Extravagancia y lujo en el arte de Sebastián Errazuriz
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Extravagancia y lujo en el arte de Sebastián Errazuriz

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Extravagancia y lujo en el arte de Sebastián Errazuriz

Sorprender es el objetivo del discurso que Sebastián Errazuriz maneja para el diseño de diversos objetos y espacios.

Lizbeth Hernández
22/11/2018
Su estética personal está presente en objetos expuestos en Tokio, París y Barcelona. Reside en Nueva York.
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La oportunidad de crear piezas funcionales y artísticas es lo que le ha permitido al creativo chileno Sebastián Errazuriz consolidar su carrera. Sus artículos transitan entre el arte-objeto y los diseños funcionales con una pizca de extravagancia.

Su estética personal está presente en objetos expuestos en Tokio, París y Barcelona. Reside en Nueva York, donde recibe en su estudio a los interesados en decorar su hogar con objetos singulares, como una lámpara con cuerpo de pato, un árbol convertido en librero o una mesa con ramificaciones.

También hace instalaciones monumentales como la que presentó en Times Square en 2015 -uno de los puntos más transitados del planeta con más de 131 millones de visitantes al año- , en donde 50 pantallas proyectaron su imagen bostezando, para provocar que los transeúntes prefirieran ir a casa a descansar o a conversar. En el diseño y decoración de un jet de lujo para un multimillonario, o en su colección de mobiliario está implícito su discurso.

Afirma que el buen diseño en todos los ámbitos siempre debe solucionar problemas, pero el que está enfocado al terreno del lujo -su especialidad- también busca provocar y seducir.

“El objetivo principal es sorprender. Soy como un hacker de cualquier temática; me informo, aprendo, absorbo y ocupo mi intuición como un algoritmo que procese toda la información y que encuentre patrones originales”, comparte sobre su proceso creativo, que lo ha llevado a cotizar su obra como arte público, en galerías y ferias internacionales, y como parte de colecciones privadas.

En los últimos años encontró inspiración en el mundo de la relojería, en donde conectó lujo y arte para crear los lounges que Audemars Piguet le comisionó. En total son tres y están basados en los elementos naturales de su casa en el Valle del Joux. En 2016 la inspiración fue el hielo en Ice Cycle, en 2017 para Second Nature eligió un árbol nativo de la región, y para cerrar este año concluye con la evocación al hierro, en Foundations.

Explica que decidió involucrarse por la meticulosidad y cuidado con el que los relojeros hacen sus piezas. “Hay gente que entrega hasta seis meses de su vida en un artículo que podría resultar absurdo si se toma en cuenta que solo da la hora, pero son piezas que conquistan por su capacidad ingenieril y nivel de artesanía”, agrega.

En ese sentido señala que si bien el diseño de lujo es elitista, también debe resultar innovador para que los objetos cotidianos sorprendan, por lo que trabaja con diferentes disciplinas y técnicas que van desde la impresión 3D y la realidad virtual hasta el detalle y perfeccionamiento de los trabajos tallados a mano.