Mick Rock, el artista que capturó el aura de la cultura pop
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Mick Rock, el artista que capturó el aura de la cultura pop

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Mick Rock, el artista que capturó el aura de la cultura pop

bulletEn 1974 convenció a Queen de que posara para él como Marlene Dietrich lo hizo para una película de Hollywood y logró una de las imágenes icónicas del pop.

bulletLa portada es una de las 120 fotografías de la banda que Mick Rock exhibirá en México.

Rosario Reyes
12/03/2019
La expo de Mick Rock abre este viernes en el Foto Museo Cuatto Caminos.
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La leyenda de Mick Rock comenzó con una imagen captada al vuelo. El año, 1972. Justo cuando el fotógrafo se movió hacia un costado del escenario, durante un concierto de David Bowie en Londres, éste se arrodilló frente a su guitarrista, Mick Ronson, y mordió su instrumento por el medio, en un gesto brutalmente erótico.

Rock disparó.

"En ese momento se consideró una imagen escandalosa. En muchos sentidos, fue el comienzo de toda la locura”, recordaría años después el fotógrafo que trascendió su oficio y se convirtió también en una figura de la cultura pop, con todo lo que eso implicaba en tiempos de viajes lisérgicos y excesos.

Frente al tiro de su cámara posaron prácticamente todos los rockstars de la época.

De origen humilde, Michael David Rock aprendió de su madre a “proyectarse”. Gracias a ese impulso -cuenta él mismo-, logró entrar a la Universidad de Cambridge, donde quedó fascinado por los grandes poetas simbolistas y románticos ingleses, así como por los poetas de la Generación Beat de Estados Unidos.

Después de graduarse, cambió las letras por las imágenes. Se colgó una cámara y se dispuso a rondar las fiestas del circuito musical londinense. Hasta que hizo la provocadora foto de Bowie que le dio fama.

“Solía irritarme ser el hombre que fotografió a esta persona o a aquella. Pero después de un tiempo, sé que seré llamado el fotógrafo que capturó los 70. Es sólo un eslogan... Y es mejor ser considerado de alguna manera que no sea tan horrible, a no ser recordado en lo absoluto”, relata Rock en el documental Shot! The psycho spuritual mantra of rock, que el cineasta británico Barnaby Clay dirigió en 2016.

“Lo maravilloso para mí hoy en día es que esto de las fotos del rock 'n’ roll está en museos, galerías e instituciones culturales de todo el mundo. Aunque sigo pensando que algo salió muy mal; se suponía que seríamos rebeldes y marginales, pero ahora hemos sido absorbidos por el sistema moderno”, comenta en el filme el artista, quien tiene un cierto aire a Lou Reed, otro de sus modelos, y con quien comparte una amistad entrañable.

A ambos dedica el documental en el que cuenta su extraordinaria carrera, rodeado de imágenes icónicas, como las que se exhibirán a partir del viernes próximo en el Foto Museo Cuatro Caminos, en la Ciudad de México. Él mismo acudirá a la apertura de la muestra Queen: El origen de una leyenda, que se exhibirá hasta el 21 de abril de este año.

Son 120 instantáneas de gran, medio y pequeño formato, entre las que hay algunas inéditas. “Mick tiene una cantidad impresionante de fotos y para esta exposición se puso a buscar más; encontró muchas que nunca se mostraron. Y algunas más que son imposibles de exhibir, porque fueron tomadas en medio de la fiesta”, explica Nicolás Spitznagel, productor de Glamout, la empresa que trae a México la segunda exposición de Mick Rock. Hace un año, en el mismo recinto, presentó la primera, sobre David Bowie.

Retrato de la Reina

Freddie Mercury buscó a Mick Rock cuando Queen comenzaba. “Mick ya era muy famoso y manejaba una estética especial para fotografiar a David Bowie y a Lou Reed, que eran los dos grandes iconos del momento”, comparte Spitznagel.

Mick Rock es el autor de la portada del álbum Queen II, de 1974, en la que Mercury -y la banda- aparece en una pose inspirada por Marlene Dietrich en El expreso de Shanghai. “Un amigo coleccionaba fotos antiguas de Hollywood y en un pequeño libro estaba la que me dio la idea... Por supuesto ella era toda una profesional y básicamente se iluminaba a sí misma. Para estos chicos era la segunda vez que estaban en un estudio fotográfico”, cuenta el artista en su documental.

Para entonces ya había fotografiado a Syd Barret e Iggy Pop. Siguió después la escena punk desde sus inicios, en Nueva York.

“La primera vez que fui al CBGB en 1974 había 20 personas”, relata el fotógrafo, autor de la cubierta del End of the century de los Ramones (1980) y de la portada más famosa de la revista Penthouse, en febrero de ese mismo año, en la que aparece la Marilyn Monroe del rock, como él llamó a Debbie Harry, la voz de Blondie.

La lista de sus sesiones es extensa: Sex Pistols en 1975, The Dead Boys en 1978, Joan Jett & The Blackhearts en 1981. Un largo recorrido que continuó con músicos como U2, Lenny Kravitz, Daft Punk, Yeah, Yeah, Yeahs, Killers, Lady Gaga o Alicia Keys.

Ha sido un camino sinuoso, pues se pasó casi tres décadas de fiesta. “Nunca dormía”, reconoce. Y cuenta que en su estudio neoyorquino de la calle 32 y Madison solía escuchar con sus amigos I wanna be sedated, de los Ramones, antes del amanecer. Entonces, realmente necesitaba estar sedado. “Estaba enamorado de la cocaína. Hubo un momento en el que trataba con 10 distribuidores en Nueva York. Eran los únicos coleccionistas de mis fotografías, obtenía un octavo por cada foto".

A pesar de las drogas que consumía, dice que no dejaba de hacer yoga y pararse de cabeza una hora cada día. Pero seguía sin dormir. Estaba a punto de tocar fondo. “Cuando las cosas estaban mal no iba con David o Lou a pedirles trabajo. No había tenido mucha comunicación con ellos, aunque sí lo intentaron. Estaba muy mal como para darles la cara apropiada... me sentía un fracasado, no tenía en qué caerme muerto y cargaba con una fuerte adicción. Tuve que irme de la ciudad porque le debía mucho al casero”.

Andrew Loog Oldman, primer mánager de los Rolling Stones, y Allen Klein, quien había manejado comercialmente a los Stones y a los Beatles, pagaron sus cuentas. De varias formas le salvaron la vida. A los 49 años, luego de sufrir tres infartos, le colocaron un bypass para el corazón.

“Casi tuve que morir para darme cuenta quién era Mick Rock”, dice frente a la cámara de video.

Hoy el fotógrafo que capturó los 70 sigue tomando instantáneas de la escena musical. Buscando -dice- captar el aura de quienes posan para él.