Tu salud mental aún es un ‘tabú’ para tu empresa y podría costarle muy caro
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Tu salud mental aún es un ‘tabú’ para tu empresa y podría costarle muy caro

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Tu salud mental aún es un ‘tabú’ para tu empresa y podría costarle muy caro

bulletAunque existen ejemplos de firmas que se preocupan por la salud mental de los trabajadores, aún es un tema que no se aborda lo suficiente y en EU cuesta hasta 210 mil millones de dólares al año a las compañías.

Bloomberg / Cynthia Koons
04/12/2019
Actualización 02/12/2019 - 4:50
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Bloomberg

Aaron Harvey es cofundador de Ready Set Rocket, una firma de publicidad que ha realizado campañas para la marca de moda Michael Kors, la fragancia de la estrella del pop Rihanna y el exclusivo restaurante de ensaladas Sweetgreen. Él sabe cómo vender un estilo de vida con el que las personas quieren asociarse. También ha pasado décadas viviendo en secreto con una forma rara de trastorno obsesivo compulsivo. Harto de un mundo corporativo en el que no está bien hablar de eso, está aplicando sus habilidades de marca a un tema que la gente generalmente trata de evitar: la salud mental.

En las oficinas, la salud mental ha sido relegada al limbo de “no preguntes, no cuentes”. Las personas que han sido diagnosticadas con una afección como depresión o ansiedad no están dispuestas a abrirse a los jefes y colegas. La vergüenza y el estigma impiden que alrededor del 80 por ciento de los pacientes busquen ayuda, según un informe. La depresión por sí sola cuesta, por ejemplo, unos 210 mil millones de dólares al año en Estados Unidos.

Como propietario de un negocio, Harvey pensó que había establecido una cultura que era lo suficientemente flexible como para hacer frente a todos los desafíos de los empleados. Su empresa ofrece tiempo libre ilimitado y la flexibilidad para trabajar de forma remota. Ready Set Rocket ha sido nombrado el mejor lugar para trabajar por los sitios especializados Crain y AdAge. Así que Harvey se sintió humillado cuando la compañía experimentó una crisis de salud mental en sus filas. Un pasante comenzó a actuar de manera errática, entrando a reuniones sin invitación y gritando. El manejo confuso del incidente por parte de la oficina expuso una debilidad en su enfoque de salud mental, una brecha que Harvey está convencido de que existe en todo el mundo corporativo. “Somos una empresa pequeña, pro-salud mental”, dice. “Si no sabemos cómo hacer esto, nadie lo sabe”.

Hasta ahora, la creación de “mejores prácticas” se ha dejado en manos de líderes empresariales como Harvey que se preocupan por el tema. Muchas empresas ni siquiera saben cómo iniciar la conversación.

Aunque hay leyes para proteger a personas con problemas de salud mental de la discriminación, el estigma sobre esa condición ha limitado su utilidad.

La Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA, por sus siglas en inglés), una ley de 1990 diseñada para proteger a los empleados con padecimientos contra la discriminación (suponiendo que puedan realizar las tareas esenciales del trabajo), requiere que las empresas ofrezcan adaptaciones si es necesario. Cuando se promulgó la legislación a fines de los años 80, el senador republicano Jesse Helms de Carolina del Norte luchó para excluir a las personas con ciertos problemas de salud mental de sus protecciones. Su esfuerzo fracasó, pero destacó el prejuicio generalizado contra las personas con afecciones de salud mental que perdura hasta nuestros días.

Tres años después de la aprobación de la ley, el profesor de la Facultad de Derecho de Nueva York, Michael Perlin, advirtió que la legislación no tendría efecto si las actitudes de las personas hacia la salud mental no cambiaban. “No importa cuán fuertemente se escriba una ley de derechos civiles ni cuán claramente se articule su mandato, los objetivos de dicha ley no se pueden cumplir a menos que haya un cambio concomitante en las actitudes públicas”, escribió en el Journal of Law and Health.

A medida que la ADA se abrió paso a través de los tribunales en los años 90 y principios de la década de 2000, quedó claro que los jueces pensaban que las discapacidades eran condiciones permanentes en lugar de manifestarse en episodios, según Tom Spiggle, un abogado laboral. Esa visión excluyó en gran medida a las personas con afecciones de salud mental, que a menudo estallan de manera intermitente. En 2008, el Congreso votó para ampliar la ADA para incluir condiciones que se manifiestan periódicamente, lo que ayudó a mejorar las protecciones para las personas con afecciones como el estrés postraumático, el trastorno bipolar y la depresión.

