Deportes

Así fue la fiesta mexicana que coronó a Hamilton

El británico Lewis Hamilton, estrella de la escudería Mercedes, obtuvo su victoria número 83 en suelo mexicano, en víspera de un nuevo Gobierno y un futuro incierto para el GP en el país.

El sol y el ruido son lo de menos para Enrique Prado, un abogado de 37 años de la Ciudad de México. El primero lo cubre con una gorra roja de Ferrari y para el segundo lleva tapones como los que usan los técnicos en las salas de máquinas. A su lado están su esposa y su hermano, también con su gorra de la escudería italiana, pero sin algo que los ayude a mitigar el ruido.

"No concibo que la gente critique este evento sin conocerlo", dijo Prado, cerveza en mano, sentado en una de las gradas del Foro Sol, quizá el tramo más icónico del actual circuito del Autódromo Hermanos Rodríguez. "Es un evento de primer nivel".

Este pudo ser el último Gran Premio de México de la Fórmula 1. La llegada de un nuevo Gobierno federal y en la capital puso en 'veremos' la organización del que quizá sea el evento deportivo de mayor alcance global que llega a tierras mexicanas.

La austeridad y el rechazo a canalizar dinero público por poco acaba con él. La carrera sale cara, pero el sector privado asumió el costo. El evento fue calificado de elitista o 'fifí', y esta edición poco hará para cambiar la postura de quienes opinan eso.

Al domingo de carrera llegaron empresarios como Carlos Slim Domit, personalidades como Diego Luna y Alejandro Fernández, deportistas como Rafael Márquez y Jonathan Dos Santos, personalidades de televisión, tuiteros, 'influencers'. Pero también acudieron algunos de los que más duro criticaron al evento. Mencionarlos por nombre resulta ocioso.

Más allá de que la F1 sea un evento que algunos quieran mantener en las calles de Mónaco o en las pistas de Italia o Alemania, y presenten argumentos serios, resulta innegable que el automovilismo tiene un arraigo profundo en un sector de la población dispuesto a lidiar con el sol de domingo y el tráfico de la ciudad para llegar a la legendaria pista mexicana.

"Ese tipo de cosas hacen que este Premio sepa mucho mejor", afirmó Alberto Sanz, un ingeniero de León quien vino el fin de semana a la capital del país para acudir al autódromo Hermanos Rodríguez. "Hay gente que no se da cuenta que nos perderíamos de mucho sin este evento".

Sanz no habla únicamente de los rebases temerarios de Max Verstappen o el glamour de toda la escudería Ferrari. A lo largo de todo el fin de semana, 346 mil personas acudieron al autódromo para presenciar las diferentes etapas de la competencia. La prensa internacional se apersonó en la capital y las autoridades estiman un derrama económica que ronda los 15 mil millones de pesos.

Pero nadie piensa en esos números en el Gran Premio de México. Si había cifras que recordar el domingo eran los puntos con los que Lewis Hamilton llegó al país.

El británico, estrella de la escudería Mercedes, tenía suficientes de ellos y distancia respecto a su coequipero y principal perseguidor por el título, el finlandés Valtteri Bottas, para pensar en la hazaña. No la consiguió. Bottas hizo un gran carrera, terminó tercero y sumó suficientes puntos para retrasar lo que parece es la inevitable sexta corona mundial de Hamilton.

El británico, quien conquistó el Gran Premio de México 2019, lo prefiere así.

"De otra manera me siento conflictuado", dijo en conferencia de prensa tras la carrera. "Si conquistas el título, pero no subes al podio, te preguntas qué pudiste hacer mejor, aunque al mismo tiempo estás contento por haber hecho el trabajo en general".

Hamilton adora las victorias y esta, la 83 en su carrera como piloto de F1, es bastante especial. No solo es el hecho de acercarse al campeonato mundial, o sumar el mismo número de victorias en el Gran Premio mexicano que su compatriota Nigel Mansell. Es subir a lo más alto del podio en un país cuya afición lo arropa con cariño, pese pintar de Rosso Corsa al autódromo Hermanos Rodríguez.

El Gran Premio de México parece obsesionado con seguir siendo considerado el mejor evento del calendario del máximo circuito del automovilismo y hace todo por conseguirlo. Se vende como una gran fiesta y cumple. En México hay desfiles, fuegos artificiales, tacos al pastor, un circuito vertiginoso y técnicamente complicado, un concierto de DJ Tiësto tras la premiación.

"Seguro que este es el mejor premio de la F1", aseguró Clara Fernández, una joven de 23 años quien tomada de la mano de su novio gritaba el nombre de Sebastian Vettel, piloto alemán de Ferrari y segundo lugar en la carrera. "Va a ser el mejor premio mientras mantengan la carrera aquí".

Por lo pronto, la F1 seguirá en el país hasta 2022, después nadie sabe qué podría pasar con ella. El Gran Premio de este año fue uno de los más cuestionados, pero a los aficionados eso ya les importó poco. Ganó Hamilton, Ferrari subió al podio y Checo quedó séptimo. Aquí se hace fiesta por lo que sea.