Estudio dice que gatos domésticos saben reconocer sus nombres... pero pierden interés al poco tiempo
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Estudio dice que gatos domésticos saben reconocer sus nombres... pero pierden interés al poco tiempo

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Estudio dice que gatos domésticos saben reconocer sus nombres... pero pierden interés al poco tiempo

Científicos japoneses dijeron haber conseguido la primera evidencia experimental de que los mininos no solo pueden distinguir sus nombres, sino las palabras de las personas.

AP
04/04/2019
Actualización 04/04/2019 - 18:40
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Un nuevo estudio indica que los gatos domésticos saben reconocer su nombre y palabras que suenan similares, aunque pierden el interés poco después de ser llamados en diversas ocasiones.

Esto no es sorpresa para la mayoría de quienes tienen gatos. Sin embargo, científicos japoneses dijeron este jueves haber conseguido la primera evidencia experimental de que los mininos pueden distinguir las palabras de las personas.

Entonces hay una similitud con los perros, cuya comunicación con las personas está mucho más estudiada y por lo cual, está demostrado que los canes pueden reconocer cientos de palabras si están altamente entrenados.

Atsuko Saito, de la Universidad Sofía de Tokio, afirma que no hay pruebas de que las palabras tengan un significado para los gatos, ni siquiera sus nombres. Pero los mininos han aprendido que, cuando escuchan sus nombres a menudo, los recompensan con comida o juegos, o que les espera algo desagradable, como ir al veterinario.

Como escuchan sus nombres con bastante frecuencia, ese sonido se les ha convertido en algo especial, aun si no comprenden que corresponde a su identidad.

Saito y sus colegas describen los resultados de sus investigaciones en la publicación Scientific Reports. En cuatro experimentos con entre 16 y 34 animales, cada gato escuchó una grabación con la voz de su amo, o la de otra persona, que recitó lentamente una lista de cuatro nombres o los nombres de otros gatos, y después el nombre del propio minino.

En su reacción inicial, muchos gatos movieron la cabeza, orejas y cola, pero perdieron interés gradualmente durante la lectura de las palabras. La pregunta crucial era si reaccionarían de una manera más marcada frente a su nombre.

Efectivamente, en promedio, estos gatos exhibieron interés cuando escucharon sus nombres.