Teatro contra el miedo y la violencia
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Teatro contra el miedo y la violencia

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Teatro contra el miedo y la violencia

bulletNiños y jóvenes víctimas de abuso en el Estado de México encuentran en la creación dramática una oportunidad para encarar el miedo y sanar.

Eduardo Bautista
06/03/2019
Los talleres que da Tania Ángeles Begún son en escuelas de algunos de los municipios más violentos del Estado de México.
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“¿Y ahora qué hago?”

La pregunta de Cynthia fue un balazo para los oídos de Tania Ángeles Begún, quien había llegado a las primarias y secundarias de Ecatepec con la intención de ayudar a combatir los feminicidios a través de talleres de teatro.

Su finalidad era generar conciencia entre los adolescentes para prevenir la violencia de género en el Estado de México, la entidad en la que asesinan a más mujeres en el país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP). Tania jamás esperó recibir la denuncia de una chica que había sido víctima de abuso sexual en su propia familia.

Cuando creó la asociación civil Impacto Social y Arte Comunitario hace tres años, con el artista visual Gregorio Escobar, no imaginó que volvería a sentir el vacío en el estómago que deja la impunidad. Hacía varios años que habían asesinado a su abuela y que marchó con su madre y amigos para clamar por un país más seguro.

De nada sirvió.

Al darse cuenta de que a sus 14 años Cynthia (cuyo nombre real es otro, como el de todos los menores que aparecen en este texto, para proteger su identidad) era una de las 78 mil 727 mujeres que han sido violadas en México entre 2012 y 2018 —la cifra podría ser mayor, pues el SNSP sólo contabiliza los casos denunciados ante un ministerio público— reafirmó que lo suyo no es la consigna, sino la acción desde el núcleo familiar, que es donde comienzan casi todas las formas de violencia.

El teatro quizás no borró ningún recuerdo de la cabeza de Cynthia ni hizo que el culpable pagara por su delito. Pero sí le dio algo: la oportunidad de hablarlo. Y con ello, de ser libre del silencio que la atormentaba todas las noches.

“Queremos que el arte toque, trastoque y transforme realidades. Pero es difícil decirle algo a una niña que ha sufrido ese tipo de abusos. No hay palabras de consuelo, pero sí teatro, catarsis para todos esos jóvenes que se desarrollan en entornos violentos y no se atreven a contarlo”, comparte en entrevista la actriz y dramaturga, quien desde hace meses visita escuelas primarias del Estado de México para impartir talleres de teatro y danza, dentro del Programa Anual de Proyectos Culturales de la Cámara de Diputados.

Aquella tarde Cynthia contó a sus maestros y compañeros su secreto más oscuro: el abuso sexual. Acababa de participar en Realidades encontradas, una obra escrita por la propia Tania Ángeles Begún, que aborda temas como la prevención de adicciones, la violencia de género y el respeto a la diversidad sexual.

Lo que Tania busca con su asociación es confrontar a los jóvenes consigo mismos y escenificar las problemáticas que viven todos los días, desde ausencia paterna o violencia intrafamiliar hasta carencias económicas o afectivas.

Con un presupuesto de 5 millones de pesos, la asociación ha realizado desde octubre pasado más de 120 actividades en diferentes zonas del Estado de México, donde una mujer es asesinada cada día, de acuerdo con los datos que el SNSP publicó en septiembre de 2018. Las obras que se montan muchas veces son escritas por los mismos estudiantes y actuadas por ellos ante públicos que van de 60 a mil 500 espectadores.

En esa entidad, los feminicidios se han incrementado en más de 50 por ciento en tres años, según un informe publicado el lunes pasado por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim). En 2015 fueron reportados 422 asesinatos de mujeres, mientras que en 2018 se registraron 861.

Vania vive en Atizapán de Zaragoza y cursa el segundo año de secundaria. Ha corrido con mejor suerte que Cynthia, pero eso no significa que se sienta segura. Cuenta que desde hace días una amiga suya recibe amenazas de un hombre por Facebook. No tiene idea de quién se trate, pero asegura que sus compañeros se han organizado para no dejarla sola en sus trayectos del colegio a casa.

Según cifras oficiales federales, el Estado de México registra en los últimos 10 años el mayor número de desapariciones femeninas (mil 790). Las mujeres, además, representan el 25 por ciento del total de desaparecidos en el país, pero en territorio mexiquense esa proporción se eleva hasta el 46 por ciento.

Es por ello que Vania observa con frustración cómo podría desmoronarse su sueño de estudiar una ingeniería en la UNAM. Sus padres —temerosos de que su hija sea víctima de la delincuencia— le han recomendado no alejarse mucho de Atizapán. “Antes sí quería entrar a la universidad, hacer mi examen para alguna prepa, pero la verdad es que posiblemente me meta a una Normal que está cerca de mi casa”, comenta al terminar los ensayos de Mujeres, una puesta en escena en la cual interpreta a una madre desconsolada que ha perdido a su hija.

La zona de trabajo de la asociación, por ahora, se limita a Ecatepec, Atizapán y Cuautitlán Izcalli, en escuelas que han sido identificadas por el gobierno como focos rojos en violencia de género y adicciones. Las autoridades locales han reconocido que el 45 por ciento de los delitos cometidos en la entidad suceden en el área conurbada con la CDMX.

Leonardo, otro actor de la obra y compañero escolar de Vania, interpreta el papel de un secuestrador. No conoce a su padre y ya quiere estudiar una carrera para ayudar a su madre con los gastos del hogar. Cuenta que a veces se siente solo. Que acumula mucha furia a lo largo del día y que el teatro le ha ayudado a canalizar toda esa energía negativa que le brota cuando las cosas no le salen bien.

Narcomenudeo es una palabra que no le resulta ajena: es el pan de cada día en los alrededores de su colonia, Profesor Cristóbal Higuera, en Atizapán. Una tía suya fue asesinada hace no mucho. Su abuela le contó los horrores del homicidio.

“A veces me dan ganas de salir y tomar venganza por tantas mujeres que violan, torturan y asesinan”, dice. Aunque su mayor temor, confiesa, es que algún día su madre ya no regrese a casa.