Golda Meir y el ideal de un Estado
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Golda Meir y el ideal de un Estado

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Golda Meir y el ideal de un Estado

bulletPara Fanny Sarfati, quien ha dado vida a la estadista israelí en el monólogo 'El balcón de Golda', ésta era una idealista que encontró una causa para darle sentido a su vida, al luchar por el derecho del pueblo judío a tener su propia nación.

Rosario Reyes
10/12/2018
Golda Meir
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La vida política de Golda Meir pasó por extremos. Junto a un grupo de jóvenes sionistas participó en la creación del Estado de Israel, declarado oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas en 1948. Veinticinco años después, como Primera Ministra, tuvo que tomar una terrible decisión en la guerra del Día del Perdón: Envió tropas israelíes para enfrentar los ataques simultáneos de lo ejércitos de Egipto y Siria.

“Entre todos los acontecimientos a que me he referido en este libro, de ninguno me resulta tan penoso escribir como de la guerra de octubre de 1973, la Guerra de Yom Kipur”, relata Golda en su autobiografía publicada en 1974. Entre el 6 y el 24 de octubre de 1973, murieron más de 13 mil 500 soldados en combate; 2 mil 500, de Israel.

El hecho, agrega la primera mujer en ser nombrada Primer Ministro de un país –cargo que ejerció de 1969 a 1974–, figura en las páginas “no como una crónica militar, sino como algo muy próximo a un desastre, una pesadilla que yo misma experimenté y que vivirá siempre conmigo. Me encontré situada en una posición de última responsabilidad en un momento en que el Estado se enfrentaba a la mayor amenaza que había conocido”.

David Ben Gurión, el líder de los sionistas que fundaron del Estado judío, se refería a ella como “el verdadero hombre de Israel”. Y es que Golda fue una mujer marcada por el sueño de devolver a su pueblo la tierra que les pertenecía.

Nació en Kiev, de donde salió huyendo con sus padres cuando era niña, por un pogrom (las persecuciones de pueblos judíos en Rusia) y creció en Milwakee, Estados Unidos.

“Aproximadamente a los 17 años, como su madre no la deja ir a la secundaria, se fue a vivir con su hermana, que ya estaba casada, a Denver”, relata la actriz Fanny Sarfati.

Ben-Gurión llegó a Denver, donde conoció a Golda. Este hombre que había sido arrastrado por los turcos de Palestina y después regresó a la tierra de Sion, formó parte del Movimiento Sionista y empezó a reclutar jóvenes judíos que quisieran volver a Sion, donde nunca dejaron de estar los judíos desde tres mil años antes, pero había estado en manos de diferentes imperios, en ese momento, el turco”.

De acuerdo con la actriz, quien ha interpretado a la estadista rusa desde hace doce años, en el monólogo El balcón de Golda, de William Gibson, Golda era una mujer idealista que encontró una causa para darle sentido a su vida, al luchar por el derecho del pueblo judío a tener su propia nación.

En una entrevista que concedió a la periodista italiana Orianna Fallaci en 1972 y ésta publicó en su libro Entrevista con la historia, de 1974, Meir reconoce que su sueño no resultó como creía. “Como socialista, no puedo decir que Israel sea lo que soñaba”. Pero, ataja, como socialista hebrea, considera que Israel es más de lo que pudo imaginar.

“La realización del sionismo, en mi opinión, es parte del socialismo. Sé que otros socialistas no estarán de acuerdo conmigo, pero yo pienso así… Hace cuarenta o cincuenta años yo no esperaba en absoluto que los hebreos llegaran a tener un Estado soberano. Ese Estado hoy existe y no me parece lícito atormentarse demasiado por sus efectos o por sus culpas. Tenemos un piso donde poner los pies, donde realizar nuestros ideales de socialismo que antes se los llevaba el viento”.

A propósito del costo de sangre que implicó el proceso, en aquella entrevista admite que nunca llegó a matar a nadie, a pesar de que recibió entrenamiento militar, pero la culpa por decisiones políticas que provocaron la muerte de miles de personas, la perseguirá siempre. “No hay ninguna diferencia entre matar y tomar decisiones por las que se manda a los demás a matar. Es exactamente lo mismo. Tal vez peor”.

Pero Golda fue también una figura clave para la paz. “Ella trabajó por la creación del Estado judío 20 años antes. Cuando se formó ese Estado, en 1948, su primer trabajo fue como embajadora de Israel en Rusia. Ella había sido arrastrada hacia afuera por el antisemitismo ruso y regresó como embajadora de un Estado judío ya creado, esa fue una victoria pacífica”, apunta la actriz Fanny Sarfati.

Como estadista, agrega, Golda Meir logró acuerdos de paz con los países vecinos a Israel. “El Sinaí lo regresó a cambio de la paz con Egipto. Negoció con el rey Abdulá y logró la paz con los jordanos. Ella empezó a gestionar la paz con Anwar el sadad, a quien le costó la vida el trato con Israel, lo mató su propio pueblo”.

Fue una de las dos mujeres que firmaron el acta constitutiva del Estado de Israel y trabajó junto a cientos de mujeres arando la tierra, haciéndola fértil, para lograr que de pantanos y desiertos surgieran vergeles y bosques. Estaban creando su nación.

En este siglo, que probablemente sea recordado por las grandes migraciones, una figura como la de Golda Meir resulta reveladora para reflexionar acerca de la necesidad humana de pertenecer a una nación, concluye la actriz, quien llegó a las 200 representaciones de su monólogo el 8 de diciembre, día del 40 aniversario de la muerte de la estadista.

“La historia de Israel es muy compleja y con frecuencia se intenta explicar solo desde una visión del siglo XX, pero los judíos han estado en ese territorio desde hace tres mil años. El siglo pasado no explica las circunstancias de ningún país y menos ahora, que el Mundo ha cambiado respecto a lo que es políticamente correcto. En los años 40-50 lo adecuado era apoyar al estado judío que estaba naciendo; había pasado una guerra en la que murieron 6 millones de judíos y era bien visto apoyar a Israel. Pero ahora, el péndulo se mueve de forma muy loca”.