Ese mismo año, el Congreso de EU aprobó una ley que exige que las aseguradoras que brindan cobertura de salud mental ofrezcan el mismo nivel que sus beneficios médicos. Si bien muchas aseguradoras cumplen en papel, sus directorios de proveedores a menudo están llenos de terapeutas que no aceptan nuevos pacientes o ya no los cubre el plan de salud.

Para abordar el problema, los empleadores han estado ampliando los programas de asistencia a los trabajadores. El director ejecutivo de la aseguradora Hartford, Christopher Swift, echó un vistazo a los planes de salud mental de su compañía y notó un aumento del 30 por ciento en el uso de sesiones de terapia en 2018, respecto al año anterior. Por lo tanto, la compañía decidió ofrecer a sus 18 mil 500 trabajadores el doble (10 sesiones gratuitas en lugar de cinco) y comenzó a reembolsarles la atención de salud mental a quienes buscaran atención con especialistas que no estuvieran cubiertos por el plan. “Lo que los empleados valoran hoy es un enfoque más holístico para el beneficio del empleador”, dice.

Chevron Corp. está tratando de proporcionar ayuda donde los servicios podrían ser escasos. Algunos de sus trabajadores están en rotaciones remotas de 28 días lejos de sus familias, haciendo trabajos que “pueden ser muy estresantes”, menciona Brian Walker, gerente de servicios a los trabajadores de la empresa. “Esto puede desencadenar otras afecciones de salud mental”. Chevron también ha decidido ser más indulgente con las personas que no pasan las pruebas de alcohol o drogas, siempre que no haya un problema de seguridad. “Si podemos sacarlos del entorno laboral, brindarles educación, tratamiento y apoyo”, añade Walker, “la persona puede regresar y contribuir de 10 a 15 años más”.

Cisco les da a sus empleados días libres de emergencia por las cosas de la vida que normalmente no caerían en días de “enfermedad” o “vacaciones”. Microsoft ofrece a los trabajadores 12 sesiones de terapia gratuitas y está construyendo servicios de asesoramiento in situ. “Creo que la demanda siempre excederá nuestra capacidad de agregar capacidad”, comenta Sonja Kellen, directora sénior de beneficios globales de salud y bienestar en Microsoft.

Lyft, la compañía de transporte, ha hecho que la atención de salud mental sea completamente gratuita. A través de un servicio llamado Lyra Health Inc., los empleados corporativos pueden consultar a consejeros para cualquier problema del estilo o incluso asesoramiento matrimonial. “Hay una guerra por el talento”, detalla Nilka Thomas quien es vicepresidenta de talento e inclusión en Lyft. “Apoyar a la fuerza laboral respalda los resultados. No es solo inteligente y humano, sino también es una buena táctica empresarial”.

Sin embargo, solo una pequeña fracción de los empleados elegibles usan los programas, según un estudio. Y no resuelven las brechas evidentes en la atención que existen. “Sin ofrecer una mejor cobertura de seguro, solo está enviando a más personas a un sistema inadecuado”, dice Henry Harbin, psiquiatra y asesor de la Bowman Family Foundation, que trabaja en temas de salud mental. “Usted, el empleador, básicamente no está ayudando a sus empleados a obtener acceso a un tratamiento efectivo, mucho menos asequible”.

La mejora de los beneficios de salud mental ha sido una prioridad para Michael Thompson, quien es CEO de la Alianza Nacional de Coaliciones de Proveedores de Atención Médica en Estados Unidos, que representa a 12 mil empleadores que gastan un total de 300 mil millones dólares al año en atención médica para 45 millones de personas. Las redes inadecuadas, en particular, son un problema. “Cuando lo combinas con el hecho de que a menudo las personas que experimentan con enfermedades mentales están en negación, y luego pones estas barreras frente a ellos, no es de extrañar que las tasas de suicidio están aumentando”.

Sin embargo, el problema va más allá de las oficinas. La tasa de suicidios entre los médicos es más del doble del promedio nacional.

La Asociación Médica de Estados Unidos ha reconocido que es menos probable que los médicos busquen terapia debido al temor de poner en peligro sus licencias médicas. El grupo ha instado a las juntas médicas de los estados a cambiar el idioma de las preguntas sobre salud mental, para no tener que detenerse en el pasado sino centrarse en las condiciones que afectan la capacidad de un médico para realizar su trabajo.

La NBA, en respuesta a la apertura de jugadores como Kevin Love y DeMar DeRozan sobre sus luchas con la ansiedad y la depresión, exige que los equipos tengan al menos un trabajador de salud mental con licencia disponible para los jugadores en la temporada 2019-2020. El comisionado de la liga, Adam Silver, dijo que la franqueza de Love y DeRozan inspiró a otros.

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