López Obrador calma a inversores, pero México asumirá las pérdidas por NAIM
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López Obrador calma a inversores, pero México asumirá las pérdidas por NAIM

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López Obrador calma a inversores, pero México asumirá las pérdidas por NAIM

bulletSegún una estimación conservadora, la cifra –una vez que se considera el monto que ya se gastó en el proyecto, más las comisiones por cancelaciones de los contratistas, más el costo de demoler lo que se construyó– asciende a casi 5 mil millones de dólares.

Bloomberg /Andrea Navarro y Nacha Cattan
21/12/2018
Actualización 21/12/2018 - 9:07
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En medio de la euforia por el acuerdo que alcanzó esta semana el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, con los tenedores de bonos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), un hecho clave recibió poca atención: la medida sólo aumentará las pérdidas que le generará la cancelación al Gobierno.

Según una estimación conservadora, la cifra –una vez que se considera el monto que ya se gastó en el proyecto, más las comisiones por cancelaciones de los contratistas, más el costo de demoler lo que se construyó– asciende a casi 5 mil millones de dólares.

Incluso en un país tan grande como México, donde el presupuesto anual es de aproximadamente 300 mil millones de dólares, es un gran costo por absorber para una nueva administración que está intentando desesperadamente liberar fondos para financiar sus principales prioridades: pensiones para personas mayores y programas de empleo juvenil.

"Van a pagar a los tenedores de bonos por un largo tiempo, y luego tienen que deshacer lo que ya hicieron, y eso no va a ser barato", señaló Luis Maizel, principal director gerente de LM Capital Group. Maizel, quien elaboró el cálculo de 5 mil millones de dólares, recientemente vendió sus bonos del aeropuerto.

A estos costos, la nueva administración deberá agregar los mil 800 millones de dólares en notas que acordó recomprar a los inversionistas, dinero que provendrá del fideicomiso del aeropuerto creado para construir un centro futurista diseñado por el arquitecto Norman Foster.

Si bien el acuerdo fue una gran victoria para la administración, ya que evita una batalla potencialmente desagradable con los tenedores de bonos, la oferta de recompra que acordó –valor par más intereses devengados y no pagados– fue mucho más cara de lo que había previsto inicialmente.

Edgar Cruz, analista de crédito de BBVA Bancomer, dijo que el costo de cancelar el aeropuerto sería de hasta 10 mil millones de dólares, el doble de la estimación de Maizel. "Esta es una victoria política" para López Obrador, sostuvo Cruz. "Pero los mexicanos son los perdedores".

López Obrador también obtuvo un impulso a corto plazo de los mercados financieros, ya que el acuerdo con los tenedores de bonos provocó un repunte de la deuda. El peso avanzó y la bolsa subió en un día en que la mayoría de los mercados en el mundo cayeron.

El nuevo presidente, quien ha criticado la corrupción y el capitalismo clientelista, ha argumentado que eliminar el proyecto aeroportuario en realidad ahorrará a los mexicanos alrededor de 5 mil millones de dólares en el largo plazo.

El proyecto en Texcoco huele a corrupción y se ubica en el lecho de un antiguo lago, y el aeropuerto habría requerido miles de millones al año en mantenimiento, señaló el mandatario, sin proporcionar un detalle de los ahorros de costos esperados.

El financiamiento del aeropuerto en Texcoco de 13 mil millones de dólares provino de una colocación de bonos de 6 mil millones de dólares realizada bajo el Gobierno del predecesor de López Obrador, Enrique Peña Nieto, que la nueva administración utilizará para la recompra de bonos.

También existe una línea de crédito de mil millones de dólares y mil 600 millones de dólares en valores Fibra E, un híbrido entre una sociedad limitada maestra y un fideicomiso de inversión en infraestructura y bienes raíces.

El complicado acuerdo financiero no es una coincidencia; fue diseñado por la administración de Peña Nieto en un intento por hacer que todo esto fuera difícil de deshacer.

Los pasajeros de las aerolíneas también pagarán por años un aeropuerto que nunca verán cuando partan desde el congestionado aeropuerto existente de Ciudad de México y vuelen sobre la estructura en forma de X que debía reemplazarlo en las cercanías de Texcoco, al este de la capital. Los bonos otorgaban a los prestamistas un derecho exclusivo sobre las tasas de los usuarios del aeropuerto que se incluyen en los precios de los boletos, y que normalmente se utilizarían para pagar mejoras aeroportuarias.

Las tasas se fijarán en 45 dólares por pasajero para vuelos internacionales y 24 para vuelos nacionales el próximo año, entre las más caras de la región, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). Cerca de 44.7 millones de viajeros pagaron alguna de estas tasas el año pasado. También está el costo de perder pasajeros que preferirán los aeropuertos de Dallas y Panamá, lo que IATA advierte ocurrirá como resultado de la cancelación de Ciudad de México, según el periódico El Economista.

Como alternativa, López Obrador está impulsando un plan para construir dos pistas en una base militar mientras se moderniza el aeropuerto existente y un centro más pequeño en Toluca, al oeste de Ciudad de México. Pero ese plan ha sido considerado inviable por la rama de investigación aeronáutica de Mitre debido a preocupaciones de seguridad aérea.

Tampoco está claro cómo pagará el presidente su plan. El subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, señaló el miércoles que una suma inicial de 15 mil millones de pesos (745 millones de dólares) se destinará a la Secretaría de Defensa para iniciar los trabajos de construcción en la base.

Aún no se ha calculado cuál será el costo total. Pero Edgar Cruz, de BBVA Bancomer, considera que el costo de desechar el proyecto anterior y construir el nuevo será de alrededor de 13 mil millones de dólares, la misma cantidad del aeropuerto que López Obrador acaba de cancelar.