'El pozo, la flauta y los tres cuervos': teatro de sombras para niños
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'El pozo, la flauta y los tres cuervos': teatro de sombras para niños

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'El pozo, la flauta y los tres cuervos': teatro de sombras para niños

Inimandi Títeres escribió una historia alrededor de la música, que es el hilo que va tejiendo la trama de este montaje para toda la familia que se presenta en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico sábados y domingos a las 13:00 horas.

Rosario Reyes
12/02/2019
Obra de teatro
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El día que en palacio se celebraban los 15 años de su hija, la reina madre cayó enferma de gravedad. En su lecho de muerte, la reina bendice a sus hijos tocando su preciada flauta, así, la familia real enfrenta al oscuro poder que los acecha. El rey, que pierde su corona, los hijos convertidos en cuervos y la princesa, recluida en un calabozo y condenada a muerte, libran todos los peligros gracias a la música.

A partir de un cuento tradicional alemán de principios del siglo XIX, la compañía Inimandi Títeres escribió una historia alrededor de la música, que es el hilo que va tejiendo la trama de El pozo, la flauta y los tres cuervos, un montaje para toda la familia que se presenta en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico los sábados y domingos a las 13:00 horas.

“La música es el hilo conductor de toda la historia y es interpretada en vivo por el Quinteto de Alientos S.R., que toca fagot, flauta, corno, clarinete y oboe. Es muy común que los niños conozcan los títeres de guante, las marionetas y los bocones, sin embargo, decidimos montar esta obra en teatro de sombras, porque nos parece que son mágicas, las sombras provocan que los niños imaginen los gestos, los colores y hasta la profundidad de los paisajes”, cuenta Carmen Solís, directora de Inimani Títeres.

En el montaje, los músicos se integran al teatrino y conviven con las sombras. “Interactúan con los personajes, sobre todo con el narrador de historias que es el único títere tridimensional. Buscamos hacer atractivo el montaje de la historia que nos pareció interesante por los valores que exalta y presenta de una manera práctica, como una herramienta de sortear los peligros o simplemente los problemas cotidianos: la valentía, la solidaridad, la amistad, la perseverancia”.

La compañía tiene en su repertorio un montaje de La flauta mágica con marionetas y varios espectáculos con títeres de guante; trabaja las técnicas de acuerdo a las historias que quieren contar. En el caso de este estreno, dice la actriz y directora, “queríamos que la música tuviera un realce, formara parte y le diera color a la obra, las sombras, aunque son siluetas en negro, se colorean gracias a la música, obviamente también la imaginación de los niños, pero la música se integra fácilmente a la historia”.

Carmen Solís trabaja con títeres hace más de veinte años. Su primer montaje fue una biografía de Nahui Ollin en teatro de sombras lumínicas que describe como vitrales en movimiento. “Empecé con la maestra Mireya Cueto (la fallecida decana de los titiriteros en México), yo tenía varios años de actriz, pero siempre me llamaron la atención los títeres porque son muy cercanos a los niños; lo que ellos ven son muñecos, como los que tienen para jugar, o se inventan con cualquier objeto, es una manera muy cercana de entretenerlos, con historias que tengan un contenido que les sea útil y además divertido”, concluye.