorio de la brecha, bastante literal, entre el cuerpo femenino y una armadura que no se ajusta a su cuerpo, a través de la cual una cuchilla pudiera deslizarse. Al igual que los peces que no están conscientes del agua en la que nadan, la mayoría de los hombres no se dan cuenta de tales problemas hasta que no se les señalan.

Un mensaje directo que Criado-Perez quiere amplificar es la necesidad de que los datos se desglosen por sexo para que los estudios no supongan, irresponsablemente, que los resultados obtenidos para “las personas” siempre son válidos para ambos sexos. Esto tomará tiempo. En el campo de la salud ocupacional, por ejemplo, las consecuencias a largo plazo para las mujeres que tienen que levantar pesadas cargas o manipular nocivos productos químicos (como los limpiadores, por ejemplo) todavía están siendo escasamente investigadas. Cuando ella se sentó conmigo el día después de recibir el premio para una entrevista más larga, me dijo: “Si comenzáramos ahora, tomaría aproximadamente una década antes de tener suficientes datos utilizables. . . Todavía estamos en el período en que las mujeres seguirán muriendo”.

“La mujer invisible” ha sorprendido a los hombres que no estaban informados, y ha profundamente enojado a numerosas mujeres. Criado-Perez también está enojada. Pero ella toma un tono positivo y optimista. Esta obra, tan persuasivamente argumentada y respaldada por montones de investigación que Criado-Perez ha recopilado, no ha generado la misma reacción misógina que su notoria campaña para poner de vuelta a una mujer en los billetes de banco británicos.

“Nunca he experimentado ninguna resistencia por parte de las personas que han leído el libro”, señaló ella. “No hay mucho que puedas hacer con las personas que se niegan a leer el argumento antes de descartarlo”.

Como una de las panelistas de la premiación de libros, Herminia Ibarra, de la Escuela de Negocios de Londres, lo expresó durante la reunión de evaluación: “Hacer que las personas lean y discutan un capítulo de este libro sería mucho más poderoso que cualquier ejercicio de diversidad genérico”.

Las compañías gradualmente están dejando atrás los totales desastres que han entrado en los anales de las decisiones de malos diseños. La debacle de la “Bic para ella”, en la cual el fabricante de bolígrafos intentó diseñar un bolígrafo sólo para mujeres -un clásico caso de lo que Criado-Perez llama el enfoque de “hazlo rosado, redúcele el tamaño y hazlo un poco basura” del diseño fácil de usar para las mujeres- data de 2006. El fracaso de Apple de no incluir un rastreador de período en el primer lanzamiento de su supuestamente completa aplicación llamada Salud sucedió en 2014.

Sin embargo, muchas compañías aún no están abordando una obvia oportunidad. Criado-Perez ha dicho que el mensaje para los negocios es que “la población está compuesta por un 51 por ciento de mujeres, un 49 por ciento de hombres, y no tiene sentido desde una perspectiva de justicia, una perspectiva de negocios ni una perspectiva financiera estar literalmente ignorando a la mitad del mundo cuando estás intentando crear servicios y productos que el mundo entero va a querer”.

Hay algo de movimiento. Criado-Perez no puede nombrarlas, pero ella ha indicado que algunas grandes compañías la han contactado para que las asesore en relación con los productos. Su consejo es bastante simple: “Recopilen datos para las mujeres, descubran cuáles son nuestras necesidades… y diseñen basado en eso”.