Uno de los mayores éxitos de YouTube va por toda tu cartera
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Uno de los mayores éxitos de YouTube va por toda tu cartera

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Uno de los mayores éxitos de YouTube va por toda tu cartera

bulletLos videos de Cocomelon atraen 2 mil 500 millones de visualizaciones al mes, dejando más de 11 millones de dólares en publicidad. Ahora incursionará en juguetes y álbumes musicales.

Bloomberg /Mark Begen y Lucas Shaw
10/03/2020
Cocomelon, el fenómeno de YouTube
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Jay Jeon es un magnate discreto. Nadie se fija en él cuando entra al restaurante italiano a unos pasos de su oficina en California. Pero muchos niños pequeños se volverían locos si supieran lo que hace este hombre de 55 años y voz suave.

Jeon dirige Cocomelon, un canal de YouTube dedicado a canciones infantiles. Esas melodías y sus personajes de caricatura generan alrededor de 2 mil 500 millones de visualizaciones en un mes cualquiera. Eso se traduce en más de 11 millones de dólares en ingresos publicitarios mensuales, según estimaciones del analista de la industria Social Blade.

En términos de audiencia, un video promedio de Cocomelon eclipsa el público de la mayoría de las ligas deportivas, estrellas de pop y teleseries del mundo. Es el segundo canal de YouTube más visto, solo detrás de T-Series, el rey de la música en India.

El éxito de Cocomelon ha cogido a todos desprevenidos, incluido a Jeon. Durante más de una década, él y su esposa dirigieron su canal más o menos solos. La reunión en el restaurante es su primera entrevista con la prensa, y la primera condición era que no lo fotografiaran, por miedo a los paparazzi. La segunda condición: no se hablaría de su esposa ni se divulgaría su nombre. Incluso los vecinos de la pareja no saben qué canal dirigen. “Nadie me conoce”, dice Jeon entre bocados de pasta. “Y me gusta así”.

Es propietario del cien por ciento de Treasure Studio Inc., que controla a Cocomelon, y por años él y su esposa han rechazado inversores, patrocinadores y peticiones para traducir las caricaturas a otros idiomas, hacer secuelas de grandes éxitos o lanzar juguetes basados ​​en los personajes.

Ahora, sin embargo, los Jeon y su equipo de unos 20 empleados están listos para dar el salto hacia los productos comerciales. Sus primeras incursiones más allá de YouTube incluyen álbumes de las populares canciones del canal y, más adelante este año, juguetes Cocomelon, hechos por Jazwares (la juguetera detrás de los muñecos Pokémon y Cabbage Patch Kids). Jeon menciona que también está sopesando desarrollar un largometraje basado en el programa (en una semana normal, Cocomelon sube un video original que dura unos minutos, más una compilación más larga de contenido antiguo).

La diversificación es cada vez más importante para las estrellas de YouTube, en especial aquellas con audiencias jóvenes, porque la fórmula que impulsó el éxito de Cocomelon está cambiando. YouTube todavía vende publicidad en videos, pero en enero tuvo que dejar de usar clips para el público infantil para vender lucrativos anuncios orientados, esto es, aquellos que se personalizan según el historial de navegación de cada espectador.

Este cambio, junto a una multa de 170 millones de dólares, fue parte del acuerdo que YouTube alcanzó en septiembre con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos para resolver la acusación de que construía perfiles de comportamiento de niños menores de 13 años, violando flagrantemente la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet. YouTube asegura que está tomando más medidas para zanjar esas inquietudes, como limitar la personalización de los anuncios.

Pero desde el cambio, los principales canales infantiles han perdido el 50 al 60 por ciento de sus ventas publicitarias, calcula Chris Williams, director de la compañía de medios PocketWatch.

Jeon lo confirma en cierta medida, admite que los ingresos publicitarios de su canal han disminuido, pero no revela cuánto o si cree que YouTube es un vehículo confiable para la programación infantil. Elogia al sitio web por ayudar a las personas a contar historias que de otra forma no se relatarían. Pese a ello, la apertura de su empresa a otras fuentes de ingreso refleja el abandono de un modelo de negocio exclusivamente basado en YouTube… incluso entre los creadores más populares del sitio de videos.

Cada nuevo video de Cocomelon ahora tarda unos dos meses en producirse. La necesidad de expandirse a otras esferas se ha vuelto obvia, dice Williams, quien ha ayudado a que al menos una joven estrella tenga un programa en Nickelodeon y una línea de productos que se vende en Walmart. “Mira el universo de canales de YouTube, productos de consumo, series prémium, eventos en vivo. Veo una gran oportunidad”, apunta.

