Wall Street aún no sabe cómo actuar frente al populismo
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Wall Street aún no sabe cómo actuar frente al populismo

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Wall Street aún no sabe cómo actuar frente al populismo

bullet Ofuscados por Trump, los inversionistas quieren saber cómo las políticas volátiles pueden afectar sus portafolios.

Bloomberg / Craig Torres
02/07/2019
Actualización 02/07/2019 - 4:07
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Better Markets, un laboratorio de ideas con sede en Washington, se describe a sí mismo como un organismo que vigila a Wall Street. Pero hoy, muchas de las personas que buscan su consejo proceden precisamente de Wall Street.

Ha habido un “repunte muy grande” en el número de gestores de fondos que acuden a consulta, cuenta Dennis Kelleher, cofundador y director ejecutivo de Better Markets, un grupo de tendencia izquierdista que aboga por reformas en los servicios financieros. Dice que esos insospechados visitantes suelen tener una cosa en común: están alarmados (tardíamente, según Kelleher) por la deriva populista en la política de Estados Unidos y quieren entender qué rumbo tomará el futuro. Conversar con grupos con puntos de vista alternativos es una forma de hacerse una idea. “Hay esta continua inseguridad económica que está erosionando la confianza en Wall Street y en la economía de EU”, señala Kelleher.

Durante décadas, hubo un amplio acuerdo en Washington de que la prosperidad se basa en el comercio irrestricto, los presupuestos federales restringidos y la independencia del banco central. Esas certezas se vieron sacudidas por la crisis financiera y han sido abandonadas por el presidente Donald Trump, quien no parece suscribirlas. Al mismo tiempo, cada vez más demócratas adoptan políticas que antes se consideraban radicales, como un sistema de salud universal y el impuesto a la riqueza.

La llamada “Trumpeconomía” ha ofrecido, hasta ahora, rendimientos decentes para los activos financieros. La guerra comercial, la creciente deuda nacional y los repetidos ataques a la Reserva Federal han desconcertado a muchos inversores.

Contrario a las predicciones de algunos economistas, el mercado bursátil se ha disparado bajo el nuevo régimen. Las políticas populistas tienen un doble filo, dicen los analistas de Oxford Economics en Londres. Los presupuestos más holgados espolean el crecimiento y pueden ayudar a elevar la inflación, algo que los bancos centrales no han podido hacer. Al mismo tiempo, las instituciones y los acuerdos globales están bajo amenaza. “A más largo plazo”, escribieron los analistas, “tememos que las políticas populistas puedan estimular la descomposición en lugar de la regeneración”.

En el corto plazo se avecina una elección presidencial, y los inversionistas pillados desprevenidos en 2016 están empezando a preguntarse si cabe esperar otro ciclo de populismo potencialmente menos favorable para el mercado. Existe la sensación de que el genio del cambio económico está ahora fuera de la lámpara.

Los laboratorios de ideas o think tanks no son la única fuente de consulta para los inversionistas preocupados por tales asuntos. Hay una pequeña industria en Washington que ofrece análisis político a los inversionistas y dicen que sus servicios están muy solicitados. Andy Laperriere, jefe de análisis de políticas para Estados Unidos de la firma Cornerstone Macro LLC, menciona que la gente de Wall Street suele esperar hasta el primer lunes de septiembre en un año electoral (cuando faltan unas cuantas semanas para los comicios) para empezar a apostar en los resultados de la votación. En este momento, se han adelantado más de un año a esa fecha, apunta Laperriere. Siguen muy de cerca las propuestas de los candidatos y están ansiosos por saber cómo se mueve el sentimiento dentro de cada partido. “Cuando escribo un artículo sobre 2020, la gente me lo arrebata de las manos”, dice. Y las acciones del sector salud ya han sufrido un golpe, gracias al creciente apoyo entre los demócratas a la idea de “Medicare para Todos”.

Pero, todo hay que decirlo, la legislación para una sanidad universal, a pesar de que cuenta con unos cien patrocinadores en la Cámara de Representantes, puede terminar en vía muerta. Muchos inversionistas están apostando a que el centro se impondrá. Citan como apoyo los tempranos sondeos que presentan al exvicepresidente Joe Biden como el claro favorito entre los demócratas.

Su paso por el gobierno de Obama, cuya agenda política ya es conocida, da tranquilidad a algunos inversores. “Es probable que se formulen muchas más ideas, pero la ruta final que tomará la política no será tan diferente”, comenta Ellen Hazen de la gestora de inversiones F.L.Putnam Investment Management. Los fondos hedge expresaron una opinión similar al comprar enseguida las golpeadas acciones del sector salud.

Pero la atención médica es solo uno de los muchos temas espinosos que se avecinan en 2020, además del cambio climático, la creciente desigualdad en los ingresos y la deuda de los estudiantes estadounidenses. Las soluciones propuestas por los demócratas no están bien definidas en esta etapa, pero incluso las versiones más descafeinadas representan cambios sustanciales.

Elizabeth Warren apoya un impuesto a la riqueza y propone reemplazar el Departamento de Comercio con un Departamento de Desarrollo Económico cuya prioridad sean los empleos. Bernie Sanders respalda un Nuevo Pacto Verde o Green New Deal, y tanto él como Warren, junto con Kamala Harris y Cory Booker, han prometido una educación universitaria gratuita. Mientras tanto, Trump intensifica su guerra contra la inmigración amenazando a México con aranceles, una medida que inmediatamente sacudió los mercados.

La percepción de que algo está cambiando en el capitalismo no se limita a los inversores estadounidenses. En Deutsche Bank, el economista jefe Torsten Slok es interrumpido constantemente por clientes desde Copenhague a Hong Kong que preguntan sobre política. Muchas de sus preguntas son difíciles de responder porque “simplemente no sabemos qué forma y qué aspecto tomará el populismo”, dice. “Es una nueva incertidumbre, es muy desasosegante y está en todas partes”.

En EU, el desasosiego va en aumento, a pesar de que la economía está a punto de romper los récords de la expansión más larga de la historia, tiene una inflación moderada, tasas de desempleo cerca de mínimos históricos y los salarios finalmente repuntan. ¿De qué otra manera explicar los exhortos de los adalides de la ortodoxia económica, como Larry Summers y Olivier Blanchard, para una cooperación más estrecha entre los políticos que elaboran los presupuestos y los banqueros centrales que establecen las tasas de interés, otrora una especie de tabú?

El senador republicano Marco Rubio ha publicado incluso un extenso documento que ofrece una mirada crítica al capitalismo de los accionistas. Esa idea, que dice que las empresas existen solo para maximizar el retorno de los inversores, ha imperado durante décadas. Pero Rubio advierte que “reduce la inversión en investigación e innovación, y subestima la contribución de los trabajadores estadounidenses”.

Si los inversionistas tienen la inquietante sensación de que todos estos problemas se resolverán de una manera u otra, y que los modelos de negocios probablemente se verán trastocados en el proceso, tienen razón, dice Kelleher.

Él predice que el resultado de 2020 dependerá de aquel que pueda explotar y aprovechar las inseguridades que están corroyendo al capitalismo estadounidense. “En este momento, la opinión de la gente de la calle es que el sistema económico y político funciona para los que están bien conectados, personificados por los lores de Wall Street”, expone. “En este país se están produciendo cambios tectónicos”.