Un niño mexicano puede aspirar al 61% de su productividad potencial en su edad laboral
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Un niño mexicano puede aspirar al 61% de su productividad potencial en su edad laboral

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Un niño mexicano puede aspirar al 61% de su productividad potencial en su edad laboral

bulletUn niño que nazca hoy en México podrá alcanzar un promedio de 61% de su productividad potencial como futuro trabajador, señala el Índice de Capital Humano del Banco Mundial.

Redacción
16/09/2020
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Un niño que nazca hoy en México podrá alcanzar un promedio de 61 por ciento de su productividad potencial como futuro trabajador en su vida adulta, según las oportunidades educativas y los riesgos para la salud que enfrentan actualmente, concluyó el Banco Mundial en su Índice de Capital Humano (HCI) 2020.

En el que el promedio global arrojado fue un 56 por ciento de productividad, con un potencial de hasta 70 por ciento en Estados Unidos o 88 por ciento en Singapur.

“El capital humano es un motor central del crecimiento sostenible y la reducción de la pobreza. Sin embargo, incluso para los gobiernos que reconocen la importancia de invertir en el capital humano de sus ciudadanos, el proceso de diseño de políticas y construcción de instituciones que fomenten la acumulación de capital humano puede ser complejo, y los beneficios completos pueden tardar años e incluso décadas en materializarse”, señala el documento que acompaña esta actualización del índice 2018, la primera edición publicada en la que el potencial de productividad de un niño mexicano era también de 61 por ciento.

El índice de capital humano varía de 0 a 1, por lo que un valor de HCI de 0.61 en México, implica que un niño nacido hoy será solo el 61 por ciento productivo comparado con un futuro trabajador que si tuviera una educación completa y una salud.

A nivel mundial, el HCI 2020 muestra que, antes de que ocurriera la pandemia, un niño podía esperar alcanzar un promedio del 56 por ciento de su productividad potencial como futuro trabajador, esto incluye a 174 países. Sin embargo, hay diferencias considerables entre regiones y economías. Un niño nacido en un país de bajos ingresos como Congo o Ginea, podría esperar ser un 37 por ciento tan productivo como si tuviera una educación y una salud completas. Para un niño nacido en un país de altos ingresos, esta cifra es del 70 por ciento en Estados Unidos y hasta 88 por ciento en Singapur.

“Las diferencias en la cantidad y la calidad de la educación explican la mayor parte de las diferencias de HCI entre los grupos de ingresos de los países”, explica el informe.

Los resultados de capital humano también varían para niñas y niños, es levemente más alto entre las niñas que entre los niños en la mayoría de los países. Las niñas no solo están alcanzando, sino superando, a los niños en los años esperados de escolaridad y resultados de aprendizaje en algunas regiones aunque al llegar al mercado laboral no encuentran las oportunidades para aprovecharlo, advierte.

El índice cuantifica las etapas clave en la trayectoria del capital humano de un niño y sus consecuencias para la productividad de la próxima generación de trabajadores, con tres componentes: supervivencia desde el nacimiento hasta la edad escolar, medida utilizando las tasas de mortalidad de menores de 5 años; los años esperados de escuela ajustada al aprendizaje, combinando información sobre la cantidad y calidad de la educación; la cantidad de años de escuela que un niño puede esperar obtener a los 18 años y la educación refleja el trabajo realizado en el Banco Mundial para armonizar los puntajes de las pruebas de los principales programas de pruebas de rendimiento de estudiantes internacionales.

El tercer componente es respecto a la salud. En ausencia de una métrica única ampliamente aceptada, medida directamente y ampliamente disponible, el entorno de salud general se capta mediante dos indicadores: las tasas de supervivencia de adultos, definidas como la fracción de jóvenes de 15 años que sobreviven hasta los 60 años y la tasa de retraso en el crecimiento de los niños menores de 5 años.