‘Rocketman’, la vida del hombre detrás de sus gafas
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

‘Rocketman’, la vida del hombre detrás de sus gafas

COMPARTIR

···

‘Rocketman’, la vida del hombre detrás de sus gafas

Rocketman revela la vida, no apta para adolescentes y adultos, del hombre detrás de las gafas. sólo un personaje fue excluido del guión: el sida.

Eduardo Bautista
03/06/2019
Elton John, un carnaval que escondía la soledad.
Al registrarte estás aceptando elaviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

“Hola, mi nombre es Elton. Soy alcohólico, cocainómano, adicto al sexo y tengo problemas para controlar mi enojo”.

Así de contundente es el inicio de Rocketman. El primer golpe de muchos al espectador que acaso fue al cine con la esperanza de ver una historia más amable, digna del filántropo que cantó para Walt Disney o la princesa Diana.

No es un secreto para nadie que Sir Elton John fue el protagonista de una enloquecida época musical que halló su mito en los excesos. Si Bohemian Rhapsody se enfocó en contar la superficie del estrambótico Freddie Mercury con apenas unas cuantas pinceladas sobre su su intimidad, Rocketman es justo lo contrario: Elton John es el pretexto para narrar la vida desolada de Reginald Kenneth Dwight.

Por supuesto que se habla de todo el carnaval que fue su vida. De las fiestas salvajes que se prolongaron por semanas, de los mágicos conciertos en el Troubadour de Los Ángeles y de las bacanales que sólo se puede dar un chico de 27 años con 100 millones de dólares en la cuenta bancaria. Pero todo ello siempre como una evasión del niño humilde que creció a las afueras de Londres con un deseo: que su padre lo abrazara.

“Es difícil encontrar amor de verdad, por eso a veces no queda otro remedio que hallar las maneras menos dolorosas de vivir sin él”, dice en una de sus líneas el actor Taron Egerton, al tiempo que devela la verdadera búsqueda de Reginald: tratar de ser amado. Un vacío que no se cubre fácilmente cuando se es homosexual en una familia que estigmatiza lo que es distinto.

Taron Egerton, al final, fue el elegido para protagonizar Rocketman después de pasar por un casting que, dijo a la prensa, fue la prueba más complicada de su carrera. Antes, Elton John ya había rechazado a Tom Hardy y a Justin Timberlake.

Para asumir el papel, el británico debió subir 15 kilos, hacerse una calvicie permanente, perfeccionar sus conocimientos de canto y asumir el reto de participar en su primera escena sexual con un hombre.

Su acercamiento con el pianista se dio a través de sus diarios y de incontables pláticas que ambos sostuvieron durante casi un año.

El hecho de que Elton John fuera uno de los productores de la película hizo especular sobre qué tan complaciente iba a ser Rocketman. Algo que fue muy criticado de Bohemian Rhapsody, la biopic de Queen, que trató con suavidad el lado más descarnado de Freddie Mercury.

El director del filme, Dexter Fletcher —quien también se encargó de la parte final de Bohemian Rhapsody tras la salida de Bryan Singer, acusado de abuso sexual— ha asegurado que el compositor no impuso ningún tipo de censura. “Pregúntame lo que quieras y te diré todo lo que quieres saber”, le dijo el músico al cineasta antes de un almuerzo-confesionario en Las Vegas que duró cuatro horas.

En un artículo publicado en The Guardian el pasado 26 de mayo, Elton John explicó las trabas a las que se enfrentó en Hollywood para concretar su filme: “Nos tomó años. Directores iban y venían. David LaChapelle ya había aceptado, pero después abandonó el proyecto. Algunos estudios quisieron suavizar las escenas de sexo y drogas para que la película fuera etiquetada con clasificación PG-13. Pero yo no tuve una vida con clasificación PG-13. No quería hacer una película de drogas y sexo, pero creo que todos saben que tuve mucho de esas dos cosas en los 70 y 80, así que no tenía sentido hacer una cinta en la que después de cada concierto me fuera a mi hotel a leer la Biblia”.

Eso sí, hay un tema ausente en la película: el sida. En ningún momento se hace mención a esta enfermedad que acabó con buena parte del círculo de Elton John. En 2012, poco después de publicar sus memorias, dijo a Today: “Desperdicié una gran parte de mi vida. Era un drogadicto y sólo pensaba en consumir. Mis amigos no paraban de morirse y yo no hice nada por parar y cambiar mi vida”.

En Rocketman no hay ninguna muerte.

Aunque sí una moraleja que apunta el crítico español Luis Martínez en El Mundo: “Este es el relato enfebrecido de cómo un extraterrestre, provocador, soez y genio, que irrumpió en escena para directamente hacerla saltar por los aires, se convirtió con el paso del tiempo en nuestra madre. Y padre a la vez. Todo ello tan perfectamente cursi como irrenunciable”.