El tiempo es la condición fundamental del cine: Carlos Reygadas
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El tiempo es la condición fundamental del cine: Carlos Reygadas

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El tiempo es la condición fundamental del cine: Carlos Reygadas

Un matrimonio en crisis es el centro de la trama de 'Nuestro tiempo', la cinta que se estrena este viernes y que al cineasta le llevó más de dos años concretar.

Rosario Reyes
28/09/2018
'Nuestro tiempo' es la más reciente cinta de Carlos Reygadas.
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En esta entrega, a los habituales planos secuencia de sus películas, Carlos Reygadas agregó textos como las cartas que se escriben los protagonistas, o narraciones que se escuchan, por ejemplo, durante el aterrizaje de un avión en la Ciudad de México.

Un matrimonio en crisis es el centro de la trama de Nuestro tiempo, la cinta de casi tres horas de duración que se estrena este viernes luego de su debut en el Festival de Venecia. Un proyecto que le llevó más de dos años, filmado en un rancho ganadero de Tlaxcala.

“La literatura está presente porque el protagonista es un poeta”, explica Reygadas, quien actúa por primera vez, igual que su esposa Natalia. Sus hijos Eleazar y Rut, quienes ya habían actuado en su anterior película, Post tenebras lux, también aparecen en la cinta.

Pero, abunda, el cine no se trata de ilustrar un texto literario. “Todo lo que se ve en la pantalla existe per se, tiene su olor, su textura. Cada decisión tiene un matiz de expresión y cuando se van sumando, todo genera expresividad, respetando los tiempos, los sentimientos, las distancias, al acercar o alejar la cámara, sucede en el tiempo, que en términos humanos, es el espacio emotivo. El tiempo es la condición fundamental del cine, más allá del espacio, incluso de la luz. Por eso Tarkovski habla de ‘esculpir en el tiempo’”.

Con esta película, Reygadas concursó por primera vez por el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, que le fue otorgado por un jurado presidido por Guillermo del Toro a Roma, de Alfonso Cuarón.

En su amplio relato, va hilando un pasaje de la vida de esta familia con escenas como las reuniones de los hijos de la pareja con sus amigos, un trayecto de Esther, la esposa, por carretera bajo la lluvia evocando a su amante, o el llanto desconsolado de Juan, el esposo, cuando con otros compañeros despide a un amigo en su lecho de muerte.

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Pero no es que le interesen particularmente las relaciones familiares o de pareja para tratarlas en sus películas. “Simplemente trato de ser leal a un espacio, un tiempo. Quizá si me fuera a vivir solo al monte, haría películas sobre la sombra, la humedad, las cuevas, pero las relaciones determinan nuestra vida, por lo menos la exterior y son buenas para contarlas en el cine”.

Las relaciones humanas siempre están en crisis, reconoce. “No es algo solo de nuestro tiempo. Tal vez la revolución tecnológica va a cambiar nuevamente al ser humano, pero es muy temprano para juzgarlo. Yo no tengo ninguna intención al hacer películas, es más bien un reflejo de quién soy como persona. Para mí el cine no es ni para hallar respuestas ni para abrir preguntas. Es para enriquecer la experiencia de vivir”.