Mi mensaje no es político; es de humanidad y dignidad: Antonio Sánchez
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Mi mensaje no es político; es de humanidad y dignidad: Antonio Sánchez

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Mi mensaje no es político; es de humanidad y dignidad: Antonio Sánchez

bulletMigrante él mismo, con 18 años de carrera al hombro, este músico se permite hacer del escenario una tribuna para dar voz a los migrantes.

María Eugenia Sevilla
13/12/2019
Antonio Sánchez, baterista jazzístico que musicalizó 'Birdman'.
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Puede que le reste público, pero poco le importa. Antonio Sánchez está resuelto a incomodar. Para un mexicano cuyo virtuosismo en la batería jazzística atrae a multitudes alrededor del mundo, tener el reflector encima es un privilegio que le exige hacer algo más que música.

Migrante él mismo, con 18 años de carrera al hombro se permite hacer del escenario una tribuna para dar voz a quienes son arrancados de sus hijos o mueren de una gripe desatendida en un separo de la patrulla fronteriza, y se ha puesto como ejemplo del bad hombre, uno que se toma personal las afrentas de Donald Trump a México y hacia quienes arriesgan lo más preciado para encontrar el sueño. O la pesadilla.

Desde que llamaste Migration a tu banda en 2007 tu discurso anti Trump se ha radicalizado, ¿cómo te ha transformado este proceso?

 Llamé a mi grupo Migration porque lo viví: me fui de México a los 21 años, aunque legalmente y a hacer lo que quería, a estudiar música, a tocar con los mejores del mundo.

Mi proyecto habla del otro tipo de migrante, el que es demonizado y politizado por el discurso populista y nacionalista de unos cuantos con mucho poder, que están erosionando la empatía por otros menos afortunados.

Al ver las atrocidades que cometen en la frontera y escuchar lo que Trump dijo de México desde que se postuló, me lo empecé a tomar personal. Estaba tan indignado que sin pensarlo empecé a integrar un proceso orgánico de catarsis musical. Ahora siento la obligación, cada vez que me paro en el escenario a tocar mi repertorio, de hablar de lo que está pasando.

¿Y el público, lo ha recibido bien?

 Creo que la gente en EU está muy mimada, desconoce la violencia de los cárteles que extorsionan a la gente en Latinoamérica y la hace huir de sus casas por miedo a quedarse en donde está. Trato de pasar la voz de que no es tan fácil para esta gente vivir una vida normal y acaba desplazada.

El escenario es para mí una plataforma de comunicación y por suerte he tenido mucha respuesta. Hay gente a la que no le gusta ir a un concierto a que le hablen de política y me lo han dicho. No menciono a Trump pero hablo de los que necesitan la atención. Mi mensaje no es político; es sobre humanidad y dignidad.

 ¿No te asumes como un artista político?

 Ahora sí.

 Es interesante que en tu disco más reciente, Lines in the Sand, des por primera vez un rol principal a la voz femenina…

 La voz es algo que me ha estado llamando más y más, quizá porque me casé con una cantante. Su lirismo conecta con el público de manera muy distinta a cualquier otro instrumento.

Me gusta usarla como un instrumento, pero también con la letra, como en Home, una canción sobre la dicotomía que siente uno como migrante al vivir en otra parte.

 ¿Es una manera de abrazar el movimiento feminista? ¿Qué ves en esta fuerza?

 Se está transformado poco a poco, hay más consciencia de su problemática y se le tiene que dar atención. Creo que viene una época de desequilibrio, tengo amigos que han perdido sus trabajos porque la cuota de género se está haciendo de manera un poco brusca, por ejemplo. Va a ser un proceso largo y hay gente que va a salir perjudicada, pero las mujeres han salido perjudicadas por mucho tiempo.

 ¿Te preocupa el curso que está tomando el país con AMLO?

 Llevamos un muy poco de este nuevo gobierno, pero debo decir que hay formas que no me han gustado. Un ejemplo: a mi madre, que trabajaba en el Fondo de Cultura Económica, la corrieron de manera muy indigna, no le querían dar su liquidación.

Obviamente no me gustó cómo se manejaron las cosas con Paco Ignacio Taibo, que llegó muy retador. Hay un recorte muy fuerte a la cultura y a muchos artistas que votaron por López Obrador, gente muy liberal, le sorprendieron ciertas posturas.

 ¿Te decepcionó que AMLO cediera a la presión de Trump y diera un giro a su política migratoria?

 Tener de vecino a alguien tan extremo como Trump lo hace todo más complicado. Pero son increíbles las similitudes que López Obrador tiene con él: el culto a la personalidad, y que sus seguidores no puedan aceptar que haya algo mal en lo que están haciendo; el no tener una verdadera crítica es un error, hay que tener sentido común.

A partir de Birdman tu música se ha inspirado en la narrativa cinematográfica, ¿cuál ha sido la importancia del encuentro con González Iñárritu?

 Definitiva. Colaborar con alguien como Alejandro, que es de alguna manera un jazzista porque improvisa muchísimo y siempre busca estar fuera de su zona de confort, es algo que tenemos en común los jazzistas, la manera de arriesgarnos.

 Lines in the Sand remite a la instalación Carne y arena, de Iñárritu, sobre un encuentro de migrantes con una patrulla fronteriza…

 Cuando vi Carne y arena fue súper impactante y tal vez sin pensarlo empecé este disco con algo similar. Traté de hacer algo que nos recordara lo terrible de lo que se está viviendo. Escuchar la introducción resulta incómodo pero era el propósito, con las voces femeninas que leen el poema Lines in the Sand.

 El disco Bad Hombre concretó una postura política en tu obra, ¿hacia dónde se dirige ese Bad Hombre?

 A un próximo disco. Hace unos tres años grabé Bad Hombre, en respuesta a Trump y a su postulación a la presidencia, y ahora viene Bad Hombre vol. II con muchas cantantes que estoy invitando a participar.

Les pido cantar a capella o con el acompañamiento mínimo para yo poderlo arreglar con mis locuras. La idea es que tenga una connotación de justicia social. Se estará grabando en otoño de 2020