Demetrio Bilbatúa: el ojo de México
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Demetrio Bilbatúa: el ojo de México

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Demetrio Bilbatúa: el ojo de México

bulletDurante seis décadas, documentó el devenir de México como ningún otro cineasta.

bulletAhora su acervo está en manos de la Fundación Carlos Slim para su resguardo y digitalización.

Rosario Reyes
15/02/2018
Actualización 14/02/2018 - 23:18
Demetrio Bilbatúa se enamoró de México desde que puso pie en tierra y se sintió a salvo.
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Más de medio siglo ha pasado por su lente. Demetrio Bilbatúa documentó el progreso de este país en alrededor de mil cortometrajes filmados en 35 milímetros. La mayoría de ellos se exhibieron en las salas de cine mexicanas entre las décadas de los 50 y los 80.

Bilbatúa siguió el desarrollo de las grandes obras de urbanización como la construcción de la Presa de Malpaso, en Tabasco, el Viaducto, el drenaje profundo o la Central de Abasto de la Ciudad de México. Años de trabajo y kilómetros de recorrido narrados en cortos de 10 minutos. Pocos han recorrido el país como él.

Inició su carrera como fotógrafo de la campaña presidencial de Adolfo López Mateos, en 1957. Él y su hermano Ángel fueron parte de un equipo de fotógrafos en el que también estaba Alex Phillips. “Tenía 20 años. Así como las obras de gobierno, me entusiasmó el carnaval chamula, la Semana Santa de los coras... Cuando filmaba ahí, me quedaba un tiempo a vivir en las comunidades y eso me sirvió para identificarme con este país mágico, que me lo dio todo”, reconoce.

Nacido en Vigo, España, en 1935, se enamoró de México desde que puso pie en tierra y se sintió a salvo. “Fui un niño que sufrió la Guerra Civil española. Mi padre (Demetrio) era diputado socialista y cuando triunfó Franco, lo fusilaron. Mi madre (Sagrario), mis hermanos mayores (Ángel y Marisa) y yo, llegamos como refugiados, en una situación muy crítica, vivíamos en una vecindad en San Cosme 8”. Hoy, en ese predio hay un Vip’s.

“Me maravillaban las calles, la gente. Desde el principio me sentí en casa”, relata el cineasta, quien en 1970 se nacionalizó mexicano y el año pasado entregó su acervo de más de mil cortometrajes a la Fundación Slim para su conservación. “Es el testimonio de mi amor por México, a través de casi 60 años de carrera. Lo puse a disposición del pueblo, ahora lo están digitalizando, que es lo que yo buscaba, para que esto perdure en la memoria del país”.

Creador de un nuevo formato

A mediados del siglo pasado, el periodista Agustín Barrios Gómez era responsable del Noticiero Continental, una producción que se proyectaba en los cines, antes de las películas; la voz grave y dramática del también diplomático -fue embajador de Canadá en el sexenio de José López Portillo-, quedó grabada en la memoria de generaciones de mexicanos.

Barrios Gómez invitó a Bilbatúa a hacerse cargo del noticiero y éste aceptó, a condición de actualizar el proyecto: “Tardábamos dos meses en producir, porque era filmar, revelar, imprimir, editar, musicalizar, hacer el texto, insertar el sonido; aquello no era un noticiero, así que empecé a hacer documentales”.

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El realizador ideó otra forma de trabajo. “Había estado filmando por años, tenía un material único. El reto era resumir ese tiempo en cápsulas de 10 minutos. Esta fórmula acabó por desplazar al Noticiero Continental, Tele Revista, Cine Verdad, el Noticiario Mexicano, a las producciones de Clasa Films y a todos los noticieros que se proyectaban en los cines”.

Las producciones de Bilbatúa no eran noticiosas, sino atractivos audiovisuales con cierto aire épico y novedosas formas de producción, como el uso de la cámara cuadro por cuadro (time-lapses). “Narrar la construcción de una carretera, desde que empezaban a abrir brecha, cómo hacían los puentes colgantes, fue muy atractivo, un cine diferente, de vanguardia en aquella época”.

En la pantalla, el público podía atestiguar el desarrollo de las obras que modernizaron a México. “Tengo la memoria fílmica de las grandes hidroeléctricas de este país, un testimonio de la segunda mitad del siglo XX de un valor incalculable. Registros desde cero, por ejemplo, cómo era la selva donde se construyeron las presas de Malpaso en Tabasco o la de Chicoasén en Chiapas”.

El Museo Soumaya exhibe algunas de sus cámaras, reveladoras, moviolas, e impresoras, que forman parte del Museo Bilbatúa, ubicado en las instalaciones de New Art, su firma de producción cinematográfica, que sigue siendo su lugar de trabajo.