La maldad es el motor de la ficción: John Katzenbach
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La maldad es el motor de la ficción: John Katzenbach

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La maldad es el motor de la ficción: John Katzenbach

'Quiero que el lector tenga en mente que es posible que el héroe del libro no gane', apuntó

Redacción
09/01/2019
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Cubría la nota roja antes de convertirse en novelista, pero John Katzenbach asegura que para escribir policiacas no basta con haber visto crímenes.

“Como reportero, si uno cubre la noticia una y otra y otra vez, pierde su significado. En la literatura, la maldad tiene una función: los malos son el motor del libro y los buenos son las velocidades”, dice el autor, quien conversó con Adela Micha para el programa en EF y Por Adela en la pasada FIL de Guadalajara, donde presentó Jaque al psicoanalista (Ediciones B), secuela de El psicoanalista, su éxito de hace 15 años.

“Si los malos son realistas, pero no genuinos, no funcionan en la ficción. La razón por la cual Hannibal Lecter es tan exitoso como personaje es lo malo que es”, comparte el escritor, quien detecta uno de los mayores problemas de la escritura policial en el síndrome del Hombre Araña, como él le llama:

“El que siempre triunfa. En mis libros trato de evitar ese tipo de comportamiento; yo quiero que el lector tenga en mente que es posible que el héroe del libro no gane”, comparte.

Y es que -sostiene- en el fondo, desde la primera vez que un cavernícola recogió un hueso y le pegó a su vecino en la cabeza, el hombre sigue siendo el mismo. “Lo que pasa es que la tecnología para la violencia es mucho más sofisticada”.

Además de la fascinación que provoca la maldad, Katzenbach utiliza el miedo como un recurso para atrapar al lector. “He tratado de usarlo para avanzar en la historia y torcerla de distintas maneras. Todos pasamos por momentos malvados, que pueden ser tan simples como una discusión o tan complicados como una confrontación con un arma. Es el trabajo del escritor ordenar y canalizar esos momentos para que el lector encuentre un sentido dentro de la trama”.

Aunque retirado, el ex periodista defiende el oficio en tiempos del Twitter: “Las redes sociales son imprecisas. La imprecisión derrota al periodismo”.