Nissan y Renault se enfrentan por futuro de Carlos Ghosn y de su alianza
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Nissan y Renault se enfrentan por futuro de Carlos Ghosn y de su alianza

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Nissan y Renault se enfrentan por futuro de Carlos Ghosn y de su alianza

La empresa japonesa busca despedir al ejecutivo de 64 años, mientras que la armadora francesa solicitó más detalles a su aliada comercial antes de tomar una decisión.

Bloomberg Por Matthew Campbell y Ania Nussbaum
21/11/2018
Ghosn está acusado de no haber declarado ingresos por 44 millones de dólares
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Las tensiones entre Nissan y Renault por el futuro de su sociedad para la fabricación de automóviles han salido a la luz mientras la caída del presidente Carlos Ghosn sacude al sector automotor y su principal colaborador, Hiroto Saikawa, consolida su poder durante su ausencia.

Ambas empresas, que están relacionadas a través de una estructura compleja de participaciones cruzadas y fabricación conjunta, han exhibido diferencias drásticas en su reacción a la detención de Ghosn en Japón debido a sospechas por irregularidades financieras.

El martes por la noche en París, la junta directiva de Renault se abstuvo de despedir al ejecutivo franco-brasileño y solicitó a Nissan que diera detalles sobre los presuntos delitos.

Nissan, en cambio, afirmó el lunes que se propone despedir a Ghosn, de 64 años, como su presidente luego de su detención, actuando con una prisa que alimentó versiones de que fue víctima de 'un golpe' por parte de Saikawa, que se desempeña como máximo responsable de Nissan, y de otras personas que se oponen a una mayor integración entre las dos armadoras.

La junta directiva de Nissan se reunirá este jueves para tomar una decisión formal sobre el futuro de Ghosn.

Por otra parte, Renault declaró que desconoce los detalles de las acusaciones contra Ghosn.

“A esta altura, la junta directiva no está en condiciones de hacer declaraciones sobre las evidencias que aparentemente han reunido Nissan y las autoridades judiciales japonesas en contra de Ghosn”, expresó en un comunicado la empresa francesa.

Ghosn, que era uno de los ejecutivos mejor pagados tanto de Francia como de Japón, está acusado de no haber declarado ingresos por unos 44 millones de dólares y haber hecho mal uso de fondos de la compañía en Nissan.

Según la televisora NHK, Nissan pagó “enormes sumas” destinadas a residencias de Ghosn en cuatro ciudades del mundo, pagos que carecían de justificación comercial, y también cubrió el costo de vacaciones para su familia.

El ejecutivo no ha hecho declaraciones respecto de ninguna de las acusaciones ni se ha mostrado en público desde su arresto.

“Japón no tolera la codicia de los ejecutivos y enriquecer el propio patrimonio y esa mentalidad de superestrella por la que el CEO cobra 20, 25 veces más que el trabajador medio. Todo eso es algo que Japón no quiere tolerar”, explicó Jesper Koll, máximo responsable de la administradora de fondos WisdomTree Investments, en una entrevista para Bloomberg Television.

“Es indudable que Carlos Ghosn está siendo usado como símbolo para garantizar que la dirigencia empresarial en Japón se mantenga cerca de sus trabajadores”, afirmó.

El sistema legal japonés es opaco hasta para sus ciudadanos, y se desconocen los detalles básicos del paradero y el futuro inmediato de Ghosn, si bien es probable que se encuentre en un centro de detención del norte de Tokio.

Otorgar una fianza es imposible hasta que los fiscales decidan si avanzan con una imputación, proceso que podría llevar semanas, y Ghosn no necesariamente estará acompañado de un abogado al ser interrogado durante ese tiempo. Los fiscales recibieron este miércoles la aprobación judicial para mantener detenido a Ghosn otros 10 días, informó la agencia Kyodo.

Lo que está en juego en este escándalo va mucho más allá del futuro de Ghosn. El carismático ejecutivo lideraba Nissan y Renault, además de una alianza más amplia que las une con Mitsubishi.

Además, había trabajado a favor de una fusión de Nissan y Renault con el fin de consolidar su relación de dos decenios, unión que crearía un rival directo de Volkswagen y Toyota por el título de la automotriz más grande del mundo.

Pero Saikawa, CEO de Nissan, desestimó públicamente esa perspectiva este año, lo que se vio como una reprimenda privada contra Ghosn, anteriormente su mentor, quien advirtió a su colega japonés que sus comentarios podían debilitar la credibilidad de Nissan, según una persona al tanto del intercambio de palabras.