Culturas

Lo que la pandemia (también) se llevó: La Casa del Cine MX baja el telón

La Casa inició el 2020 con los mejores números de su historia, 'pintaba para que fuera el mejor año', comparte Carlos Sosa, director del espacio.

Uruguay 52, dirección donde La Casa del Cine MX abrió sus puertas con miras a volverse un hogar, un refugio y una 'revelación' para miles de cinéfilos (y otros quizá no tanto), se prepara para dar su última función.

Esta 'pequeña-gran joya' ubicada en el corazón de la Ciudad de México y que fue pulida, en sus inicios, por los amantes del séptimo arte Carlos Sosa, Jorge Sánchez y José Rodríguez 'Rolo' (estos dos últimos que después volaron a IMCINE), vive un episodio que bien podría proyectar en alguna de sus dos salas: una pandemia.

COVID-19 ha provocado severas afectaciones en negocios y comercios de diversos sectores en el país, lo que ha ocasionado que algunos incluso bajen sus cortinas, entre ellos, la industria del cine.

En la segunda semana de agosto, los cines de la capital del país encendieron sus luces nuevamente, luego de casi cinco meses de que permanecieran en total oscuridad tras la llegada del primer caso del nuevo coronavirus. La Casa fue la primera sala del país que cerró sus puertas, y aunque la reapertura llegó, trajo consigo una serie de estrictas medidas, como un aforo del 30 por ciento. Desafortunadamente, el ritmo de casos nuevos fue otra vez en aumento a mediados de noviembre y el 23 de ese mes, los cines sufrieron otra reducción en horarios.

Ante este escenario es que Carlos Sosa, director del lugar, tomó la decisión de bajar el telón, de manera definitiva, el próximo 17 de diciembre, ya que las normas a raíz de la pandemia deterioraron sus ingresos hasta llegar a una escena económica insostenible.

Pese al apoyo otorgado por algunas productoras (Cacerola Films, Panorama Global y Mu Media) y amigos, La Casa sucumbe ante una deuda que asciende a más de medio millón de pesos entre renta, distribuidores, proveedores y salarios. Y no es que se hayan agotado las ideas o las ganas, es que la espera por la vacuna contra COVID-19 y el semáforo verde deja el horizonte muy incierto.

"Es un mix de sentimientos (...) Todavía sigo dudando (sobre la decisión de decir 'adiós') me provoca gastritis, colitis, todo lo que acabe en 'itis', cuenta Sosa a El Financiero. "Lo que pasa es que se vuelve un elefante blanco, si no tomamos la decisión ahora no la vamos a tomar nunca. Si ahorita llega alguien y me dice toma un millón de pesos y no cierres, los tomo, pero en marzo voy a estar igual porque no sabemos cuáles van a ser las nuevas formas de ver cine".

Este lugar tan peculiar, que abrió el telón hace 10 años entre Isabel la Católica y Bolívar, y cuyas salas acogieron a cineastas como Albert Maysles, e incluso, a elementos del ejército que llegaron a ver HELI en aquellos días en los que sitiaron el Zócalo por las protestas del sindicato de maestros, y a una diversidad de tantos personajes más, se resistió durante meses a llegar a un desenlace. No en vano Sosa declaró en abril a IMCINE: "Somos la resistencia de la pantalla".

‘En el imaginario histórico’

El director se enfocó entonces en solventar los gastos del lugar así como parte de los salarios del equipo, y aunque la pandemia finalmente lo 'rebasó', el también comunicólogo se siente satisfecho de haber logrado "un espacio que va a quedar en el imaginario histórico y que haya demostrado que es muy necesario que toda la gente o la mayoría tenga acceso a estos momentos de aprendizaje, que es un derecho el sentarte a ver una película". La Casa del Cine nació, entonces, como una alternativa para acercarse, aprender, cuestionar y disfrutar de la mano del cine de arte y de autor, con el lente puesto principalmente en la producción mexicana y latinoamericana.

"Se convirtió en un proyecto de vida, nunca lo concebí como un negocio, era una cosa que me llenaba y me llena el alma por completo y creo que hicimos un trabajo muy plausible, tuvimos más de 150 mil espectadores en un espacio donde solo hay 60 butacas", comparte Sosa. Para la Ciudad de México, precisa, fue un pulmón cinematográfico sobre todo para la zona centro, "representó una forma simbólica, pero de una forma bastante contundente decirle a toda la gente que piensa que las personas no quieren ver cine nacional, 'que están equivocados', que la gente sí quiere ver cine nacional, pero que debe haber más espacios accesibles y que la cultura se tiene que democratizar".

