'Ley Beltrones', letra muerta para los empresarios
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'Ley Beltrones', letra muerta para los empresarios

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Empresas

'Ley Beltrones', letra muerta para los empresarios

25/02/2013
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Zenyazen Flores
 
 
A 2 años de su entrada en vigor, la Ley de Fomento al Primer Empleo (LFPE) es "letra muerta" para los empresarios, debido a que los requisitos son una especie de fiscalización y no contribuyó a generar los 200,000 puestos de trabajo adicionales en el país, como estimaba el priista Manlio Fabio Beltrones, al momento de impulsar su iniciativa.
 
La llamada Ley Beltrones establece que las empresas tendrán derecho a una deducción de hasta 40% en el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR), siempre y cuando empleen de forma continua al trabajador al menos 18 meses; el estímulo tendrá una vigencia de tres años contados a partir de la puesta en práctica de la reforma a la Ley del ISR, lo que se dio en enero de 2011.
 
Representantes empresariales consultados sobre la LFPE admitieron que no recordaban los beneficios fiscales que otorga esa ley, pero justifican que no es por desinterés, sino porque desde que nació no les fue atractiva para generar empleos.
 
Argumentaron que los requisitos que impone la Ley Beltrones para tener derecho a la deducción adicional, son una especie de fiscalización "disfrazada", en el sentido de que para tener acceso al estímulo, los empleadores debían cumplir requisitos para el resto de su plantilla laboral.
 
Y es que la LFPE señala que los patrones deben enterar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) el importe de las cuotas obrero patronales causadas tanto por los trabajadores de primer empleo como por el resto de los trabajadores a su servicio. Además no deben tener adeudos por créditos fiscales en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y en el IMSS.
 
"Todo estaba bien con la ley, pero eso de la fiscalización no convenció. Por eso esa ley es letra muerta", dijo un directivo empresarial afiliado a la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh).
 
En tanto, representantes de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) coincidieron en el desapego que ha habido de la Ley Beltrones para generar nuevos empleos a partir de esa legislación.
 
Tomás Natividad, presidente de la Comisión Laboral de la Coparmex, admitió que "nadie sabe nada de esa ley", por lo que en los últimos dos años los empresarios han realizado las contrataciones bajo los esquemas tradicionales.
 
Sergio Cervantes, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), apuntó que si bien el propósito de la ley es la generación de empleos, desde que entró en vigor los hombres de negocios no se apegaron a ella, pese a que se hizo un análisis de los posibles beneficios.
 
"A lo mejor sería momento de revivirla", especuló.
 
Trabas
 
Se estimaba que con la Ley Beltrones en 2011, el primer año de operación, se generarían alrededor de 200 mil empleos adicionales a los 650 mil calculados para ese año por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
 
No obstante, datos oficiales muestran que al concluir 2011 los puestos generados fueron 590,000, cifra que quedó por debajo de los cálculos gubernamentales, a pesar de contar con una ley que, según Beltrones (actual coordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados) atendería "el desempleo masivo".
 
Aún más, los indicadores relativos al desempleo juvenil se mantienen en niveles altos pese a la LFPE.
 
Entre los jóvenes de 14 a 29 años la tasa de desocupación permanece en 8.3% (alrededor de 1 millón 300,000); de hecho, la tasa de desempleo para los jóvenes profesionistas es de casi 14%.
 
Además, basados en datos del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve), la cifra de 7.8 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan (ninis) se mantiene en ese nivel desde 2010.
 
En un análisis conjunto, Carlos de la Fuente, socio del Comité Técnico Nacional de Seguridad Social del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), y Lourdes Velazco, colaboradora de Ernst & Young México, señalan:
 
La Ley Beltrones es una "solución emergente y corta, de la que podrían no verse materializados resultados sustanciales, tales que inviten a inversionistas tanto mexicanos como extranjeros, a invertir en el capital humano mexicano".
 
En ese sentido indican que algunas "trabas" que contiene la ley para que tengan mayor alcance son: que se haya dirigido sólo a los primeros empleados y no incluya desempleados; los "pobres" beneficios o estímulos fiscales que se otorgan, y los trámites y obligaciones que deben cumplir los empleadores si deciden tomar este beneficio.