Caja Negra, una crítica ‘sexy’ para entender el siglo XXI
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Caja Negra, una crítica ‘sexy’ para entender el siglo XXI

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Caja Negra, una crítica ‘sexy’ para entender el siglo XXI

bulletEl catálogo de la editorial argentina busca reivindicar la palabra como un espacio vigente para la discusión política

Alejandro Fernández
06/03/2019
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“¿Qué efecto tiene sobre mi vida diaria usar un smartphone o cómo los algoritmos modifican nuestra capacidad de elección?” Ezequiel Fanego, cofundador, junto con Diego Esteras, de la editorial Caja Negra, apunta a que estas y otras interrogantes de la actualidad pueden ser abordadas de forma crítica a través de la escritura, y específicamente el ensayo; género que domina ‘Futuros Próximos’, la colección estrella de la editorial.

“Me parece que son problemáticas que cualquier persona tiene curiosidad por entender. La gente tiene una necesidad de entender estos cambios de paradigma y no tienen un discurso que los piense”, señaló en entrevista con El Financiero.

La particular línea editorial de Caja Negra, que lo mismo incluye textos sobre hip-hop y postpunk, que autores de la generación ‘beat’ o filósofos contemporáneos como Franco ‘Bifo’ Berardi y Byung-Chul Han responde, de acuerdo con Fanego, a la necesidad de pensar la cultura como un todo. “No se trata de campos aislados. Muchas veces las mismas problemáticas que uno piensa sobre la política se pueden ver reflejadas en los objetos culturales. Los intereses de la editorial rebasan el ensayo y lo literario, y por eso apostamos por un lector similar: con avidez y con un interés bastante amplio y transversal”.

La felicidad, eso que todos parecemos atraídos por alcanzar, es el foco del primer lanzamiento de Caja Negra para 2019: “La Promesa de la Felicidad”, de Sara Ahmed, quien critica el uso de los discursos de felicidad, entusiasmo y superación como una forma de perpetuar modos de organización basados en la desigualdad y la explotación. “En el caso de las mujeres, se tiene esta noción de que son felices a través de la felicidad de los otros, de su familia. Las que van por fuera de esos cánones quedan fuera de esa orientación de la felicidad”, comentó el editor.

‘Futurabilidad’, segundo libro que Berardi publica bajo este el sello argentino, “analiza cómo los cambios tecnológicos y de consciencia han limitado nuestra capacidad de imaginar futuros diferentes del presente en el que vivimos y cómo es posible reactivar esa imaginación política que parece adormecida en la gente”.

Entre sus novedades para 2019 se encuentran “Hay Mundo Por Venir”, de los brasileños Déborah Danowski y Eduardo Viveiros, considerado por Ezequiel como el más pertinente para la actulidad. “Lo que acontece actualmente en términos civilizatorios es un colapso de la separación que hizo la modernidad entre naturaleza y ser humano. El libro pone en relación las nuevas mitologías del fin del mundo con las mitologías amerindias de las culturas precoloniales, que enfrentaron el fin de su mundo: la invasión española”, señaló el editor.

Caja Negra también procura que los temas tratados en su catálogo no queden limitados exclusivamente a la lectura del libro. “Lo hicimos en Buenos Aires y España, y lo queremos hacer aquí también: generar actividades, como espacios de encuentro y discusión, en torno a las temáticas de los libros. Eso es importante para nosotros”.

En México, así como en otros lugares donde se distribuye su editorial, Ezequiel apuntó que los miembros del campo artístico han sido particularmente receptivos con la colección de Futuros Próximos.

“Me da la sensación de que el campo del arte está siendo un campo fructífero para la cuestión interdisciplinaria, se está desarrollando ahí mucho pensamiento sociológico y político, y viendo cómo eso se vincula con la cultura visual y estética”, agregó.

No obstante, Fanego reconoció dos grandes desafíos para promover tanto el catálogo de su sello como las actividades que busca generar alrededor de él. “No es sólo un problema de acceso y de costos. Vivimos en un ecosistema de la atención muy complejo, mucha información circula muy rápido y la crítica por la que apostamos requiere tiempo para elaborarse”.

“También debemos evitar quedar confinados a ideas viejas de lo que es la política, la crítica y la ensayística y hacer que el ejercicio de la palabra sea algo atractivo, algo sexy”, comentó.

“Hay que reivindicar la palabra como un espacio vigente para la discusión política. Creemos vivir en una sociedad dominada por la imagen, pero en realidad la palabra tiene una presencia enorme que a veces desestimamos porque se nos presenta como una imagen o como un ícono, al cual tenemos que acceder velozmente, pero la podemos ver en las opciones que tomamos dentro de un dispositivo digital o la navegación por internet. La palabra es un espacio de disputa muy fuerte que no debemos abandonar, especialmente en un momento políticamente movilizado por emociones; muchas de ellas disparadas por palabras”, concluyó.