Una crisis y muchas diferencias
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Una crisis y muchas diferencias

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Una crisis y muchas diferencias

bulletNo todos los sectores de la economía padecerán por igual los efectos de la pandemia de Covid-19 y, por lo tanto, las recuperaciones serán muy distintas.

Enrique Quintana
23/07/2020
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Bloomberg Businessweek

Existe consenso entre la mayor parte de los expertos en que la economía mexicana habrá de caer, medida a través del Producto Interno Bruto (PIB), en un rango de 9 a 12 por ciento en 2020.

Como todas las mediciones agregadas, en realidad, esta caída estimada corresponde a un gran promedio que tiene tras de sí múltiples diferencias entre los sectores que conforman la economía.

Un estimado realizado por Citigroup señala, por ejemplo, que la caída del PIB para el sector de restaurantes y hoteles podría ser superior al 35 por ciento este año.

Se trata de uno de los sectores que serán más golpeados, tanto por el confinamiento como por la caída de la demanda.

Solo como referencia, la caída más grave que se ha registrado, hasta ahora, para este sector, corresponde a 1995, cuando retrocedió 12.8 por ciento. En la pandemia de la influenza AH1N1 de 2009, el sector turístico no fue golpeado de la misma manera que hoy, pues cayó 10 por ciento.

En este año, probablemente será el sector que más retroceda.

Durante el segundo trimestre del año, por ejemplo, el principal aeropuerto del país, el de la Ciudad de México, movilizó un promedio de 12 mil 500 pasajeros diarios, cuando un año atrás, la cifra había sido de 141 mil, lo que representa una caída superior al 90 por ciento.

La ocupación hotelera reportada para solo mayo era de 3.1 por ciento a nivel nacional y no llegó siquera al 1 por ciento en centros de playa. En los primeros cinco meses del año fue de 33 por ciento, un 28 por ciento por debajo de la misma cifra de 2019.

Pero, adicionalmente, el problema es que, tras reabrirse la economía, estos sectores serán los últimos en recuperarse, pues el gasto de los consumidores se dirigirá prioritariamente hacia bienes de consumo básico.

La otra cara de la moneda respecto a lo que sucede en el ecosistema turístico es el sector de las tecnologías de la información.

En una economía confinada, su utilización se convirtió en una herramienta absolutamente indispensable y el consumo de internet, por ejemplo, permitió que América Móvil tuviera un alza en su Ebitda de 5.9 por ciento en el segundo trimestre, pese al desplome económico general.

Otro sector que claramente saldrá con ganancias será el vinculado con los sistemas de comercio electrónico.

Buena parte de las transacciones que se realizaron en este lapso fueron a través de medios electrónicos, lo que significa que quienes proveen los servicios para realizarlos, es decir, empresas como Amazon o MercadoLibre, por citar solo dos ejemplos, resultan claramente ganadores.

La acción de Amazon subió 57 por ciento desde el último día de febrero hasta el pasado 17 de julio.

El mismo análisis de la economía mexicana realizado por Citigroup muestra profundas caídas en el sector del entretenimiento al aire libre. Estadios deportivos y centros de espectáculos, así como salas de cine, permanecieron completamente vacías en el segundo trimestre.

La industria manufacturera también será de los sectores más afectados, con una caída del orden del 20 por ciento para este año. La reducción de las exportaciones, la interrupción de las cadenas de suministro, el desplome de la demanda, todo ello contribuyó a que este sector haya retrocedido fuertemente en la primera mitad del año y, aunque hay una recuperación al comenzar el segundo semestre, esta no será suficiente para compensar la fuerte caída que tuvo en la primera parte de 2020.

El último dato disponible para las exportaciones de manufacturas, correspondiente a mayo, marca una caída de 56 por ciento respecto al mismo mes del año previo.

En el catálogo de sectores afectados también debe referirse la industria de la construcción.

Una gran cantidad de proyectos de todos los tamaños se frenaron durante el segundo trimestre del año. Aunque posteriormente fue considerada como una industria esencial, no pudo reactivarse debido a la fuerte caída de la inversión.

Estas diferencias sectoriales, que solo ejemplifican el tamaño del impacto que la crisis tiene, se reflejan también a escala regional.

Entidades como Baja California Sur o Quintana Roo, que dependen fuertemente del turismo, serán de las regiones más afectadas del país. Igualmente lo serán los estados que concentran producción manufacturera o lugares como la Ciudad de México en donde hay una gran concentración del sector servicios, en segmentos como el entretenimiento o el transporte.

¿Qué podemos esperar para 2021?

La mayor parte de las previsiones indica un crecimiento que podría rondar el 3 o 4 por ciento.

Quizás lo determinante será el curso que tome la pandemia, no solamente en México, sino también en Estados Unidos.

Las cifras de la producción industrial norteamericana a junio son alentadoras, con un crecimiento de más de 5 por ciento. Sin embargo, podrían cambiar de trayectoria en caso de que la enfermedad se agrave en nuestro vecino del norte y obligue nuevamente a tomar medidas que impliquen algún nivel de confinamiento que vuelva a frenar la incipiente recuperación industrial.

De la misma manera que hay indicios económicos positivos, las cifras de contagios se han dispersado en diversos estados y amenazan con dispararse, frente a lo cual no habría otro remedio que un confinamiento, aunque ya no sea generalizado, como el que se aplicó a partir de marzo.

El mercado interno en nuestro país y los sectores asociados a su desempeño se recuperarían de una manera mucho más pausada, pues sería necesario tanto un incremento de los ingresos de la mayor parte de la población, como un crecimiento de la confianza en el futuro, de tal suerte que hubiese un mayor gasto, así como un mayor uso del crédito.

De la misma manera que la caída económica de este año ha tenido grandes diferencias, la moderada recuperación que podría ocurrir en el próximo, si no hay un rebrote mayor de Covid-19, también tendría importantes diferencias.

Los sectores ganadores probablemente moderarían su ritmo de crecimiento, mientras que otros que han mantenido un nivel de incremento modesto, como el consumo de bienes básicos, quizás se mantuvieran en los mismos términos.

En contraste, sectores como el turístico podrían tener incrementos espectaculares en términos relativos, pero seguirían muy por abajo de los niveles previos a la pandemia, lo cual, probablemente, implique una reorganización completa de la actividad en este sector, haciendo muchas empresas inviables y obligando a cierres y consolidaciones, como seguramente vamos a ver en el curso del próximo año.

Estamos aún en medio de la tormenta, pero podemos dar por hecho que la economía que resultará de esta crisis tendrá grandes cambios respecto a aquella que teníamos antes de que estallara.

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