Manuel Seyde
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Este domingo, ante la misma Alemania, los futbolistas mexicanos lograron poner en duda el calificativo de "Ratones verdes".

Mauricio Mejía
19/06/2018
Selección mexicana.
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RUSIA 2018

El cronista por muchos años de Excélsior viajó a varias fases finales de la Copa del Mundo con la Selección mexicana. Conoció la intimidad del cuadro nacional y fue un ferviente crítico de sus integrantes, desde el técnico hasta los maleteros. Acuñó dos conceptos para describir al equipo que, entonces, viaja al Mundial para “foguearse”. Fue lapidario. Calificó a los jugadores como Ratones Verdes. Y creó una tesis sicológica del futbolista mexicano que no habían reparado Samuel Ramos ni Octavio Paz: el mal del “Jamaicón”, a propósito de un síntoma de un zaguero del Guadalajara, Villegas, que solía extrañar afuera las albóndigas de su tía. Seyde creía que un equipo mal entrenado, con hartos desplantes de querencia por la tierra y con complejos ante los grandes no podría ganar nunca un campeonato. Y los resultados le daban razón.

México comenzó su participación en el Mundial en 1930; logró su primer punto hasta 1958 (en su cuarta asistencia); su primera victoria cuatro años después, en Chile 62; su primer pase a la segunda ronda en 1970 y su primera asistencia a la tercera hasta el 86. A Hugo Sánchez le deben los actuales jugadores el camino a Europa. Sin complejos de inferioridad el nueve se mantuvo como líder en el ataque del Atlético y luego en el Real Madrid.

El mal del “Jamaicón” afectó a muchos jugadores mexicanos antes y después del astro. César Luis Menotti fue determinante para cambiar “el carácter” del plantel nacional. Los convirtió en leones en la cancha y leones en el contrato. Por razones de mercadotecnia y de simplismo se creó una aspiración colectiva de pocas miras: el quinto partido, que jugó el once mexicano una vez, hasta ahora: 1986, en el que perdió en tanda de penales ante Alemania. Hasta su última columna Seyde se empeñó en burlarse del funcionamiento del equipo en el césped.

Anteayer, ante la misma Alemania, los futbolistas mexicanos lograron poner en duda el calificativo de Seyde. Falta mucho para saber si las cosas son distintas en este 2018 porque, hasta ahora, el equipo sufre de inconsistencia. Juega eficiente ante los grandes y deficiente ante los pequeños. Se le puede llamar “el mal Zelig”. A ver qué dicen ante Corea del Sur y Suecia.