menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

¿El mundo virtual es una opresión? Este escritor te lo dice

COMPARTIR

···
menu-trigger

¿El mundo virtual es una opresión? Este escritor te lo dice

bulletPatricio Pron, quien presenta 'Lo que está y no se usa nos fulminará' señala que la tecnología y lo virtual, están manipulando las decisiones en todos los campos.

Por Itzel Zuñiga
29/10/2018
Actualización 30/10/2018 - 15:42
Patricio Pron
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

La tecnología y lo virtual, ese inocente juego de identidades, está manipulando las decisiones en todos los campos, sostiene el autor argentino, quien propone nuevas formas de leer y de escribir en su más reciente libro: Lo que está y no se usa nos fulminará (Penguin Random House, 2018).

¿Se puede corregir la vida mientras la vamos escribiendo? ¿Quién es el propietario de la literatura: el que la produce o aquel que la consume?, se pregunta Patricio Pron (Rosario, 1975) en esta obra.

La publicación está integrada por 12 relatos, salpimentados con la característica ironía y estilo narrativo del autor, quien reflexiona sobre cómo las acciones pasadas marcan inevitablemente el futuro, y cuestiona dónde está la realidad, si en el presente o en la ficción.

En este libro -cuyo título retomó de una canción del grupo argentino Los invisibles, escrita por su líder Luis Alberto Spinetta-, Pron hace guiños a su época de estudiante de Filología Románica en Alemania y a los pasajes históricos y culturales de su natal Argentina. Su relato Salon des Refusés corrige la historia a medida que se lee.

Hoy en día, ¿dónde se traspasan los límites entre ficción y realidad?

Es interesante porque esos límites estuvieron bastante consolidados en la literatura moderna de los siglos XVII al XX por una idea bastante clara de lo que constituía la realidad y la ficción. Nos encontramos en un momento distinto, en el cual tendemos a tener identidades dobles, una real y una virtual. Vivimos en un mundo real sobre el que las instancias requieren cada vez más algoritmos con que presidir la vida económica y social, que se extienden a las noticias que leemos en la prensa.

Otro de sus cuentos habla de la importancia que han cobrado las redes sociales para los individuos...

La irrupción de esta tecnología está produciendo efectos, modificaciones sobre la forma de pensar de nosotros mismos como sujetos políticos y sociales, y de cuyas implicaciones no somos completamente conscientes. Y precisamente es esa inconsciencia la que constituye el surgimiento de determinados movimientos políticos, pero además el principal peligro al que nos enfrentamos: el ámbito virtual.

Placeholder block

Umberto Eco también compartía esta opinión. ¿Qué peligros ve usted en las TIC’s?

Durante algún tiempo algunos creyeron que el mundo virtual constituiría una forma de emancipación del sujeto, que es en realidad una continuación de las formas de opresión que se han ejercido en términos económicos y políticos en los últimos 200 años. Lo que creíamos que era un inocente juego de identidades en el ámbito virtual se ha convertido ya en algo cuyas consecuencias no son virtuales, sino reales.

¿Cuáles son esas consecuencias exactamente?

Estamos tomando decisiones políticas, económicas, a menudo de género. Conformamos nuestra opinión moldeando nuestra identidad en torno a determinadas herramientas informáticas que no son para nada inocentes, cuyo último sentido es la manipulación y no somos conscientes de ello. Eso es preocupante y pone en riesgo e invalida al sistema político que mejor nos ha funcionado, que es la democracia. En nombre de ella se están contraviniendo los derechos del hombre y en ese sentido la literatura tiene algo que decir; cómo tiene que decirlo es una pregunta abierta a la que los escritores nos enfrentamos todos los días.

¿Se puede hablar de una posverdad literaria?

Creo que hay una diferencia entre el engaño que se da en la literatura y el de la prensa o el que se da en el intercambio de ideas políticas. El que propone la literatura tiene como finalidad iluminar todo aquello que no es literario y que no pensamos a menudo. En ese sentido posiblemente cuanto más engañosa sea la literatura más eficaz sea en términos de permitirnos ver más allá. Se trata de un engaño empoderado, liberador en algún sentido.

En su opinión, ¿cómo afectan las fake news a la sociedad?

El engaño que producen determinados medios de comunicación o plataformas resta herramientas a los sujetos al no permitirles pensar con claridad. En la vida real esperamos que no nos mientan. La importancia económica y política que han adquirido recientemente estos medios, sumada a esta confusión entre lo virtual y lo real, genera la impresión de que estamos invadidos por completo de ficción, de una mala ficción. Quien lee un libro se presta a un juego que conoce bastante bien, mientras que quien está expuesto a rumores de los medios lo hace sin saber cuáles son las reglas.

En este nuevo libro, el escritor Patricio Pron es sustituido voluntariamente por distintos personajes. ¿Es una referencia a la falsa identidad virtual o sólo un producto de la imaginación?

Una de las noticias más positivas en los últimos años es que empezamos a entender que la identidad es algo construido. Empezamos a comprender que las personas no son lo que su origen, familia o género determina, sino que son medianamente libres de ser, de cómo desean amar, vivir o que apariencia desean tener.

“Conformamos nuestra opinión moldeando nuestra identidad en torno a herramientas informáticas que no son para nada inocentes, cuyo último sentido es la manipulación”
Patricio Pron

Sin embargo, también se corre el riesgo de vivir en un mundo permeado por lo artificial, en especial en tiempos de la cultura de la imagen...

Resulta alarmante que las personas se construyan una identidad a partir de lo que quieren ser o cómo lucir, o que muchas mujeres modifiquen su apariencia no para satisfacerse ellas, sino para satisfacer al género masculino. En esos cuerpos transformados también se percibe una marca del fracaso de las sociedades latinoamericanas –donde esto sucede con frecuencia–, para satisfacer a sus miembros o para darles opciones políticas o de otra índole.

Usted ha defendido la separación entre moralidad y arte. Si retomamos a Nietzsche (la moral la dictan los grupos de poder), ¿qué tiene que decir?

Las autoridades que determinaban qué estéticas y qué moralidad eran dominantes empiezan a verse cuestionadas y desafiadas por la emergencia de nuevos actores sociales y de nuevos fenómenos que nos obligan a pensar en una lucha de moralidades. En ese marco la literatura y el arte tienen una función muy específica, al oponerse a las instituciones dominantes o hegemónicas. La literatura históricamente ha constituido un contrapoder. Ricardo Piglia hablaba de la literatura como una sociedad sin estado, un reservorio de ideas políticas. En este ontexto la emergencia de nuevos actores y medios nos hace creer que todas las visiones están legitimadas.

Ahí hay una obligación del escritor de redefinirnos, como voz pública, y de pensar ya no solo en una oposición al Estado, sino con las formas incipientes de discurso político y social.