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Triste distinción: Haití, el único país del hemisferio occidental sin vacunas

El gobierno haitiano inicialmente declinó la inoculación de AstraZeneca, citando efectos secundarios y temores generalizados en la población.

Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, se ganó otra triste distinción: es el único que no ha vacunado a ningún habitante contra el COVID-19.

Haití figuraba entre los 92 países pobres y de ingresos medios que recibieron ofertas de dosis bajo la iniciativa Covax (Centro de Acceso Global a Vacunas COVID-19). Pero el Gobierno inicialmente declinó la inoculación de AstraZeneca, citando efectos secundarios y temores generalizados en la población.

“Haití no rechazó la oferta de vacunas del mecanismo Covax”, dijo el director general del Ministerio de Salud de Haití, Laure Adrien, en una entrevista telefónica. “Todo lo que pedimos fue que cambiaran la vacuna que nos estaban ofreciendo”.


El mes pasado, la ecuación había cambiado. Los temores sobre AstraZeneca disminuían justo cuando Haití registraba un aumento en los casos. Cuando el país finalmente acordó recibir las dosis, ya no había disponibilidad por problemas de producción en India y un aumento en la demanda global.

Ahora está entre un pequeño grupo de países que todavía esperan recibir vacunas.

El dashboard de mercado de vacunas de las Naciones Unidas, que procesa la información proporcionada por el mecanismo global Covax, no tiene programada una fecha de entrega para Haití. Adrien agregó que no está claro cuándo llegarán las vacunas.

Enfermedades múltiples

La pandemia es apenas la más reciente enfermedad en impactar a la nación de 11.3 millones de personas. Haití ha sido testigo de meses de protestas contra el presidente, Jovenel Moise, y una ola de violencia de pandillas y secuestros. El mes pasado, un miembro del personal de Médicos sin Fronteras, organización sin ánimo de lucro que administra varias clínicas y hospitales en Haití, fue asesinado cuando regresaba del trabajo a casa.


El COVID, junto con la violencia, se ha convertido en un “gran obstáculo” más para brindar atención médica básica, dijo la directora de misión de la organización, Alessandra Giudiceandrea.

Si bien Haití ha reportado 15 mil 435 casos de coronavirus y 325 muertes debido al COVID-19, el verdadero alcance del problema se ve oscurecido por la falta de pruebas generalizadas, dijo.

“Vemos una alta tasa de mortalidad y las instalaciones están sobrecargadas”, dijo.

La escasez de vacunas es aún más sorprendente porque la vecina República Dominicana, con la que comparte la isla Hispaniola, ha vacunado a casi 20 por ciento de su población.

Esas vacunas solo están disponibles para ciudadanos dominicanos y residentes documentados, por lo que la mayoría de los aproximadamente 750 mil haitianos que viven allí no son elegibles.

El padre Tomás García, de la Fundación La Merced, una agencia de ayuda dominicana, dijo que vacunar a los vulnerables, independientemente de su nacionalidad, debería ser una prioridad.

“No se trata de salvarse quien pueda, se trata de salvarnos todos”, dijo. “Todos estamos en el mismo barco”.

Adrien, del Ministerio de la Salud, dijo que no está claro qué vacunas podría recibir Haití primero, si las dosis del mecanismo global Covax o aquellas ofrecidas a la región la semana pasada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

También argumentó que hay un lado positivo en la llegada tardía de las dosis. Muchos haitianos habrían rechazado una vacuna antes, debido a un sentimiento de duda generalizado. Ahora el país está mejor preparado para los requisitos de almacenamiento y distribución en frío, dijo.

“No creo que este inicio tardío del programa de vacunación tenga ningún impacto en la recuperación”, dijo Adrien. “Si hubiéramos empezado antes y hubiéramos fracasado en nuestro programa de vacunación, habría sido lo mismo que si empezamos ahora y nuestro programa es exitoso”.