Economía

Chile reforma su sistema de pensiones, ¿sigue México?

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, se enfrentó a la indignación de los primeros pensionados chilenos de las Administradoras de Fondos de Pensiones, pues reciben pensiones calificadas como muy malas.

CIUDAD DE MÉXICO.- El sistema de pensiones chileno se enfrenta a un problema que surgió desde el momento en que administradoras privadas se hicieron cargo de los recursos de los trabajadores y que fue anticipado por especialistas: las bajas pensiones que pagan las administradoras.

La situación de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), puede ser una llamada de atención a naciones que adoptaron el modelo pensionario chileno, como es el caso de México.

Este día el gobierno chileno anunció un plan para aumentar las pensiones con cargo a las aportaciones el empleador y costará alrededor de 4 mil millones de dólares, un tercio de los cuales desembolsará el fisco, dijo el miércoles el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés.

La presidenta Michelle Bachelet anunció el martes por la noche una serie de medidas para aumentar las pensiones, entre las que se destaca un alza de las aportaciones de hasta 15 por ciento para la cotización previsional desde su actual nivel de 10 por ciento, con carga exclusiva para el empleador.

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PROTESTAS POR LAS AFP


"Este cambio de cinco puntos porcentuales es un cambio muy relevante, si consideramos que cada punto porcentual de la cotización equivale en torno a 0.3 puntos del PIB (equivalente a 765 millones de dólares) incluyendo a los independientes", dijo Valdés a periodistas.

Sin embargo, este aumento será de forma gradual y en un plazo máximo de 10 años.

El ministro precisó que el estado chileno es uno de los grandes empleadores del país, por lo que el aumento planeado en las cotizaciones de los trabajadores significará una mayor carga fiscal.

Los recursos generados por este aumento en las aportaciones se destinará a un fondo solidario del cual una parte permitirá elevar las actuales pensiones y otra parte será destinada a lograr una mayor equidad en las pensiones futuras de los actuales trabajadores que cotizan.

También dijo que las AFP devolverán las comisiones a los trabajadores cuando los rendimientos sean negativos.

Otro de los cambios anunciados, el gobierno chileno anticipó que implementarán medidas para introducir más competencia, con el propósito de reducir y transparentar los costos de administración del sistema, algo que no fue bien recibido por el gremio.

Algunas de las objeciones surgidas de inmediato al plan de la mandataria, anunciado el martes por la noche, es que el aporte empresarial favorecerá a los sectores más vulnerables, pero sin alcanzar a quienes forman parte de la clase media, que al jubilarse caen virtualmente en la pobreza, según los críticos.

El gobierno había dejado el tema de las pensiones para el próximo gobierno, pero una reciente marcha de más de 700 mil personas en todo el país puso el tema sobre la mesa, mientras el ejecutivo alegaba que no hay recursos para cambios.

Pero, el ejecutivo declinó entregar plazos para el envío de los proyectos al Congreso, aunque esperan un apoyo transversal de los parlamentarios dado su impacto social.

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EL CASO DE MÉXICO


El sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones fue creado en la década de los años 80 bajo la dictadura de Augusto Pinochet y actualmente participan seis compañías privadas que manejan más de 160 mil millones de dólares en activos.

Actualmente, en el sistema de capitalización individual chileno un trabajador cotiza con el 10 por ciento de su sueldo bruto, más una comisión por administración.

Cuando se jubila -a partir de los 60 años para la mujer y 65 los hombres- el ahorro se divide considerando una expectativa de vida para el hombre de 85 años y para la mujer hasta los 90.

Las fuerzas armadas y las policías quedaron desde un inicio fuera del sistema y siguen con otro que les permite a los primeros jubilar en condiciones mucho más ventajosas. Los militares jubilan con el equivalente a su último sueldo y los policías con el promedio de los últimos seis meses de salario.

El modelo fue replicado por varios países, entre ellos México, que desde 1992 puso las bases para el Sistema del Ahorro para el Retiro en nuestro país, aunque en ese momento, los empleadores eran los que decidían en cual institución depositaban los recursos del SAR.

Fue en 1997 cuando se hizo el cambio a cuentas individuales administradas por instituciones privadas conocidas como Afores, en donde las aportaciones patronales se depositaban en la institución que el trabajador seleccione.

Entre las diferencias con el modelo chileno es que la aportación que hace el patrón, el trabajador y el gobierno es de 6.5 por ciento del salario base de cotización, colocándose entre los más bajos de la OCDE.

La edad de jubilación, tanto para los hombres como para las mujeres, es a los 65 años, pero se puede hacer un retiro anticipado a los 60 años con un monto de pensión más baja.

De acuerdo con la CONSAR, las tendencias actuales de ahorro pensionario en nuestro país, anticipan que las pensiones que obtendremos serán inferiores a nuestras expectativas e insuficientes para cubrir la totalidad de nuestras necesidades por lo que estaremos obligados a continuar trabajando por un mayor tiempo.

(Elaborada con información de Reuters, AP y CONSAR)

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