Culturas

Obra de Diego Rivera rompe récord de venta en subasta

'Los Rivales', pintura del muralista mexicano, fue vendida este miércoles en 9.76 millones de dólares, con lo que se convierte en la obra latinoamericana más cara.

La obra Los Rivales (1931), del muralista Diego Rivera se convirtió en el cuadro latinoamericano más caro en una subasta, con un precio que alcanzó los 9.76 millones de dólares.

La noche del miércoles se llevó a cabo una subasta más de colección Rockefeller en el Christie's de Nueva York, el óleo sobre lienzo de Rivera superó la marca que ostentaba Frida Kahlo, cuya obra Dos desnudos en el bosque fue adquirida por 8 millones de dólares en 2016.

La pintura de medio formato (150 por 127 cm) del mexicano, salió a la luz con un precio inicial estimado de siete millones. Tras unos minutos de puja, fue adquirida por un postor telefónico.

Asimismo, Diego Rivera superó su propia marca, toda vez que su obra más cara era Baile en Tehuantepec (1928), adquirida por 3.08 millones de dólares en 1995.

"Los Rivales es sin duda una de las obras maestras de Rivera. En comparación con sus murales —épicos en escala y contenido, con vistas extensas y narrativas a menudo ideológicamente motivadas — esta pintura es monumental de una manera diferente", dijo Virgilio Garza, director del departamento de arte latinoamericano de Christie's.

"Creada tras una festividad local en Oaxaca, la obra presenta una escena de tradición regional y se inspira en el amor de Rivera por el hombre común", explicó. "Las pinceladas son adrede más sueltas, pero la pintura es verdaderamente moderna en su composición. El brillante uso que hace Rivera de planos intersectados crea una narrativa cinemática. El resultado es un Rivera en todo su esplendor y lo establece como el predecesor de un movimiento de arte moderno que sale directamente de las Américas para el mundo".

Los Rivales fue una obra encargada por Abby Aldrich Rockefeller. Rivera la terminó a bordo del barco Morro Castle en noviembre de 1931 mientras viajaba de México a Nueva York para su retrospectiva en el Museo de Arte Moderno, que se inauguró en diciembre.

Diez años más tarde, Abby se lo regaló a Peggy y su hijo David Rockefeller, quienes lo guardaron en Ringing Point, su hogar en Seal Harbor, Maine. Desde entonces rara vez se exhibió al público, añadió el medio especializado.

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