Como un espacio que dio pie a un encuentro en torno al diálogo cinematográfico, La Casa realizó ciclos, exposiciones, retrospectivas y clases magistrales. Fue productora de documentales como Tijuana, Sonidos del Nortec (2012) y Somos Lengua (2016) y, protagonista de un cortometraje que llevó por nombre precisamente Uruguay 52, que quedará en el recuerdo de quienes ahí laboraron y convivieron como familia.

Lanzó sus primeros 'luces, cámara, acción' con cuatro funciones en una sola sala para 43 personas, y después le dio la bienvenida a su mediateca, un aula para cursos y talleres y otra pequeña sala para 17 asistentes. Ha sido "un oasis en el centro porque podías escuchar el barullo en los balcones, pero cruzando de la taquilla hacia las salas no escuchabas más que nuestra música", relata Juan Cruz, director de Logística y Piso, quien ha sido testigo de tantas memorias fotográficas que guarda este 'búnker' del séptimo arte con paredes repletas de ilustraciones y posters de clásicos imperdibles.

Además, "fue tanta nuestra difusión, el clásico boca en boca, que llegamos a tener propuestas de gente de Sudáfrica, Portugal e Inglaterra. Ellos traían su propio material con sus propios derechos y lo único que querían era exponerlo acá", cuenta.

Por las puertas de La Casa también pasaron el actor Matt Dillon, quien impartió un taller, Rodrigo Guardiola (baterista de Zoé) para presentar Panoramas y Gabriela Domínguez para dialogar sobre La Danza del Hipocampo, 2014. Recordando a Maysles, y entre suspiros y una voz matizada por una incontenible emoción, el productor compartió: "hay una foto hermosa que representa para mí lo que es la Casa del Cine, que es Albert Maysles 15 días antes de morir cargando a mi hija recién nacida, mi ídolo que logré traer a la casa cargando a la persona que más quiero en la vida".

Ahí, entre exposiciones y donde caen cortinas de terciopelo, también se tejieron anécdotas humanas, y una que marcó, en su caso, la memoria de Cruz fue la del encuentro entre Sosa y un adulto mayor, de unos 70 años, que a menudo visitaba el lugar para, quizá, intentar distraerse de su propia realidad. "'Desde hoy y hasta el último día que exista este lugar puede entrar a las funciones que quiera', le dijo Sosa. Y así lo hizo hasta que luego del sismo de 2017 no lo volvimos a ver".

2020 pintaba para ser 'el año '

La Casa inició este año con los mejores números de su historia, "pintaba para que fuera el mejor año", expresa Carlos, este primer trimestre fue "el primer trimestre con más espectadores, teníamos alrededor de 3 mil 500 mensuales. Sacábamos alrededor de 400-450 mil pesos (entre taquillas, talleres y cafetería). Ya era un lugar sano con números negros". A lo largo de 2019 abrazaron a 30 mil 600 espectadores.

La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) informó que, del 25 de marzo al 29 de noviembre se vendieron 10.5 millones de boletos, frente a los 261.5 que se vendieron en 2019; es decir, 251 millones de boletos menos, lo que representó una pérdida de más de 13 mil millones de pesos.

Sosa, quien también se dice agobiado por un cierre que jamás deseó de tal manera, y que ahora se enfocará en sus proyectos enteramente como productor, tiene la esperanza de que "en algún momento en este país llegue algún tipo de Gobierno que entienda que hacer cultura e invertir en cultura beneficiaría a toda la sociedad.

"Que algún día ver cine sea un acto democrático. No era un berrinche mío, no era una cosa mía (...) y me encantaría que este país tenga cine para todos", sostiene.

La Casa del Cine MX, que el próximo jueves proyectará su última función: Donnie Darko, continuará con un soplo de vida de forma digital a través de sus redes sociales disponibles para los estrenos de próximas películas. Seguirá, además, difundiendo información sobre contenidos de cine nacional e internacional, y contará con una plataforma en donde se podrán rentar películas 'con precios simbólicos', recursos que serán destinados a distribuidores, productores y para la misma web.

"Es este lugar donde más cómodo me siento como ser humano, a veces más que en mi propia casa, y siempre es una tristeza, pero también dices 'bueno, pues es tiempo de decir 'ciao ciao'", finaliza Sosa.