El drama que cambió el destino de Verdi
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El drama que cambió el destino de Verdi

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El drama que cambió el destino de Verdi

bullet'Otello' fue la obra que marcó el regresó de Giuseppe Verdi tras un largo silencio y ahora, en una producción de la Compañía Nacional de Ópera del INBA, el título vuelve a este escenario el 4 de julio en el Palacio de Bellas Artes.

María Eugenia Sevilla
01/07/2019
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Se suponía que el Requiem (1874), que compuso a la muerte del poeta Alessandro Manzoni, sería el punto final de la larga, prolífica y exitosa carrera de Giuseppe Verdi (1813-1901). Estaba un poco fastidiado del ambiente. Ya entrado en sus 60, el de Busseto había decidido dedicarse a la vida del campo en Sant’Agata y signar con esa obra maestra su retiro del teatro, donde también vivió reveses que su orgullo le impedía digerir. Algunos propinados por su amigo Arrigo Boito, de quien se distanció por esa causa.

Pero un talento como ese y en plena madurez no podía desperdiciarse. Además, Verdi era buen negocio. De modo que su editor, Giulio Ricordi, se las ingenió para llevarle de nuevo al pentagrama.

Primero, lo reconcilió con Boito, quien para tantear el terreno le revisó el libreto de una obra fallida de juventud: Simon Boccanegra (1881). Como la cosa fluyera, se embarcaron en el libreto de un autor que el compositor ya había llevado a la ópera y no podía rechazar: Shakespeare. ¿Quién diría no a un drama como Otello?

Verdi llevaba años sin escribir una ópera, desde Aida (1871), y habían pasado 40 desde que compuso Macbeth (1847). El estreno de Otello en la Scala, el 5 de febrero de 1887, marcó el final de un largo silencio, que estuvo a punto de repetirse tras la gira de la obra.

La dupla Ricordi-Boito se puso de nuevo en acción y, una vez más, recurrió al amigo Shakespeare para convencerle de no tirar la pluma.

No sólo volvió a componer, sino que reivindicó un anterior fracaso en la comedia, con Falstaff (1893), su última ópera, basada en Las alegres comadres de Windsor y pasajes de Enrique IV.

Fue así que el legado inconmensurable de Verdi dio sus frutos más maduros. Lo grande llama a lo grande.

En México, el estreno de Otello no se hizo esperar: el 17 de octubre de 1888 se montaba en el Teatro Nacional. Y en 1937 llegó al Palacio de Bellas Artes, donde hace 35 años no se escenificaba. En una producción de la Compañía Nacional de Ópera del INBA, el título vuelve a este escenario el 4 de julio, bajo el trazo de Luis Miguel Lombana y la batuta de Gavriel Heine.