Las voces del Tren Maya
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Las voces del Tren Maya

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Las voces del Tren Maya

bulletHabitantes de la antigua estación de Tenosique en Tabasco reconocen que pueden perder el que ha sido hogar por años ante la construcción de esta nueva obra.

Luis Lozano Luis Carlos Tzec
17/12/2018
Entre ventanas rotas, pintura desgastada y olor a humedad viven varias familias en esta estación de tren.
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Entre ventanas rotas, pintura desgastada y olor a humedad es lo que puede observarse en la antigua estación de Tenosique en Tabasco. En esta terminal se encuentra Julia, esposa de un trabajador de ferrocarril quien lleva más de 15 años viviendo en ese lugar.

Al preguntarle sobre el Tren Maya, Julia de aproximadamente 45 años, sonríe ampliamente y responde que no sabe nada al respecto, pues las autoridades no se han acercado a hablar con ella. Sin embargo, está consciente que cuando los trabajos de construcción comiencen tendrá que despedirse de lo que ha sido su hogar por más de una década.

“Pues sí (lo extrañarán), se imagina tantos años viviendo aquí, ya nos habíamos acostumbrado, pero bueno, no es de nosotros, es del ferrocarril, qué más le vamos a hacer, y si nos viene el ferrocarril (y nos dicen) 'sabe qué desocupe', qué más le vamos a hacer. Aquí nos lo dieron a vivir, no nos lo regalaron”, comenta.

Esperanza es la palabra recurrente a lo largo de la ruta de mil 525 kilómetros que recorrerá el Tren Maya, proyecto insignia de la administración de Andrés Manuel López Obrador. Con una inversión total estimada entre 120 mil y 150 mil millones de pesos y conformado por 15 estaciones distribuidas en cinco estados: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, será la herramienta para reactivar la actividad económica y atraer más turismo al sureste mexicano.

Dejamos atrás la casa de Julia, siguiendo las vías del tren 239 kilómetros al norte, entre un manto verde y cabras que utilizan los rieles como comedor, está la estación de Escárcega en Campeche. Pintada de amarillo y negro, colores de la empresa “Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec”, su estructura ha resentido el paso del tiempo y abandono. Desde lejos, Clemencia de unos 55 años de edad, que como Julia es esposa de un extrabajador de ferrocarriles, dice que se encuentra ilusionada por dos razones: nunca ha viajado en tren de pasajeros y espera que tenga un impacto positivo en la economía de la región.

Del otro lado de la ruta, en Playa Delfines, Cancún, un vendedor de cerveza y bebidas originario de Tizimín, Yucatán, aseguró que el proyecto del tren es bueno para llevar más turistas a la zona, lo que les daría más trabajo. Es algo que van a poder utilizar “nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos que no conocieron el tren”.

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Alejándose de la carretera Escárcega-Bacalar se encuentra la Reserva de la Biosfera de Calakmul, el primer bien mixto (natural y cultural) de la humanidad reconocido por la Unesco en México, título que recibió en 2014.

Según la Semarnat, el área de más de 723 mil hectáreas de selva (casi el doble de la superficie total del estado de Tlaxcala) alberga a más del 80 por ciento de las especies vegetales de la Península de Yucatán, además de 350 especies de aves y casi un centenar de mamíferos.

En noviembre pasado, el titular del Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, dio a conocer que el proyecto del Tren Maya contempla un tren ecológico impulsado por hidrógeno que llegaría a la zona arqueológica a de Calakmul.

La propuesta despertó gran indignación tanto de la comunidad científica como de activistas ambientales, quienes rápidamente llamaron a no construir esa obra.

Los habitantes de la zona avalan al Tren Maya pero están en contra de cualquier proyecto que pueda afectar la Reserva de Calakmul.

Con un ritual de los 12 pueblos originarios a la madre tierra, el Tren Maya inició el domingo 16 de diciembre la travesía para concretarse. Este lunes inician los trabajos de rehabilitación de las vías férreas existentes de Palenque a Valladolid.

Durante el 2019 se trabajará en el proyecto ejecutivo del tramo que deberá construirse de cero. El Gobierno Federal anunció apoyos para los empresarios que se sumen al proyecto, que implica una inversión entre 50 y 60 millones de pesos por kilómetro. La inauguración del Tren Maya está prevista para el 2022.