Joel Embiid: resistencia a toda prueba
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Joel Embiid: resistencia a toda prueba

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Joel Embiid: resistencia a toda prueba

bulletEl jugador de los 76ers de Filadelfia se ha sobrepuesto a dos fracturas en el pie derecho y una en la rodilla izquierda para establecerse en la NBA.

Alain Arenas
16/02/2018
Actualización 15/02/2018 - 21:53
NBA
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El plan de Thomas Embiid era que Joel –el mayor de sus dos hijos– emigrara de su natal Yaundé, Camerún, a Francia para que se convirtiera en jugador profesional de voleibol, deporte que el muchacho practicaba desde la infancia. Pero el ahora centro de los 76ers de Filadelfia, de entonces 16 años, no quería hacerlo. Deseaba jugar basquetbol, aunque su padre se lo tenía prohibido porque era “demasiado peligroso”.

Joel desobedeció. Una tarde de 2011 acudió a escondidas a un campamento organizado por su compatriota Luc Mbah a Moute –entonces jugador de los Bucks de Milwuakee– en Yaundé. El guardia lo observó y quedó sorprendido por su precisión en el tiro de media y larga distancia. Le dijo que tenía el talento necesario para triunfar y que la mejor opción era que perfeccionara su juego en las preparatorias de la Unión Americana.

Embiid convenció a sus padres a regañadientes para que lo dejaran ir a Estados Unidos, mientras que Moute se ofreció a ayudarlo a conseguirle una beca de baloncesto en algún colegio. Al poco tiempo lo inscribió en la Montverde Academy de Florida. Sólo permaneció dos temporadas y posteriormente ganó otra beca, en esta ocasión, en la Universidad de Kansas. Ahí explotó su talento. En su única campaña encestó 11.2 puntos por partido, pero una lesión en la espalda le impidió disputar los playoffs de la NCAA.

“Es un talento excepcional”, sostiene Carlos Morales, comentarista de ESPN. “Tiene buen tiro de media y larga distancia, penetra muy bien en la pintura y es muy efectivo para ganar los duelos ofensivos con jugadores que lo marcan muy estrechamente. Sin embargo, las lesiones siempre han limitado su paso en la NBA”.

La contractura en la espalda impidió que los Cavaliers de Cleveland lo tomaran como primera selección global del Draft 2014 de la NBA, a pesar de ser el mejor dotado, según expertos de la NCAA. El camerunés fue reclutado por Filadelfia en el tercer puesto. Pero antes de que se iniciara la temporada de debut sufrió una fractura en el metatarso del pie derecho durante una práctica; quedó marginado todo el curso.

Se recuperó para la pretemporada de la 2015-16, pero la pesadilla volvió. Se fracturó de nueva cuenta en la misma zona. Otra vez perdió toda la campaña. Cuando superó la rehabilitación, los doctores del equipo le prohibieron que jugara partidos en días consecutivos, entonces en la temporada 2016-17. El temor radicaba en que podía suceder una tercera fractura, que finalmente sufrió, pero ahora en el menisco de la rodilla izquierda. Otra vez debía pasar por el quirófano.

El mal momento de Embiid se agravó cuando Arthur –su hermano menor– falleció en un accidente automovilístico en Camerún. El jugador meditó el retiro, pero finalmente se aferró en regresar a las duelas por su familia y por él mismo. Los médicos le informaron, en septiembre del año pasado, que se había reuperado de la lesión en la rodilla izquierda, pero que sus restricciones para jugar partidos en días consecutivos se mantendrían en la presente campaña para evitar que se volviera a lastimar.

“El descanso provoca que se recupere la mineralización ósea en los huesos fracturados y permite que éstos se fortalezcan conforme pase el tiempo. Si los médicos autorizan que juegue partidos cada 24 horas, significa que los huesos están lo suficientemente recuperados”, menciona Héctor Tlatoa, coordinador del Centro de Medicina de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Embiid regresó por fin a la duela profesional. Esta temporada disputó sus primeros dos partidos consecutivos el pasado 2 y 3 de febrero, en la victoria ante Miami y la derrota contra Indiana, y luego repitió en los triunfos del 9 y 10 de este mes contra Nueva Orleans y Los Ángeles Clippers. Coincide que también tiene los registros más altos de su carrera. Promedia 23.7 puntos y 11.1 rebotes por partido, suficientes para que lo llamaran por primera vez al Juego de Estrellas –que se celebrará el próximo domingo–, en el que arrancará como titular en el equipo de Stephen Curry.

“Su personalidad alegre, extrovertida y el talento natural que tiene para jugar lo pueden catapultar a convertirse en una figura en la Liga, pero hay muchas dudas sobre su estado físico. La mayoría de su estadía en la NBA se la ha pasado recuperándose de lesiones, que en la duela. No es lo ideal para un jugador que apenas cumplió 23 años”, opina Álvaro Martín, analista de ESPN.

Una historia de esfuerzos.