Jeon se mudó a Los Ángeles desde Corea del Sur a mediados de la década de 1990 y se dedicó al rodaje publicitario después de estudiar cine en una escuela local. Unos diez años más tarde, él y su esposa, autora de libros infantiles, comenzaron a hacer caricaturas cortas que acompañaran las canciones para entretener a sus dos hijos pequeños. Cuando mostraron algunos de los clips a amigos de su iglesia, uno de ellos sugirió que la pareja los publicara en YouTube, entonces un sitio web nuevo. Los Jeon publicaron su primer video, bajo la cuenta ABCKidTV, un mes antes de que Google adquiriera el sitio web en 2006.

A pesar de que sus hijos crecieron, la pareja siguió haciendo los videos como un ejercicio creativo. Durante años, ABCKidTV publicó canciones clásicas como The Alphabet Song y Wheels on the Bus. Con el paso de los años, la audiencia aumentó y llegó el día en que comenzaron a ganar lo suficiente de la publicidad en YouTube como para dejar su trabajo diario y contratar dibujantes y compositores.

A principios de 2017, un inquieto bebé llamado J.J. comenzó a protagonizar la mayoría de los videos animados, acompañado luego por su mamá y su papá y una pléyade de amigos animales. La familia de J.J. es caucásica y sus padres cumplen roles tradicionales, mamá a cargo de la crianza y las tareas domésticas, y papá ayuda de vez en cuando.

Entonces, de repente, todo explotó. En el otoño de 2017, después de que el equipo comenzara a producir dibujos animados con personajes renderizados en 3D, en cuestión de un par de meses las visualizaciones mensuales casi se duplicaron a aproximadamente 238 millones, según la firma de análisis de mercado Tubular Labs Inc.

En 2018, Jeon eligió un nuevo nombre para el canal, una combinación de las palabras coconut y watermelon, coco y sandía. A fines de ese año, las visualizaciones mensuales sumaban unos 2 mil millones. El video más popular de Cocomelon, una canción con el ritmo de Baby Shark llamada Bath Song (la canción de la bañera, con un estribillo cuya traducción sería “lavo mi cabello, doo doo doo doo doo doo”), ha sido visto más de 2 mil 300 millones de veces. “Es un número simplemente asombroso”, dice Patrick Reese, ejecutivo de Fullscreen, manager de Jeon. Reese peina YouTube en busca de canales plagiadores que suben descaradamente los videos de Cocomelon como si fueran propios.

La mayoría de las caricaturas no tienen, desde luego, el mismo valor educativo que un buen segmento de Plaza Sésamo, pero los Jeon no son responsables de que YouTube esté criando a una generación de niños. El descargo que usan YouTube y su matriz, Google, en el sentido de que YouTube no es para niños y que los niños no lo usan, ha sido ridículo durante años (la compañía dice que sus términos de servicio prohíben que los niños menores de 13 años tengan cuentas).

La audiencia de Cocomelon, que ha superado con creces las de Disney Channel, Nickelodeon, Cartoon Network y cualquier episodio de Plaza Sésamo que escape al estricto control de pago de HBO, es un testimonio de eso. El canal de Jeon captó un considerable porcentaje de los aproximadamente 8 mil millones de dólares que YouTube entregó a los creadores de videos el año pasado.

Cocomelon se ha convertido en la cara más visible de la industria de las caricaturas de YouTube, habitada por un mar de productoras anónimas de contenido animado. Los críticos dicen que el éxito del canal se debe menos a su material que a su inteligente manipulación del sistema de recomendaciones de YouTube. El ascenso al estrellato del canal coincide con su uso de la etiqueta de búsqueda o palabra clave “no no baby”, que a fines de 2017 también se asoció con un flujo constante de videos súper virales sobre un niño terco que aprende a hacer tareas domésticas.

Jeon dice que él es un contador de historias, no un experto en optimización de motores de búsqueda. “Nunca busco la razón por la cual algo es popular o cómo puedo complacer al algoritmo de YouTube”, asegura. “Sé lo que importa. Las historias importan”. Las futuras caricaturas de Cocomelon, desarrolladas con la ayuda de educadores, llevarán a J.J. a la escuela y diversificarán el elenco del canal, señala.

Sin importar lo que el futuro le depare a J.J., sus exitosas canciones seguramente estarán presentes en muchos viajes familiares cuando los álbumes de Cocomelon comiencen a venderse. Con su anonimato casi intacto, Jeon no tiene que preocuparse por las quejas que le externarían, de conocerlo, esos papás que han escuchado Bath Song por milésima vez. Y si ese aire de misterio no agrada a ciertas personas, no hay problema. “No quiero más audiencia, estamos bien”, dice.