Una empresa de animación quiere convertir a luchadores japoneses en estrellas como Hulk Hogan
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Una empresa de animación quiere convertir a luchadores japoneses en estrellas como Hulk Hogan

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Una empresa de animación quiere convertir a luchadores japoneses en estrellas como Hulk Hogan

La empresa Bushiroad está apostando para que sus luchadores puedan llegar a ser tan famosos como algunos de la WWE.

Bloomberg / Takashi Nakamichi, Masatsugu Horie y Mei Futonaka
19/08/2019
Actualización 19/08/2019 - 16:04
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Si una empresa japonesa se sale con la suya, los luchadores profesionales serán la próxima exportación exitosa del país que ofreció al mundo Hello Kitty y las películas animadas de ciencia ficción como 'Akira'.

No, no se trata de luchadores de sumo, deporte tradicional japonés. En lugar de eso, piensa en llaves de rendición y lanzamientos acrobáticos en un ring. La empresa de entretenimiento Bushiroad apuesta a que Tetsuya Naito, Tama Tonga y otros luchadores japoneses pueden llegar a ser tan famosos como Hulk Hogan o Stone Cold Steve Austin.

Mejor conocida por sus cartas coleccionables y personajes de anime, Bushiroad preparó este momento durante mucho tiempo, luego de comprar New Japan Pro-Wrestling hace siete años. Otrora una forma popular de entretenimiento, la lucha libre profesional fue eclipsada durante años por el auge del manga y la animación. Pero en el último a tiempo ha regresado como objeto de culto y sus ingresos se multiplicaron por cinco bajo la propiedad de la compañía con sede en Tokio.

"Lo importante es lo que hacemos fuera de la lona", comentó el máximo ejecutivo de Bushiroad, Yoshitaka Hashimoto, un exempleado de marketing de IBM que sacó la empresa a Bolsa el mes pasado. “Nos va bien en el ring, pero ¿cómo podemos presentar eso al resto del mundo? Una opción es el streaming de video".

Las acciones de Bushiroad subieron 11 por ciento este lunes, su mayor ascenso desde la salida a Bolsa. Han aumentado 32 por ciento desde que comenzaron a cotizarse, lo que se traduce en un valor de mercado cercano a 369 millones de dólares para la compañía.

Hashimoto busca aprovechar la demanda mundial de material de medios japonés, como la franquicia de manga y anime Dragon Ball y películas galardonadas como 'El viaje de Chihiro' de la productora Studio Ghibli.

La industria de la animación del archipiélago sumó 2.16 billones de yenes (20 mil 500 millones de dólares) en 2017, mientras que el mercado de los juegos de cartas subió 24 por ciento a 109 mil millones de yenes en el año hasta marzo. En comparación, New Japan Pro-Wrestling solo totaliza ventas por alrededor de 5 mil millones de yenes cada año.

Bushiroad, que ya ofrece streaming de luchas en EU, Francia y otros países, busca expandir el servicio a países de habla inglesa. Eso podría permitirle subir al mismo ring de World Wrestling Entertainment (WWE), que lleva a cabo sus propios esfuerzos para expandir la distribución en línea. La franquicia estadounidense estaría en conversaciones para comprar Fite TV, una popular plataforma de streaming de boxeo y artes marciales mixtas.

Fundada en 2007, Bushiroad se considera un promotor y desarrollador de propiedad intelectual. Además de diseñar y vender cartas y juegos móviles, la compañía opera una estación de radio por internet con actores de voz de anime, promueve una banda de chicas llamada BanG Dream! y organiza espectáculos musicales de actrices de anime. También publica cómics y vende figuras de anime.

Las ventas de Bushiroad avanzaron 27 por ciento a 28 mil 900 millones de yenes en el año concluido en julio de 2018, aunque se proyecta que el crecimiento se desacelerará al 8.5 por ciento en el más reciente período fiscal hasta julio. Los juegos móviles y las cartas coleccionables generaron más de la mitad de los ingresos y un quinto provino de la lucha libre profesional.

La compañía planea utilizar parte de lo recaudado a través de la oferta pública del mes pasado para producir juegos y animación, anuncios y desarrollo de recursos humanos, explicó Hashimoto. Cerca de 4 mil millones de yenes de la OPI de 7 mil 200 millones de yenes correspondieron a acciones recién emitidas, mientras que el resto fue vendido por accionistas antiguos.

"La lucha libre, los juegos de cartas y la animación: todos eran vistos como una subcultura hace 20 años, pero desde entonces se han convertido en una cultura dominante", aseguró Hashimoto. Por ejemplo, cuatro de cada 10 fanáticos de New Japan Pro-Wrestling en la actualidad son mujeres, lo que contrasta con la generación previa donde la mayoría eran hombres.

Para dirigir New Japan Pro-Wrestling, Bushiroad contrató a Harold George Meij, un ejecutivo holandés que anteriormente fue CEO de la compañía de juguetes Tomy y trabajó en varias compañías multinacionales en Japón. Meij, quien aseveró que creció viendo lucha libre profesional japonesa cuando era niño y su padre trabajaba en el país, indicó que no cree que la lucha libre japonesa sea inferior a la WWE, que sumó 930 millones de dólares en ingresos el año pasado.

"Apenas usamos el micrófono", detalló Meij. "Lo hacemos de principio a fin, con luchadores de poder, luchadores técnicos o personas que puedan hacer acrobacias".

La lucha libre profesional ha sido popular durante décadas en Japón. Rikidozan, un exluchador de sumo que pasó a la lucha libre profesional en 1951, es considerado el padre de la lucha profesional japonesa. Entre otras estrellas del pasado se cuentan Giant Baba y Antonio Inoki , quien en la década de 1970 popularizó los ataques de artes marciales y las llaves de sumisión. Inoki, quien una vez luchó contra Hulk Hogan, más tarde se convirtió en político.

Cuando Bushiroad compró New Japan Pro-Wrestling en 2012, la franquicia tenía problemas por un débil crecimiento económico y la dura competencia de las artes marciales mixtas. Bajo una nueva administración, a cada luchador se le pidió crear una cuenta de Twitter y comenzar a tuitear a los fanáticos. Los luchadores aparecieron en programas de concursos y otros para atraer espectadores. Cuenta con cerca de 70 luchadores y unos 20 son extranjeros.

"New Japan Pro-Wrestling solía verse a sí misma como una organización deportiva", dijo Meij. "Ahora consideramos que cada luchador es una propiedad intelectual, una especie de personaje de anime".