Ejercer inversión pública será determinante para acelerar la reactivación de las economías en la pospandemia pero ante el escaso margen de maniobra de los gobiernos en América Latina, estos deben racionalizar sus proyectos priorizando aquellos con verdadero impacto social y con evaluaciones rigurosas; impulsar las asociaciones con el sector privado y mejorar la administración de activos ya existentes, recomienda el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
"Incidir en los fundamentos esenciales de la buena selección de inversiones será de gran importancia durante el periodo de reactivación y en el contexto del reducido espacio fiscal. Países con adecuados procesos de gestión de la inversión pública, que incluyan estimaciones de brechas de inversión y evaluaciones ex-ante rigurosas de proyectos, obtendrán resultados optimizados sobre sus presupuestos de gasto de inversión", señala en el documento "Hacer más con menos: Recomendaciones para mejorar la inversión pública en la pospandemia"
Al identificar que dentro de América Latina, Chile y Perú están entre los pocos países que tendrán un espacio fiscal suficiente para implementar un plan de estímulo ambicioso que promueva nuevas inversiones, el resto, "deberá enfocarse en los fundamentos esenciales de una buena inversión pública para adoptar medidas que ayuden a los países a hacer más con menos", advierten Edna Armendáriz, Juan Luis Gómez Reino y Gerardo Reyes Tagle, autores del artículo.
Independientemente del impacto por la crisis sanitaria, en la región han prevalecido dos tendencias, la poca inversión y su escasa eficiencia. El nivel promedio de inversión pública alcanzó 3.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) el año pasado, el nivel más bajo de la década y el índice de gestión de la inversión pública en ALC reporta una baja eficiencia de apenas 2.5 de 4 puntos posibles, de acuerdo a un análisis interno del BID.
Hacer uso de los fundamentos esenciales de la buena inversión pública, es la recomendación de los especialistas, empezando por utilizar criterios técnicos y transparentes para prioridad a los proyectos de inversión; considerar estrategias de participación privada para retomar la inversión pública y evitar trampas fiscales, y gestionar estratégicamente los activos públicos para extender su vida útil.
Cuando se trata de promover el empleo, no todas las inversiones son iguales, depende en qué sectores y en dónde, en qué estados o territorios. "Las inversiones que generan empleo y las inversiones en infraestructura tecnológica necesaria para aumentar la productividad y crecimiento de largo plazo no necesariamente ayudan a promover un mayor nivel de empleo en el corto plazo crecimiento a corto plazo, pueden no necesariamente conducir al crecimiento de largo plazo", advierte el BID, por lo que la buena selección de inversiones será gran importancia durante el periodo de reactivación.
Dado el limitado espacio fiscal, es posible que muchos países de la región recuperen interés en las Asociaciones Público-Privadas (APP) como una alternativa para financiar nueva infraestructura o bien mantener la actual. Los proyectos que han sido postergados por las actuales condiciones podrían ser reactivados bajo este esquema ante la falta de recursos públicos y el encarecimiento del endeudamiento.
Finalmente, una gestión estratégica de activos públicos ya existentes para extender su vida útil, permite retrasar decisiones de reemplazo de infraestructura y reducir la presión sobre las decisiones de inversión y mejorar su rendimiento.
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