¿Cómo enfrentaría Lagarde los desafíos del BCE? Aquí cinco 'vistazos'
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¿Cómo enfrentaría Lagarde los desafíos del BCE? Aquí cinco 'vistazos'

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¿Cómo enfrentaría Lagarde los desafíos del BCE? Aquí cinco 'vistazos'

bulletChristine Lagarde, quien hasta el martes fue la titular del Fondo Monetario Internacional, está nominada a dirigir el Banco Central Europeo pero le aguarda una zona euro con diversos obstáculos.

Bloomberg /Carolynn Look
03/07/2019
Actualización 03/07/2019 - 13:28
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Los gobiernos que esperan que su nominada a presidente del Banco Central Europeo mantenga mano firme en la política monetaria de la zona euro probablemente puedan sentirse animados con las opiniones públicas de Christine Lagarde.

Lagarde, exabogada y política, más que economista, ha comentado con frecuencia asuntos de la banca central desde que se convirtió en directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2011.

Como 'guardiana' de la segunda área monetaria más grande del mundo desde el 1 de noviembre, dando conferencias de prensa después de cada reunión sobre políticas del BCE, sus opiniones serán clave, incluso si se apoya en colegas como Philip Lane para elaborar planes detallados.

Para los líderes de la Unión Europea que la nominaron, una transición suave para reemplazar a Mario Draghi es clave; el primer ministro portugués, Antonio Costa, declaró que "tenemos a alguien que garantiza que no habrá una ruptura" con la estrategia del actual presidente.

Aquí hay una selección de lo que Lagarde ha dicho sobre las acciones y los desafíos para el Banco Central:

La herramienta insignia de Draghi para combatir la crisis de deuda de la zona euro nunca se ha utilizado, pero sigue siendo fundamental que el jefe entrante la respalde.

La oposición del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, al programa de compra de bonos conocido como OMC puede haber echado a perder su propia candidatura al cargo principal.

Lagarde estaba en la audiencia de 2012 en la que Draghi se comprometió a hacer "lo que fuera necesario" para salvar el euro, y habló a favor de las OMC después de que el programa fuera anunciado semanas después.

“Se han tomado muchas de las decisiones correctas. Más recientemente, las iniciativas de los principales bancos centrales (el programa de compra de bonos OMC del Banco Central Europeo, la QE3 de la Reserva Federal de Estados Unidos, el programa ampliado de compra de activos del Banco de Japón) son señales de política importantes en la dirección correcta".

—24 de septiembre de 2012, Washington DC

Poco después de que el Banco de Japón siguiera al BCE en adoptar una tasa de interés negativa en 2016, Lagarde elogió la herramienta y dijo que se necesita más tiempo para evaluar sus efectos secundarios.

Ese es un tema en la agenda del Consejo de Gobierno ahora que los funcionarios consideran reducir las tasas aún más y mantenerlas por debajo de cero por más tiempo.

Si bien los bancos se quejan de que las tasas negativas –efectivamente un cargo en sus reservas a un día– perjudican la rentabilidad, el BCE señaló que eso se ve compensado por el impulso a la economía. Lagarde también lo pensó.

"Si no hubiéramos tenido esas tasas negativas, estaríamos en un lugar mucho peor hoy, con la inflación probablemente más baja que donde está, y el crecimiento probablemente más bajo que donde lo tenemos".

—18 de marzo de 2016, Ciudad de Ho Chi Minh

Draghi tuvo que luchar contra los escépticos, tanto fuera como dentro del Consejo de Gobierno del BCE, para lanzar su programa de compra de activos de amplia base. Finalmente lo anunció en enero de 2015, cuando la zona euro se tambaleaba al borde de la deflación. Lagarde respondió el mismo día.

"Celebramos las medidas anunciadas hoy que reforzarán fuertemente la postura acomodaticia del BCE. La expansión planificada del balance del BCE ayudará a reducir el costo de los préstamos en la zona euro, elevará las expectativas de inflación y reducirá el riesgo de un período prolongado de baja inflación".

—22 de enero de 2015, declaración del FMI

Lagarde ha demostrado realismo en lo que respecta a la capacidad de los bancos centrales para contrarrestar la próxima desaceleración, respaldando los repetidos llamamientos del BCE para que los gobiernos ofrezcan más apoyo con mejores políticas fiscales.

Ella ha instado a las naciones a lograr un mejor equilibrio entre el crecimiento, la sostenibilidad de la deuda y los objetivos sociales.

“La política monetaria debe permanecer acomodaticia cuando la inflación está por debajo del objetivo y debe anclar las expectativas. [...] La realidad es que muchas economías no son lo suficientemente resistentes. La alta deuda pública y las bajas tasas de interés han dejado un espacio limitado para actuar cuando llegue la próxima recesión, que inevitablemente llegará. Para muchos países, esto implica hacer un uso más inteligente de la política fiscal".

—2 de abril de 2019, Washington

Draghi y sus colegas también han pasado años empujando a los gobiernos a buscar reformas estructurales para reforzar sus economías, peticiones que se han intensificado a medida que los movimientos populistas desafían la cohesión europea.

Lagarde también está de acuerdo con eso, abogando por prácticas flexibles de contratación, modernizando y armonizando los regímenes de insolvencia y gastando más en innovación.

"Nuestro objetivo debe ser claro: el reinicio de la convergencia y la garantía de los frutos del crecimiento económico se comparten ampliamente en toda la UE. Esto ayudará a restaurar la fe en el proyecto europeo".

—14 de febrero de 2019, Múnich

Se espera que el BCE y la Reserva Federal alivien sus posiciones monetarias este verano en respuesta a una desaceleración económica mundial en medio de riesgos, incluido el proteccionismo comercial impulsado por Estados Unidos y el Brexit.

Lagarde ha elogiado esa estrategia, al tiempo que le recuerda a los gobiernos que los bancos centrales no pueden hacerlo solos.

"Estas respuestas de política han brindado un apoyo vital en los últimos meses [...] Cuando se produzca la próxima recesión, que inevitablemente ocurrirá, los formuladores de política pueden necesitar usar todas las herramientas para maximizar su efecto combinado. Esto significa apoyar la demanda a través de una flexibilización monetaria decisiva y un estímulo fiscal siempre que sea posible".

—5 de junio de 2019, blog del FMI

Finalmente, Lagarde se ha sumergido en un tema que tiende a hacer temblar a los banqueros centrales: la teoría monetaria moderna (TMM).

Normalmente defendida como argumento para que los gobiernos se preocupen menos por los déficits presupuestarios y utilicen su poder fiscal para lograr el pleno empleo, los funcionarios monetarios la ven como 'veneno' para su independencia. Si bien Lagarde destacó que la TMM no es una panacea, no la rechazó.

“Si bien es tentador, cuando se observa su tipo de modelamiento matemático y parece sostenerse, hay grandes advertencias al respecto, como si el país se encuentra en una trampa de liquidez, en caso de deflación, por ejemplo. Bueno, en esas circunstancias, posiblemente podría funcionar por un tiempo, probablemente, porque las tasas de interés se mantienen bajas hasta que comienzan a subir. Y luego es una trampa".

—11 de abril de 2019, conferencia de prensa del FMI