Brexit, 'piedra en el zapato' para la industria musical británica
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Brexit, 'piedra en el zapato' para la industria musical británica

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Brexit, 'piedra en el zapato' para la industria musical británica

La salida del Reino Unido de la UE amenaza a una industria que depende del uso de pasaportes comunitarios y del beneficio de las leyes fiscales europeas.

Eduardo Bautista
16/11/2018
Las estrellas de rock y el pop quieren evitar que la música británica se encierre en “una cárcel cultural”.
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Desde los Beatles y David Bowie hasta los Arctic Monkeys y Franz Ferdinand, la música pop ha sido uno de los principales productos de exportación del Reino Unido. Casi una denominación de origen a prueba de cambios generacionales y transformaciones de mercado.

Sin embargo, el Brexit podría ser una piedra en el zapato para este mercado valuado en 4 mil 400 millones de libras, cifra similar al costo que implicaría la cancelación del NAICM (120 mil millones de pesos, según el tipo de cambio actual), de acuerdo con el informe Measuring Music 2018, elaborado por la organización UK Music.

El Corona Capital 2018 —que se llevará a cabo el próximo fin de semana en el Autódromo Hermanos Rodríguez— cuenta con una amplia oferta británica: casi una tercera parte de las 48 bandas del cartel.

Las proporciones son similares en Coachella (EU), Lowlands (Holanda), Sónar (España), Rock Am Ring (Alemania) y Lollapalooza (Francia, Alemania, EU, Chile, Brasil y Argentina). Pero podrían disminuir en los próximos años si el gobierno de Theresa May no logra los acuerdos necesarios con la Unión Europea que permitan el libre tránsito de personas y capitales, así como terrenos fiscales donde los grupos puedan realizar giras en Europa sin barreras arancelarias ni trámites engorrosos, aseguran expertos consultados por El Financiero, así como un estudio elaborado el mes pasado por el activista Bob Geldof, quien envió una carta —firmada por alrededor de 100 músicos, como Bernard Summer, Sting y Ed Sheeran— a Downing Street para evitar que la música británica se encierre en “una cárcel cultural”.

“Viene un momento difícil para los artistas británicos. El principal problema será burocrático, pues tendrán que tramitar una visa de trabajo por cada país europeo en el que vayan a tocar. En México, en cambio, sólo se les pide una carta de invitación que tramita un abogado en coordinación con el Instituto Nacional de Migración”, comenta el programador artístico Diego Jiménez Labora, quien traerá el Festival Sónar en 2019.

De esta manera —coinciden los entrevistados— el Brexit podría ser una ventana de oportunidad para los festivales latinoamericanos, pues las bandas no requerirían de tanto papeleo para presentarse.

Dentro del Corona Capital 2018 tocarán grupos —entre otros The Kooks, The Chemical Brothers y The Jesus and Mary Chain— que tuvieron sus momentos más exitosos en los 80 y los 90, justo cuando el Reino Unido se benefició de las políticas fiscales y comerciales de la Comunidad Económica Europea, que en 1993 se transformó en la Unión Europea.

“Si no se logran los acuerdos necesarios, las giras tendrán que planificarse con mayor tiempo de anticipación y esto podría elevar los costos y generar problemas de logística”, señala Jiménez.

Pero en caso de que el gobierno de May sí logre un acuerdo en el tema de las visas, aún así los artistas tendrán que pagar hasta el 20 por ciento de sus honorarios en costos de seguridad social, de los cuales actualmente están exentos, observa Ivan Heweet en su columna de The Telegraph. “El papeleo para invitar a una orquesta europea —ejemplifica— requiere de una hora de trabajo administrativo, pero con el Brexit podría aumentar a 100 horas”, señala.

En México se requieren menos trámites, y si los artistas cuentan con visa americana, todo resulta más fácil, comenta Leizer Guss, programador musical del EDC. “Esto podría ser una ventana de oportunidad para Latinoamérica, aunque la realidad es que aún nos faltan muchos festivales para competir con la temporada de verano en Europa”.

New Order tiene como líder a un anti-Brexit de 62 años: Bernard Summer, quien ha dicho: “abandonar Europa es una decisión estúpida”. Él fue uno de los beneficiados por la multiculturalidad europea. Los éxitos de New Order no hubiesen existido sin la escena electrónica berlinesa o el italo disco. En 1988, Blue Monday alcanzó los primeros lugares de las listas en Alemania, Holanda, Bélgica y Suiza, cuando Europa ya había dejado de ser un vecindario de nacionalismos.

“Lo interesante serán las implicaciones políticas. En el caso del rock, sin duda habrá bandas interesadas en expresar su repudio al Brexit. Sería interesante abrirles las puertas en América Latina para que expresen su enojo, porque en Europa quizás los trámites se compliquen más”, afirma Leizer.

Las afectaciones a la industria —observa Geldof— serán múltiples, desde disminución de regalías y problemas de derechos de autor y propiedad intelectual hasta disminución de ventas físicas y digitales de discos.

En su reporte más reciente, la Industria Fonográfica Británica también advierte: “el Brexit amenaza los impresionantes ingresos que genera la industria musical del Reino Unido, el país que más exporta música después de EU”. Según ese organismo, 2017 fue el año más popular de la música británica en un siglo. Las ventas de los sellos discográficos que operan en el Reino Unido aumentaron en 12 por ciento hasta llegar a 408 millones de libras.

Y es que desde la Beatlemanía no ha habido en la música una década exenta de figuras británicas. El pop de los 90 no podría entenderse sin Robbie Williams — uno de los platos fuertes del Corona—, quien dijo a Talkradio que le encantaría ver “un duro y firme Brexit”. Palabras inesperadas de alguien cuyas giras, en su mayoría, se realizan en Europa, mismas que lo han hecho amasar ganancias de 46 millones de dólares anuales, según People. Su contrato con EMI en 2002 —valuado en 94 millones de euros— es el segundo más jugoso para un solista en el Reino Unido, de acuerdo con The Sun.

Las industrias más afectadas por un Brexit sin acuerdo —indica el estudio Claves legales y tributarias sobre el Brexit, de KPMG— serán aquellas que dependan de la utilización de pasaportes comunitarios para la libre circulación de bienes y servicios y que se beneficien de las leyes fiscales de la Unión Europea.

La consultora confirma lo que Geldof advierte en su carta: las giras artísticas o la organización de festivales podrían verse afectadas porque las bandas ya no podrían sacar provecho del IVA que opera en toda Europa. “El efecto inmediato de la salida del Reino Unido —advierte el estudio— es que dejará de formar parte del territorio de aplicación del IVA y de la unión aduanera, lo que podría llegar a suponer la existencia de tasas arancelarias e impuestos indirectos a la importación/exportación que hasta ahora no se han aplicado”.

Prosigue el estudio: “También podría implicar el descuelgue de las tarifas arancelarias comunes aplicables frente a países que no integran la UE y, paralelamente al efecto IVA, decaerá en el Reino Unido la armonización en impuestos especiales o las iniciativas de implantar un impuesto sobre transacciones financieras (FTT) en la Unión Europea”.