G7 reitera compromiso con tipos de cambio fijados por el mercado
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G7 reitera compromiso con tipos de cambio fijados por el mercado

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Economía

G7 reitera compromiso con tipos de cambio fijados por el mercado

12/02/2013
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Reuters
 
Londres/Tokio.- El grupo de los siete países más industrializados reiteró el martes su compromiso con los tipos de cambio determinados por el mercado y dijo que las políticas fiscales y monetarias no deben dirigirse a devaluar las monedas.
 
La declaración del G-7 siguió a un aumento de la retórica sobre las guerras cambiarias, provocado en gran medida por el impulso del nuevo gobierno japonés para una agresiva expansión de la política monetaria, que derivó en un brusco debilitamiento del yen.
 
Japón dijo que el comunicado le daba luz verde para continuar en sus esfuerzos por reflotar su economía, pero un funcionario del G-7 dijo que éste apuntaba directamente a Tokio, lo que provocó una valorización del yen.
 
"El comunicado del G-7 apuntó a preocupaciones por los movimientos excesivos del yen", afirmó el funcionario. "El G-7 le preocupa una orientación unilateral sobre el yen. Japón será un tema central en el G-20 en Moscú este fin de semana", agregó.
 
Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20 se reunirán en Moscú el viernes y el sábado. Algunos han dicho previamente que Estados Unidos ha adoptado políticas similares a las de Japón.
 
Las potencias del G-7 —Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón, Canadá e Italia— reiteraron su compromiso a tipos de cambio determinados por el mercado y dijeron que consultarán estrechamente para evitar movimientos del mercado volátiles y desordenados que puedan afectar la estabilidad económica y financiera.
 
"Reafirmamos que nuestras políticas fiscales y monetarias han sido y seguirán siendo orientadas hacia el cumplimiento de nuestros respectivos objetivos económicos, usando instrumentos domésticos, y que no apuntaremos a tipos de cambio", dijo el comunicado, divulgado por Gran Bretaña, que preside el foro del G-8 (el G-7 más Rusia) este año.
 
El ministro de Finanzas japonés, Taro Aso, se mostró complacido con la declaración, al decir que la misma reconoce que las medidas de Tokio no apuntaron a afectar los mercados cambiarios.
 
"Fue significativo para nosotros porque (el G-7) reconoce adecuadamente que las medidas que estamos tomando para vencer a la deflación no apuntan a influir en los mercados cambiarios", dijo Aso a los reporteros.
 
A funcionarios estadounidenses y europeos les preocupan los comentarios de autoridades de Japón que sugieren que Tokio busca un nivel específico para el yen.
 
La funcionaria del Tesoro estadounidense Lael Brainard dijo el lunes que si bien las devaluaciones competitivas deberían evitarse, Washington respalda los esfuerzos de Tokio para reactivar el crecimiento y poner fin a la deflación.
 
El dólar se cotizaba a 94.28 yenes antes de la emisión del comunicado y se debilitó a un mínimo de sesión de 93.26 yenes después de ella.
 
El Banco Nacional Suizo reiteró su determinación a contener la valorización del franco, rechazó las acusaciones de que está contribuyendo a una guerra cambiaria y dijo que espera que su moneda siga debilitándose.
 
Alarma
 
La semana pasada, Francia incluso llegó a pedir un objetivo de mediano plazo para el euro, ante los temores de que la divisa se haya fortalecido demasiado. Berlín rechazó esa sugerencia y dijo que no consideraba que la moneda estuviera sobrevalorada.
 
El lunes, el ministro de Finanzas francés, Pierre Moscovici, hizo pocos avances durante un encuentro de ministros de la zona euro, aunque su par alemán manifestó preocupación.
 
"No existe un problema cambiario en Europa", dijo a los periodistas Wolfgang Schaeuble al finalizar la reunión de ministros de Finanzas de la Unión Europea en Bruselas. "Existe la preocupación de que pueda haber algo como esto en otras partes del mundo", agregó.
 
Desde fines del año pasado el euro ha trepado más de 10 centavos desde algo debajo de 1,27 dólares, antes de ceder un poco en días recientes después de que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, hiciera una sutil intervención verbal al asegurar que él vigilaría el impacto del fortalecimiento del euro.
 
Tanto la Reserva Federal de Estados Unidos como el Banco de Japón están ampliando sus hojas de balance velozmente por medio de la impresión de dinero, mientras que la del BCE se está ajustando en parte debido a que los bancos devuelven unos préstamos muy baratos que el banco central les había concedido el año pasado.
 
Si todo se mantiene constante, eso podría impulsar aun más al euro, lo último que necesita la vapuleada economía de la zona de la moneda única.
 
Y en los mercados emergentes, el dolor también se sentiría.
 
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, dijo a Reuters la semana pasada que la situación podría volverse aún peor si Europa entra en la disputa cambiaria.