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IP pide a AMLO que no se controlen los precios de energéticos, aunque peguen en inflación

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IP pide a AMLO que no se controlen los precios de energéticos, aunque peguen en inflación

bulletEl Centro de Estudios Económicos del Sector Privado advierte que un sistema de control sólo beneficiaría a los grupos de mayor ingreso.

Leticia Hernández
15/10/2018
Planta de extracción de gas
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El alza de los precios de los energéticos está impactando la inflación y será tarea del Banco Central implementar las medidas necesarias para proteger el poder adquisitivo de la moneda.

Sin embargo, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advierte que bajo ninguna situación es conveniente que el próximo gobierno decida implementar un sistema de control de precios pues éstos sólo benefician a los grupos de mayor ingreso.

“Las políticas asistencialistas sustentadas en controles de precios simplemente contribuyen a perpetuar la pobreza. La regresividad de los subsidios generalizados va en contra de cualquier beneficio de la población que más lo requiere, además de que contribuye directamente a elevar el déficit de las cuentas públicas”, señala la CEESP en su reporte semanal sobre la economía.

Una vez que la inflación anual a septiembre se ubicó en 5.02 por ciento, en un tendencia alcista de cuatro meses atrás, se incrementan las expectativas de que el índice de precios al consumidor ha retomado una trayectoria alcista que alargará su moderación hacia la meta oficial hasta el 2020, según los pronósticos de la más reciente encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado.

Los riesgos de inflación al alza son una combinación de factores internos y externos. Hay preocupación por una mayor alza de las tasas de interés externas, como lo tiene previsto la Reserva Federal, que contribuya a una fortaleza del dólar.

Asimismo, los aumentos en los precios de energéticos serán cada vez mayores, presionando aún más la trayectoria de la inflación no subyacente y al mismo tiempo limitando con mayor fuerza la convergencia de la inflación general hacia la meta establecida por el banco central.

“Evidentemente el entorno es complejo y el Banco Central tendrá la responsabilidad de vigilar de cerca el comportamiento de la inflación para instrumentar las medidas necesarias para proteger el poder adquisitivo de la moneda”, advierte el CEESP, en tanto que el gobierno “deberá dirigir su responsabilidad rectora a generar un ambiente propicio para que la economía funcione de tal manera que el beneficio sea generalizado, evitando privilegiar a los grupos de mayores ingresos en el país”.

Uno de los principales riesgos es que la dinámica que mantienen los precios de los energéticos pueda agudizar las demandas por un ajuste a la baja, lo cual podría estimular nuevamente la propuesta que se hizo durante la campaña presidencial sobre la posible fijación de precios de productos estratégicos para la actividad económica, “que implicaría serios desequilibrios para el mercado, propiciando efectos tan negativos que al final del día, terminarán afectando a los que menos tienen”, destaca la CEESP.

Los más privilegiados por el control de los precios serán aquellos con mayor capacidad de compra, nunca serán los grupos de menos recurso.

La experiencia muestra que en el caso de los subsidios a la gasolina y al diesel, el costo para el gobierno durante los años 2007 al 2014 fue de 871 mil millones de pesos, que benefició sobre todo a quienes menos lo necesitaban, ya que son aquellos grupos que tienen una mayor capacidad de consumo quienes se vieron beneficiados por la adquisición de bienes a precios menores.

Una situación como esta no es sostenible en el mediano y largo plazos, por lo que una vez que no hay manera de seguir financiando este tipo de políticas, generalmente se decide concluirlas sin un plan de compensación bien estructurado, por lo que finalmente redunda en un agresivo ajuste de precios al nivelarse a las condiciones del mercado, afectando severamente el poder adquisitivo de los hogares.