Elecciones podrían volverse antesala del infierno: Bernardo Barranco
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Elecciones podrían volverse antesala del infierno: Bernardo Barranco

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Elecciones podrían volverse antesala del infierno: Bernardo Barranco

bulletEn su libro más reciente, el economista advierte: la ausencia de escrúpulos en las elecciones de este año las perfila como la antesala del averno.

Mauricio Mejía
22/03/2018
Actualización 21/03/2018 - 21:59
Elecciones son la antesala del averno, señala Bernardo Barranco.
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Luego de la entrevista en el Espresso Doble, Bernardo Barranco se despide con una nota escrita: “El infierno existe, con afecto...”. El infierno existe parece una sentencia, un testimonio. Un “lo he visto”. Tres palabras durísimas redactadas por un maestro de sociología del catolicismo de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París. No fueron, pues, soltadas en un arranque de miedo o de coraje. Tampoco tienen que ver con los niveles insoportables de violencia que vive México desde hace 12 años. Así que pesan doblemente. Barranco no habla de la noche de Ayotzinapa; de la de San Fernando o la de ayer en cualquier zona de país; Colima, Guerrero, Tamaulipas. No. No va por allí lo dantesco.

Va por el sentido de la polis. Las campañas electorales comienzan en una semana y el economista de la UNAM presiente que algo va mal, muy mal cuando se mezcla el lenguaje religioso con el discurso político. Paradoja, estas notas se escriben en el festejo del natalicio de Benito Juárez, el defensor de la República, el portavoz de la Reforma, episodio que hace justo 160 años provocó una guerra interna de un trienio. El pastoreo de votos se ha confundido con la pesca de hombres. Al César lo que es de Dios. Escribe él: “los políticos se sienten pastores”.

Todo comenzó, según él, en el Estado de México. Las polémicas elecciones del año pasado pueden ser preludio del infierno federal que culmina el primer domingo de julio de 2018. En medio de una profunda crisis de las democracias modernas, de los partidos como representantes de la inquietud ciudadana y de las instituciones que verifican la transparencia de los procesos electorales, el libro de Barranco, El infierno electoral, inquieta y preocupa. Todos los integrantes de la obra fueron testigos de ring side de la llamada transición democrática mexicana. Todos tienen algo que decir y lo que dicen no es, en absoluto, alentador.

No fueron nada claras las elecciones del año pasado...

Fueron sucias, fueron elecciones llenas de irregularidades, de fraudes. Son diferentes aristas, algunos compañeros acentúan más el aspecto del terrorismo electoral, otros la parte más conceptual, en fin, es un libro completo. Escribe también Santiago Nieto sobre la elección de los nuncas, es decir, “a mí jamás me había pasado que se ampararan los secretarios de Estado, frente a documentación que les pedía”. Es un libro que da a conocer las extremas irregularidades electorales.

Los ciudadanos que no tienen intención de votar el 1 de julio obtienen válidos argumentos para no hacerlo con este libro...

Sí.

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¿Qué va a pasar con esta gente que está completamente desencantada de todos los partidos, del INE y de la competencia misma?

 Bueno, es un desencanto justificado, en la medida que ha habido una degradación. El libro lo que plantea es que o nos hemos estancado y las reformas electorales no han servido para nada, o sirven, pero la práctica subterránea es contradictoria. O también puede ser que estamos en un franco proceso de regresión. Eso es lo dramático.

La abstención en el Estado de México fue determinante...

Históricamente ha sido debajo del 50 por ciento. En esta elección llegó al 53. De todas maneras, un porcentaje tan alto de abstención –no votó más de la mitad del padrón electoral más grande del país, que son 11 millones de mexicanos- indica el humor, el humus de los votantes. No es precisamente de una ansiedad por acudir a las urnas; al contrario, hay que convencer a los votantes.

Una pausa: Bernardo Barranco aprovecha las precampañas para poner botones de muestra sobre el uso religioso en las plataformas políticas de los candidatos. Uno: José Antonio Meade habla de adviento a mujeres mexiquenses, en tono de homilía. Dos: Andrés Manuel López Obrador llama a un diálogo ecuménico, encuentro entre creyentes y no creyentes (Raymundo Riva Palacio escribió en este diario sobre la orientación protestante del candidato de Morena el martes 20 de marzo). Y tres: Eric Flores, al que califica de dirigente evangélico del Partido Encuentro Social, se declara juarista y liberal. Escribe Barranco que las elecciones “lejos de ser fiesta ciudadana, han devenido en una conflagración sin escrúpulos: son la antesala del averno”.

La clase política se ha distanciado mucho del electorado, de la ciudadanía y está utilizando el factor religioso como un factor de legitimidad, como para decir ‘soy bueno, tengo valores, soy bondadoso’, pero lo mismo hicieron los dos Duarte
Bernardo Barranco

Esa actitud pastoral de los discursos indica, también, menosprecio por la ciudadanía...

Sí. Sobre todo porque la clase política se ha distanciado mucho del electorado, de la ciudadanía y está utilizando el factor religioso como un factor de legitimidad, como para decir “soy bueno, tengo valores, soy bondadoso”, pero lo mismo hicieron los dos Duartes (César Duarte, ex gobernador de Chihuahua y Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz), que entregaron sus gobiernos al Sagrado Corazón de Jesús y mire dónde están ahora.

Un panorama que parece muy peligroso para la democracia y para el futuro del país...

Es una impostura, un engaño que hacen los políticos para poder congraciarse con el electorado. Pero en realidad el tema de fondo es que si fueran tan religiosos como dicen que son, no tendrían esas actitudes.

La palabra infierno, la justifica en la introducción del libro, es muy fuerte...

 En todas las religiones existe el infierno. El infierno es un inframundo donde van las almas más retorcidas que existen y van a cumplir penas, van a pepenar. El infierno es el infierno electoral del Estado de México, no es un accidente que un mismo grupo esté más de 90 años en el poder. ¿Cómo ha estado ahí? Bueno, ese es el infierno electoral.

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'El infierno electoral. El fraude del Estado de México y las próximas elecciones de 2018. Grijalbo. 2018.Cortesía.

Si estamos en el infierno electoral, ¿qué va a pasar entonces, metafóricamente hablando, el 1 de diciembre con quien llegue a la Presidencia, sea quien sea?

Bueno, dadas las circunstancias, podemos llegar a un Purgatorio. Si no ponemos atención al proceso -y ya hay signos de que el infierno puede venir- podemos estar ante un momento de regresión y peor aún, frente a amagos autoritarios. Ese es el gran riesgo. El riesgo que veo es que ya hay ciertos elementos que están ahí, por ejemplo, la actuación de la PGR contra Anaya, es desgastar mediáticamente a un candidato, es destruirlo. Eduardo Sánchez, el vocero de Presidencia dice: “los programas sociales van a seguir porque la pobreza es muy grande en este país”. Lo mismo se hizo en el Estado de México, se usaron esos programas para coaccionar el voto. El candidato José Antonio Meade, en el último acto de precampaña dijo: “me voy a inspirar en el Estado de México, en el triunfo mexiquense para conquistar la presidencia de la República”. Yo creo que el libro es una llamada de advertencia sólida y documentada.