30 años del ‘Príncipe del underground’, en un concierto
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30 años del ‘Príncipe del underground’, en un concierto

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30 años del ‘Príncipe del underground’, en un concierto

bulletAl mundo le sobra ruido y le falta poesía, sostiene el músico Javier Corcobado.

bulletParadójicamente, ahora que hay más oferta musical, la calidad y las propuestas arriesgadas escasean, advierte el líder de grupos como Amor sucio.

Rosario Reyes
26/02/2018
Actualización 26/02/2018 - 11:29
Javier Corcobado, artista nacido en Alemania y nacionalizado español.
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Al mundo le sobra ruido y le falta poesía, sostiene Javier Corcobado. Por eso desde hace más de 30 años se ha dedicado -en parte- a extraer la armonía de aquellos sonidos que surgen del caos: los que emanan los aparatos electroacústicos, pero también los que surgen de su cabeza a través de la voz.

Mi música fue acogida como algo exótico, ruidista"
Javier Corcobado

Su propuesta experimental fue una rareza desde sus inicios, al frente de 429 Engaños -que luego se llamó Mar otra vez- en la España de la década de 1980, cuando la euforia se llamó Movida madrileña, aquel movimiento contracultural del que, dice, apenas formó parte.

“Mi música fue acogida como algo exótico, ruidista. Milagrosamente logramos que hubiera personas a las que les interesaba e iban a los conciertos. No éramos aceptados multitudinariamente, pero sí en algunos círculos de melómanos”, dice en entrevista telefónica desde Bilbao.

El sitio de su arte fue desde entonces el subterráneo, una creación que de forma intrínseca a la música, entretejió la palabra.

Apliqué la poesía a la desestructuración de las melodías"
Javier Corcobado

“Empecé a escribir poesía a los 17 años y desde entonces no he parado. Para mí es una especie de acto fisiológico, un alivio espiritual que necesito. Apliqué la poesía a la desestructuración de las melodías. Empecé a hacer canciones descoordinadas con instrumentos de rock y encajaba los poemas gritando o cantando, mi faceta de crooner va en paralelo a la experimentación sonora”, comparte.

El ruido, dice el artista nacido en Alemania y nacionalizado español, es la mina de donde se extrae el mineral de las melodías futuras. Pero lo que viene para la música no le parece muy alentador.

“Me lo estoy cuestionando ahora mismo, pero empecé a preguntarme por el futuro de la música en el año 2000, cuando decidí descansar y estuve un par de años dedicado a la fotografía. Fue la época en la que empezó a caer la industria discográfica en todo el mundo por la piratería. Viví en México entre 2001 y 2003 y vi como todas las grandes compañías multinacionales se caían. Grabé un disco (Fotografiando al corazón) que no pudimos editar”, recuerda.

Paradójicamente, ahora que hay más oferta musical, la calidad y las propuestas arriesgadas escasean, advierte el líder de grupos como Amor sucio y Los labios. “Se busca el éxito inmediato más que transmitir emociones. Culturalmente en España, puedo decir que la música es tratada como mero entretenimiento”.

Con la complicidad de sus seguidores, el año pasado, regresó a los escenarios para tocar Mujer y Victoria, su disco de 2016 -el primero en siete años-, y los próximos meses saldrá de gira con una retrospectiva que presentará el próximo 6 de abril en el Teatro Metropólitan de esta ciudad.